“Dejen de ser inhumanos”, reclama el padre del joven periodista Mateo Pérez, asesinado por guerrilleros mientras reportaba sobre la violencia de grupos armados en una región conflictiva y minera del país.
A menos de un mes de las elecciones presidenciales y en medio de un recrudecimiento de la guerra interna, el comunicador desapareció el martes 5 de mayo mientras hacía un reportaje para su medio digital El Confidente de Yarumal en una zona rural del departamento de Antioquia.
El viernes, “cuando nos dijeron que ya lo habían encontrado, guardaba la esperanza de que no fuera él, sino que fuera una equivocación”, dice su padre Carlos Pérez en la ciudad de Medellín.
A los guerrilleros, “(les digo) que se pongan la mano en el corazón, que si es que no tienen familia. ¿Por qué le hacen daño a los que no les están haciendo daño? Por qué le hacen daño a un pelado (joven) que va a hacer noticia, a sobresalir en el campo de las comunicaciones, y ellos lo callan”, reclamó en una rueda de prensa el sábado.
Según el presidente Gustavo Petro, los responsables del asesinato son guerrilleros de una disidencia de las FARC que rechazó el acuerdo de paz de 2016. La región está en disputa con el Clan del Golfo, el mayor cartel de la cocaína del país.
Mateo Pérez estaba a punto de cumplir 25 años el 8 de junio, cuenta su padre, y el periodismo era su “pasión”.
“Es un joven que terminó la vida sin empezarla y, por producir noticias, resultó él siendo la noticia”, dice el padre.
A cuatro meses de dejar el poder, Petro enfrenta una crisis de seguridad con atentados, masacres de civiles, amenazas a candidatos presidenciales y ataques a la fuerza pública, en medio de frustradas negociaciones de paz.
El 21 de abril frenó las negociaciones de paz con estos guerrilleros por incumplimientos a los acuerdos, y desde septiembre negocia la paz en Catar con el Clan, considerado un grupo terrorista por Washington.
Los periodistas son blanco de violencia e intimidaciones por parte de grupos armados que imponen terror en varios territorios donde fabrican cocaína, explotan minas ilegalmente y extorsionan.
Este es “un mensaje para ustedes los periodistas, que no se vayan a convertir en Mateo, porque este país, si sigue así, son muchos los Mateos que van a haber”, dice el padre.
La ONU y la Defensoría del Pueblo condenaron el asesinato en un país donde por lo menos 170 periodistas han sido asesinados desde 1977, según la ONG Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP).