Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) disparó e hirió de gravedad a un migrante de nacionalidad venezolana durante el desarrollo de un operativo de control en la ciudad de Austin, Texas.
La víctima, un joven de 28 años de edad identificado por sus allegados y familiares como Wilber Garcés, recibió un impacto de bala en la zona del torso y debió ser trasladada de urgencia a un centro asistencial de la zona, donde permanece ingresada en la unidad de cuidados intensivos bajo pronóstico reservado y en condición crítica.
El tiroteo se desencadenó en medio de un despliegue de las autoridades migratorias federales en la capital texana. De acuerdo con las versiones preliminares recopiladas por los servicios de socorro y la policía local, las unidades médicas y paramédicas acudieron al lugar de la emergencia tras recibir una llamada de alerta por una persona lesionada con arma de fuego.
Los equipos de emergencia le prestaron los primeros auxilios a Garcés en el sitio de la intervención para lograr estabilizar sus signos vitales antes de efectuar su traslado inmediato al hospital.
La agresión armada provocó una pronta reacción por parte de representantes comunitarios, autoridades locales y organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes en Texas, quienes cuestionaron el uso de la fuerza letal por parte de los funcionarios federales durante el procedimiento de control.
Diversos sectores de la administración municipal de Austin y activistas sociales demandaron la apertura formal de una investigación rigurosa, transparente e independiente que permita revisar detalladamente los protocolos aplicados por los agentes de ICE y esclarecer la responsabilidad penal y disciplinaria del uniformado que accionó su arma.
Hasta el momento, las vocerías oficiales de la agencia federal ICE no han presentado un informe detallado que explique las causales o las circunstancias exactas que motivaron el uso del arma de fuego contra el ciudadano venezolano de 28 años.
Por su parte, efectivos de la Policía de Austin adelantaron la recolección de pruebas e inspecciones de campo en el perímetro del incidente. Diversas organizaciones civiles mantendrán seguimiento al estado de salud de Wilber Garcés y al desarrollo de los requerimientos judiciales interpuestos ante los organismos federales.
El caso en Austin se suma a una serie de cuestionamientos recientes hacia los procedimientos de las autoridades migratorias en territorio estadounidense.
Organismos civiles y veedurías ciudadanas han expresado su preocupación por el incremento de incidentes violentos registrados durante las redadas y operativos de detención, reiterando el llamado a las instituciones del gobierno federal para que se garantice el respeto al debido proceso, la protección de la vida de las personas bajo custodia o intervención y la rendición de cuentas pública de los agentes del orden.