La Corte Constitucional tomó una decisión trascendental para el debate sobre la eutanasia y el derecho a morir con dignidad en Colombia. Se trata de la revisión del caso de Catalina Giraldo, una mujer de 30 años que solicita formalmente acceder al suicidio médicamente asistido debido a un trastorno depresivo severo y persistente.

El caso llegó al alto tribunal tras un complejo recorrido jurídico, para que finalmente la Corte específicamente señalara que existe una necesidad urgente de abordar y ampliar el estudio sobre el derecho fundamental a la muerte digna.

El criterio objetivo de los magistrados para elegir este expediente radica en que se trata de un “asunto novedoso” que exige aclarar el contenido y alcance de este derecho cuando se vincula a padecimientos de salud mental.

Según su registro médico, Catalina Giraldo tiene un padecimiento psiquiátrico incurable que no ha podido ser tratado con efectividad.

Catalina Giraldo Silva junto a su madre. | Foto: El País

Hasta el momento, el acceso de Catalina a este procedimiento ha sido negado bajo el argumento de que hace falta una reglamentación clara por parte del Ministerio de Salud.

Tras conocerse la admisión, la defensa de Catalina Giraldo se pronunció de manera inmediata, resaltando que este tipo de casos necesitan una reglamentación clara.

“Es la oportunidad de que la Corte intervenga antes de que la falta de respuesta institucional siga profundizando la vulneración de sus derechos a la dignidad, la autonomía y la muerte digna”, puntualizó la defensa.

Siendo así, los magistrados de la Corte Constitucional asumirán el análisis de fondo para sentar una posición definitiva. El fallo no solo determinará el futuro de la mujer.

Sobre el estado de salud de Catalina, el Laboratorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales DescLab, organización que impulsa iniciativas jurídicas y sociales relacionadas con el derecho a morir dignamente, explicó que su condición ha sido evaluada durante años mediante distintos tratamientos.

Catalina Giraldo Silva, hasta el 2024, pasó por 40 esquemas farmacológicos distintos, nueve hospitalizaciones psiquiátricas y tres ciclos de terapia electroconvulsiva. | Foto: El País

“Su cuadro clínico es crónico y refractario a los tratamientos ofrecidos. Durante cerca de diez años ha recibido múltiples intervenciones médicas y psicológicas, incluyendo aproximadamente cuarenta esquemas farmacológicos distintos, tres ciclos de terapia electroconvulsiva y seis infusiones de ketamina. Desde 2020 ha requerido alrededor de nueve hospitalizaciones psiquiátricas por crisis agudas”.

La solicitud formal de acceso al procedimiento fue presentada en octubre de 2025 ante su aseguradora de salud, EPS Sanitas. La entidad negó la petición argumentando que no existe una regulación que indique cómo deben actuar las instituciones del sistema frente a estas solicitudes.