Mientras Diana pega su vasija uniendo las partes en las que esta se quebró, habla sobre la persona que la lastimó y que la fracturó completamente, son recuerdos que llegan, pero que ya no duelen.
“Hoy esas fracturas no se notan, porque yo he sanado. No le recuerdo con rencor, porque mi vida hoy está transformada, recuperada. Seguramente esas heridas tenían que suceder para sacar la mujer fuerte y diferente que soy ahora”, dice ella.
Unas pegan, otras pintan y otras apenas están rompiendo su vasija, en medio de una dinámica que las hace reflexionar sobre la reparación de las fracturas y las cicatrices como símbolo de resiliencia. Estella recoge en sus manos las partes de su vasija quebrada, la pega con amor y delicadeza, y ahora le pone color: flores y frases adornan su vasija reconstruida.
“Aunque el camino sea oscuro siempre el sol brilla…aunque aquí están estas grietas, sobre esas grietas se puede florecer. Esta vasija es para mi mamá, a quien yo lastimé y le hice daño”, agrega Estella.
Como ellas, otras mujeres firmantes de paz y de la comunidad que hacen parte del proyecto de Fortalecimiento a la Reincorporación Económica y Social, Fres, que adelanta la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, ARN, junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO, con más de 12 formas asociativas en el Cauca, participaron en una jornada dedicada al autocuidado, a la memoria colectiva y al fortalecimiento de derechos, en el marco del día internacional de las mujeres.
“Este espacio es muy importante para nosotras porque hemos venido impulsando el cuidado, el autocuidado y la prevención de las violencias contra las mujeres firmantes del Acuerdo de Paz y en general contra todas las mujeres. Es clave porque aquí nos juntamos a compartir, a hablar y a abordar las diferentes situaciones que vivimos como mujeres”, señala Erika Calderón, representante legal de Asomanuelitas.
De hecho, realizar este encuentro en La Rancha Sentires de la Montaña (antigua La Trocha) en Popayán, es una forma de fortalecer esta iniciativa productiva y los liderazgos de las mujeres de Asomanuelitas, organización conformada por firmantes de paz, familiares de firmantes y mujeres de la comunidad.
Además del encuentro de estas iniciativas de economía popular, también se habló de cuidado y la necesidad de consolidar redes de apoyo entre las mujeres rurales.
“Hay un uso desigual del tiempo, especialmente en las zonas rurales, donde la labor de cuidado está sobrecargada en las mujeres, ahí hay una debilidad grande cuando queremos trabajar autonomía económica. Tenemos que hablar, entonces, de cuidado, de reducir la carga de las mujeres y vincular a los hombres en términos de corresponsabilidad”, expresa por su parte Amanda Romo Díaz, líder del componente sociocomunitario y de enfoque de género del área de Agricultura Familiar de la FAO Colombia.
Por su parte, Paula Forigua, lideresa de enfoques diferenciales del Grupo de Sostenibilidad de la ARN, en el marco del ejercicio del círculo de la palabra habló con las mujeres sobre memoria y reconocimiento colectivo. “Crear paz y empezar a trabajar en pro de ella no es cosa fácil, pero estas mujeres con unión, con el acompañamiento que han tenido y con su firme propósito de mantenerse firmes con la paz, continúan trabajando y cerrando brechas de desigualdad”, agrega.
Finalmente, el encuentro concluyó con la socialización de la Estrategia de Cuidado de la ARN, reforzando la necesidad de integrar el bienestar emocional, físico y comunitario en los procesos de reincorporación para avanzar hacia relaciones más justas y territorios más equitativos, al igual que la consolidación del papel de las mujeres que aportan a la paz desde lo cotidiano, lo comunitario y desde lo productivo.