La intensa actividad sísmica que se ha registrado en diferentes zonas del país en las últimas semanas continúa generando gran inquietud entre los ciudadanos, quienes han tenido que aprender a convivir con los constantes movimientos telúricos que se presentan a diario en diferentes zonas del territorio nacional.

Dicha inquietud, ha llevado a que entidades como el Servicio Geológico Colombiano tenga que responder numerosas preguntas sobre qué está ocurriendo bajo la superficie del territorio nacional, pues lejos de pensar que la actividad sísmica cesaría, tras el terremoto del 10 de agosto, estos se han intensificado.

Por eso, y para explicar este comportamiento, Mónica Arcila, directora técnica de Geoamenazas del Servicio Geológico Colombiano (SGC), detalló esta semana, cuáles son las diferencias entre réplicas y enjambres sísmicos, así como los fenómenos que actualmente son objeto de monitoreo en todo el país.

El movimiento telúrico fue registrado a las 2:19 a. m. y tuvo una profundidad reportada como superficial, según el boletín preliminar del SGC. | Foto: Foto: X @sgcol

Para comenzar, según explica Arcila, Colombia tiene una ubicación que favorece la interacción de diferentes placas tectónicas, al estar en “la esquina noroccidental de Suramérica”, lo que somete al territorio a la interacción principal de las placas de Nazca, Suramérica y Caribe.

Esta dinámica tectónica genera diferentes escenarios en los que pueden producirse movimientos telúricos. Uno de ellos está ubicado frente a las costas del Pacífico, donde las placas están en contacto y se han producido grandes terremotos. Otro ocurre cuando la placa de Nazca, después de introducirse bajo el continente, continúa descendiendo hacia el interior de la Tierra.

Este segundo escenario, de acuerdo con la experta, fue determinante en el terremoto de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto en San José del Palmar, Chocó, pues “el evento tuvo su origen en una placa que ya había ingresado bajo el continente”.

Mónica Arcila, directora técnica de Geoamenazas del SGC. | Foto: El País

Por ello, y a partir de ese terremoto, el SGC identificó una secuencia de eventos en el departamento del Chocó, donde los sismos se han concentrado principalmente alrededor de San José del Palmar, y en el Litoral de San Juan y Sipí, a profundidades de entre 70 y 105 kilómetros.

Allí, desde el pasado 10 de agosto se han registrado más de 330 sismos asociados con este grupo. Dos han alcanzado magnitudes iguales o superiores a 4,0 ML, mientras que la réplica de mayor magnitud llegó a 4,8 ML y ocurrió el mismo día del terremoto principal, a una profundidad aproximada de 95 kilómetros.

Sin embargo, no todos los movimientos registrados corresponden a réplicas. Arcila explicó que, desde el pasado 10 de agosto, se han identificado tres secuencias sísmicas diferentes.

El sismo fue registrado en la madrugada de este domingo 20 de septiembre en Chaparral, Tolima, con una magnitud de 4,1 y profundidad superficial. | Foto: Foto: X @sgcol

“La primera asociada a las réplicas de este evento principal, que tiene la misma profundidad y mostraron decaimiento en la magnitud en el número de eventos día a día”, explicó la especialista.

La segunda secuencia, según dijo, se encuentra en el mismo sector del Chocó, pero a menor profundidad, donde el comportamiento no corresponde al esperado para una serie de réplicas.

“Responde más a lo que en sismología conocemos como enjambre sísmico. Esto es, diferentes eventos con magnitudes moderadas que no muestran la tendencia de decaimiento en el tiempo como en las secuencias de réplicas”, señaló Arcila, quien también explicó que, aunque en el último mes el término ha ganado notoriedad a raíz de los recientes movimientos, no son un fenómeno en el país.

“Los enjambres son procesos comunes, sobre todo en entornos volcánicos. Es por ello que, en las áreas volcánicas hemos tenido muchos reportes de comportamientos sísmicos constantes que se definen también como enjambres sísmicos”, detalló la experta.

De hecho, y según recordó, el último de ellos, en el territorio colombiano, fue en 2018, cerca de las islas de Providencia, “donde apareció una actividad muy constante durante unos días y de la manera en que inició, pues desapareció sin tener, digamos, un sismo, o un evento destacado”.

Más adelante, la experta también explicó lo que ocurre ahora en Chaparral, Tolima, que se sumó a la actividad registrada en Chocó.

Según Arcila, esta actividad es mucho más superficial que la observada en Chocó y se encuentra bastante alejada del terremoto del 10 de agosto. Sin embargo, la actividad sísmica de Istmina no ha desaparecido, aunque se ha observado una disminución en esa zona mientras comenzó a registrarse una actividad creciente en Tolima.

“Podemos decir que la sismicidad de Istmina, no ha desaparecido. Empezamos sí a notar una disminución en esa zona y a registrarse una actividad creciente en el departamento del Tolima, específicamente en el municipio de Chaparral. Pero ambas secuencias sísmicas se mantienen en el tiempo variando en número de eventos y en magnitudes de los mismos”.

Ahora bien, para la experta otras de las inquietudes de los colombianos van más allá de entender el fenómeno y son las que más preocupación generan, como, por ejemplo, si la sismicidad del Tolima tiene algo que ver con la actividad del volcán Cerro Machín.

“En este caso, el volcán Cerro Machín está al norte de la secuencia sísmica que estamos observando y no evidenciamos una relación directa entre el comportamiento sísmico y la actividad del volcán”, explicó.

También se ha planteado si los movimientos pudieran estar relacionados con actividades como el fracking o la minería. La experta reconoció que las actividades humanas pueden generar sismicidad, pero señaló que los eventos observados en Chaparral no tendrían una explicación de esas características.