El presidente Gustavo Petro reaccionó con dureza tras la confirmación del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de ser el responsable de la masacre ocurrida el 19 de mayo en Ábrego, Norte de Santander, donde seis personas fueron asesinadas, entre ellas el líder social y campesino Freiman David Velásquez, integrante de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo (Asuncat) y militante de la Unión Patriótica (UP).

El grupo armado explicó en un comunicado que instaló un retén en la vereda Oropoma, al identificar el paso de una camioneta negra que supuestamente pertenecía a integrantes del frente 33 de las disidencias de las Farc.

Según su versión, el vehículo evadió la señal de detención y se produjo un intercambio de disparos. Sin embargo, las víctimas no eran guerrilleros, sino civiles, entre ellos dos escoltas de la Unidad Nacional de Protección (UNP).

Petro rechazó la explicación del ELN y calificó sus acciones como contradictorias, al señalar que mientras hablan de acuerdos humanitarios, cometen homicidios contra líderes sociales y campesinos.

“Su contradicción traqueta los lleva a matar a nuestros compañeros de la UP”, afirmó. El mandatario aseguró que conocía personalmente a las víctimas y destacó que eran personas comprometidas con la paz, la construcción del Pacto Catatumbo y la sustitución voluntaria de cultivos de coca.

Acusó al grupo armado de querer mantener esos cultivos como fuente de financiación y de catalogar como paramilitares a campesinos que no lo eran. El jefe de Estado recordó que desde su llegada al poder en 2022 intentó adelantar negociaciones de paz con el ELN, pero estas no prosperaron por la falta de voluntad de la organización.

Según dijo, el grupo se burló de las conversaciones y nunca comprendió la importancia de un gobierno progresista en Colombia. Petro también señaló que el ELN ha asesinado a cerca de 200 campesinos en la región del Catatumbo, replicando prácticas de exterminio político similares a las que sufrió la Unión Patriótica, colectividad que perdió más de 6.000 militantes en hechos de violencia.

El Gobierno nacional indicó que el grupo al margen de la ley se burló de los diálogos de paz. | Foto: AFP or licensors

El presidente vinculó las acciones del ELN con un “genocidio político” contra la UP y lamentó que Velásquez, militante de ese partido, se sume ahora a la lista de víctimas.

Además, cuestionó que la guerrilla haya terminado dependiendo de las mafias del mercado ilícito, a las que calificó como parte de una “lumpenburguesía degradada del capitalismo”, sostén del sistema financiero global.

Con estas declaraciones, Petro buscó dejar en evidencia la contradicción del grupo armado, que se presenta como actor político pero recurre a la violencia y al narcotráfico para sostenerse, profundizando la crisis de seguridad en el Catatumbo y debilitando cualquier posibilidad de paz.