En medio de una marcada tristeza y un ambiente impregnado por el dolor y la solidaridad ciudadana, familiares, amigos y habitantes de la ciudad de Neiva despidieron al pequeño Ismael Rodríguez Pulgarín, de 11 años de edad, quien perdió la vida de manera trágica tras un ataque armado ocurrido en la capital del departamento del Huila, al suroeste de Colombia.
Las exequias del menor iniciaron con una sentida caravana fúnebre acompañada de globos blancos, símbolo de paz e inocencia, que partió desde las instalaciones de la funeraria Los Olivos y recorrió varias vías de la ciudad hasta llegar a la parroquia Santa Teresa de Calcuta, ubicada en el oriente de Neiva. Durante el recorrido, decenas de personas se sumaron al cortejo para rendir homenaje y expresar su rechazo a la violencia que cobró la vida del pequeño.
En el templo religioso se realizaron las honras fúnebres, en una ceremonia marcada por el silencio, las lágrimas y los mensajes de consuelo dirigidos a los padres y familiares de Ismael, quien es segundo niño que pierde la vida en forma violenta en menos de una semana en los departamentos de Cauca y Huila. Posteriormente, y en medio de un masivo acompañamiento ciudadano, los restos mortales del niño fueron trasladados hasta el cementerio Jardines El Paraíso, en el sur de la capital de ese departamento, donde se llevó a cabo su sepultura y el último adiós.
Visiblemente afectado, Édgar Enrique Rodríguez, padre del menor y quien resultó ileso durante el atentado perpetrado por sicarios motorizados, expresó su dolor por la pérdida de su único hijo. “Era un niño amado, era mi único hijo y solo me queda darle las gracias por haberme dado tanta alegría”, manifestó entre lágrimas su progenitos, sin poder comprender por qué la violencia marcó de forma tan trágica la vida de su familia.
Por su parte, Angélica Pulgarín, madre de Ismael, hizo un llamado a las autoridades judiciales y de policía para que se esclarezcan los hechos y los responsables del crimen sean identificados, capturados y llevados ante la justicia. La mujer pidió que la muerte de su hijo no quede en la impunidad y que se adopten medidas contundentes para evitar que hechos similares vuelvan a ocurrir.
El menor perdió la vida en un ataque armado que, según las autoridades, iba dirigido contra su padre, actual director de la cárcel del municipio de Rivera, en el departamento del Huila. Este hecho generó un profundo rechazo y consternación en la comunidad huilense, así como en distintos sectores sociales y ciudadanos, que han expresado su solidaridad con la familia y su indignación frente a la violencia que continúa afectando a la región.
Por eso ahora las autoridades avanzan en las investigaciones para esclarecer los móviles del atentado y dar con el paradero de los delincuentes que causaron esta tragedia, mientras la ciudadanía clama por justicia y por garantías reales de seguridad que protejan la vida, especialmente la de los niños y niñas.