El caso de Catalina Giraldo Silva, psicóloga de 30 años, diagnosticada con trastorno depresivo mayor, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad, sigue generando debate en Colombia, tras haber solicitado un suicidio asistido, el cual le fue negado.

En Noticia Caracol, Giraldo Silva compartió su historia, afirmando que en el 2025 presentó una solicitud formal ante su EPS Sanitas para acceder al suicidio asistido, un procedimiento en el que un médico proporciona el medicamento para poner fin a la vida, pero es el propio paciente quien lo administra.

Catalina Giraldo Silva asegura que dormir se ha convertido en un desafío porque en ese momento de descanso debe enfrentar pesadillas y ansiedad. | Foto: El País

Cabe destacar que la mujer solicitó un suicidio asistido, descartando la eutanasia, resaltando que la diferencia se basa en quién administra el fármaco: en la primera, el profesional de la salud proporciona los medios necesarios (como fármacos), pero es el paciente quien los ingiere o aplica. En cambio, en la segunda opción, la eutanasia, el personal sanitario pone fin directamente a la vida de una persona mediante la administración de medicamentos.

Sin embargo, la petición le fue negada porque en Colombia el suicidio médicamente asistido aún no cuenta con una reglamentación específica.

Ante esta situación, la mujer inició un proceso legal con el objetivo de que su caso sea evaluado y se determine si puede acceder al procedimiento.

En medio de este proceso, la madre de Catalina, María Ángela Silva, quien habló de manera pública sobre el proceso que vive su hija y el acompañamiento que le brinda en medio de la difícil decisión.

La mujer afirmó que ha presenciado el deterioro de la salud mental de Catalina desde que era adolescente: “Yo no puedo concebir la vida de Cata como hoy. Eso no es vida para ella, ella no está viviendo dignamente”.

Catalina Giraldo Silva, hasta el 2024, pasó por 40 esquemas farmacológicos distintos, nueve hospitalizaciones psiquiátricas y tres ciclos de terapia electroconvulsiva. | Foto: El País

Pese a que reconoce que aceptar la decisión de su hija es doloroso, aseguró que entiende el sufrimiento que enfrenta y por ello decidió apoyarla en el proceso.

“¿Cómo no voy a acompañar a mi hija a partir de cuando su vida físicamente le es imposible vivir un día sin sufrimiento, cuando yo la ayudé a llegar a este planeta? Yo no puedo vivir feliz viendo sufrir a una hija, porque está haciendo todo lo posible para que yo sea feliz y ella está sufriendo", añadió Silva.

No obstante, la madre también expresó que mantiene la esperanza de que la situación pueda cambiar con el tiempo y que su hija encuentre una alternativa que le permita mejorar su calidad de vida: “Yo estoy tomando una decisión de acompañar a mi hija, pero eso no quiere decir que no quiera que pase un milagro”.

Mientras se define el futuro jurídico del proceso, la familia espera una decisión que determine si el procedimiento podría ser autorizado o no en este caso.