Lo que durante años fue presentado como un modelo atractivo de inversión inmobiliaria en el centro de Bogotá hoy es objeto de un fuerte enfrentamiento legal que salpica al empresario catalán Manuel ‘Manel’ Grau Pujadas, cercano a la primera dama Verónica Alcocer. Y es que copropietarios de la Torre Barcelona, un edificio de apartaestudios con operación tipo hostal, lo señalan por un presunto manejo irregular de recursos y por incumplimientos en la rentabilidad prometida.
La Torre Barcelona, de 28 pisos y cerca de 28.000 metros cuadrados, nació como una apuesta para captar inversionistas interesados en rentas dirigidas a estudiantes.
Desde su concepción figuró como principal impulsor Grau, quien, según fuentes consultadas por Semana, se interesó personalmente en el lote donde se levantó el proyecto. La construcción estuvo a cargo del Grupo Solerium, mientras que sociedades vinculadas al empresario lideraron la comercialización de las unidades, cuyos precios iniciales rondaban los 140 millones de pesos.
En una fase temprana también participó Barcelona Export Group, encabezada por Xavier Vendrell, quien confirmó que acompañó la iniciativa hasta 2019, año en que vendió su participación. Las ventas arrancaron en 2016 y para 2020 el edificio fue entregado para iniciar operaciones, bajo la condición de que la administración quedara en manos del mismo promotor.
El esquema de operación se estructuró inicialmente a través de Smart Rooms Colombia S. A. S., pero posteriormente la gestión quedó en cabeza de The Spot Centro S. A. S., sociedad que terminó concentrando el manejo de los recursos.
La empresa matriz proviene de Smart Rooms Company SL, registrada en Barcelona y propiedad de Josep Oriol Serrat Fillat, con Grau como socio. Registros mercantiles muestran que el empresario figuró como representante legal y propietario de The Spot Centro en los primeros años de operación.
Con el inicio de actividades se constituyó un fideicomiso destinado a recibir los ingresos y distribuirlos entre los inversionistas. Sin embargo, en medio de inconformidades por la falta de participación en decisiones clave, el control efectivo de los dineros pasó a The Spot Centro. Desde ese momento, según copropietarios consultados, comenzaron las tensiones.
En ese contexto, los inversionistas aseguran que la rentabilidad prometida, una proyección promedio a diez años de 7,92 % anual, superior al 5,5 % del mercado residencial, no se materializó.
De acuerdo con Defensa Inmobiliaria, firma que representa a más de 220 propietarios, los retornos habrían sido cercanos al 3 %, pese a que se proyectaban ventas anuales alrededor de los 10.000 millones de pesos. Además, cuestionan la transparencia en la entrega de información financiera y señalan que el contrato fiduciario se habría constituido sin su participación.
Ante la Superintendencia Financiera de Colombia, los copropietarios interpusieron demandas contra Credicorp Capital Fiduciaria, el fideicomiso, The Spot y las sociedades promotoras y constructoras.
También preparan una denuncia penal contra Smart Rooms, The Spot y el propio Grau por presuntos delitos como estafa, administración desleal y abuso de confianza, al considerar que se habría estructurado un entramado contractual en detrimento de los inversionistas.
Cabe destacar que este malestar quedó reflejado en asambleas de copropietarios; incluso, en una reunión del 24 de mayo de 2025, el 82 % de los asistentes manifestó que existió una violación al derecho de inspección por parte del operador.
Paralelamente, una de las primeras acciones legales que tocó al empresario provino de la familia dueña original del lote, que presentó una queja disciplinaria ante el Consejo Seccional de la Judicatura al advertir supuestos acuerdos desventajosos durante la negociación.
No obstante, desde el entorno del operador, sostienen que fueron retirados de manera forzosa del edificio el pasado 8 de enero, en lo que califican como una “toma” que dejó en incertidumbre a 143 estudiantes residentes. Afirman que interpusieron acciones legales y que no se les permitió una salida concertada. También aseguran que, aunque hubo meses con resultados inferiores, en algunos periodos se alcanzaron rendimientos cercanos al 7 %.
Aunque Semana intentó comunicarse con Manuel Grau para conocer su versión sobre las denuncias, al cierre de esta edición no se obtuvo respuesta. Así, tal como se mencionó anteriormente, el nombre del inversionista catalán vuelve a quedar en el centro de la controversia por sus negocios en Colombia.