La remodelación de un edificio, dentro del Batallón Paraíso, que será la sede presidencial de Abelardo de la Espriella, en la ciudad de Barranquilla, generó una ola de especulaciones que el presidente electo decidió aclarar este lunes, 3 de agosto.
Ante los señalamientos de la oposición sobre la supuesta edificación de una estructura ostentosa, el líder político emitió un pronunciamiento para desestimar las versiones que calificó como noticias falsas para alimentar una narrativa destructiva en su contra.
El mandatario dijo que no se trata de una obra nueva sino de una construcción histórica ya existente dentro de la Segunda Brigada del Ejército Nacional, en el Batallón Paraíso.
De la Espriella aclaró que la arquitectura neoclásica del inmueble responde a un estilo propio de la época en el Caribe y el mundo, rechazando las comparaciones que catalogan la instalación como una réplica del emblemático palacio de gobierno estadounidense.
El espacio estratégico dentro del predio cuenta con una infraestructura diseñada años atrás, incluyendo un búnker subterráneo construido originalmente como protección ante un hipotético conflicto bélico internacional.
En este lugar opera actualmente una sala de crisis y operaciones, la cual se utilizará para coordinar acciones de seguridad y tomar decisiones en tiempo real frente a estructuras del crimen organizado y narcoterrorismo en el país.
La financiación privada fue uno de los puntos centrales explicados por el dirigente para frenar las críticas sobre el uso de dinero público: “Las adecuaciones operativas no le están costando un solo peso al erario, ya que se gestionaron mediante aportes propios y donaciones de materiales por parte de empresarios locales que buscan beneficiar a la región con la presencia institucional”. Manifesto
Mobiliario costoso equivalente a unos 700 millones de pesos será asumido en su totalidad por el bolsillo del propio gobernante electo. De la Espriella anunció que publicará las facturas, giros y comprobantes de la donación formal que realizará al Estado, demostrando que los enseres para habilitar las oficinas no saldrán de los impuestos de los ciudadanos.
Símbolo de descentralización es la visión con la que el nuevo Ejecutivo busca transformar este recinto, el cual permaneció subutilizado durante varios años. El propósito expresado por el mandatario electo es romper con el centralismo histórico para gobernar con mayor cercanía a las regiones y atender de primera mano las necesidades del territorio nacional.
Según su narrativa, esta seria la nueva forma de ejercer la administración pública, la cual esta fijada a partir del próximo 7 de agosto, fecha en la que arrancará oficialmente el periodo gubernamental desde la capital del Atlántico como centro de operaciones permanente.