Organizaciones sindicales y defensoras de derechos humanos rechazaron el ataque armado registrado contra el hospital de Ábrego, en Norte de Santander, donde permanecían hospitalizados varios militares heridos tras una incursión ocurrida horas antes en la zona rural del municipio del norte del país.
Los hechos, que se prolongaron durante la noche del pasado sábado 15 de agosto y la madrugada del 16 de agosto , obligaron al personal médico a resguardarse dentro de las instalaciones mientras se desarrollaban las acciones armadas en esta parte de Norte de Santander.
Y es que el episodio reavivó las denuncias sobre la vulneración de la misión médica en medio del conflicto armado que persiste en la región. Distintos sectores advirtieron que el personal sanitario quedó expuesto a un riesgo extremo, a pesar de que su labor está protegida por el principio de neutralidad y tiene como único fin garantizar la atención de cualquier persona que la requiera, sin distinción de bando o condición.
En diálogo con varios medios de comunicación del país, Aristídes Hernández, presidente de Asintraser Salud Norte, condenó lo sucedido y expresó su solidaridad con los trabajadores del centro asistencial, quienes, según relató, se vieron obligados a enfrentar la situación pese a no tener ninguna relación con el conflicto.
“Rechazamos toda violación a la misión médica. Nos solidarizamos con nuestros compañeros trabajadores del hospital de Ábrego, que ayer recibieron un ataque sin ellos estar inmersos en este conflicto”, afirmó el dirigente sindical.
Hernández insistió en que lo ocurrido pone en evidencia la vulnerabilidad permanente del personal de salud en zonas donde persiste la confrontación armada, y recordó que la misión médica se rige por un principio básico de no participación en las hostilidades.
“Es lamentable que los grupos al margen de la ley no respeten a quienes fuimos formados única y exclusivamente para salvar vidas”, señaló.
El presidente de Asintraser Salud Norte hizo, además, un llamado directo a los actores armados presentes en la región para que respeten los centros asistenciales y garanticen las condiciones mínimas de seguridad para que el personal sanitario pueda continuar prestando atención a la comunidad. “Hacemos un llamado muy fraterno a todos los grupos al margen de la ley a que respeten la misión médica, a que nos dejen trabajar, a que no nos mezclen en el conflicto”, sostuvo.
Otros defensores de derechos humanos de Norte de Santander fueron enfáticos al indicar que la atención médica no puede estar condicionada por el origen o la filiación de quien la requiere. “Como llega X llega a B, y a esos hay que atender. El personal médico debe garantizar asistencia a cualquier persona que llegue a un centro hospitalario”, agregaron los líderes de la zona, una de las más azotadas por la guerra entre los grupos armados ilegales y la fuerza pública.
Hernández cerró su pronunciamiento con un llamado a la reflexión sobre la gravedad de estos episodios en el contexto actual de violencia que atraviesa la región. “Lamentable que en esta época que estamos viviendo estén pasando estos hechos que dejan mucho que lamentar. No estamos inmiscuidos en el conflicto armado, la misión médica se respeta”, concluyó el presidente de Asintraser Salud Norte.