Stephany Echevarría recuerda el momento en que la tierra comenzó a moverse y el edificio Airuaní, en Cali, empezó a colapsar. El pasado 10 de agosto, la mujer de 36 años quedó atrapada entre los escombros junto a su hija, Sofía, de dos años, en medio de la emergencia, su principal preocupación fue proteger a la niña.
Antes del terremoto, Echevarría vivía con su familia en un edificio de cinco pisos, donde había residido toda su vida, según relató a Noticias Caracol, se encontraba en uno de los pasillos cuando la estructura comenzó a ceder y vio cómo su abuela caía y, poco después, ella terminó en el tercer nivel.
El movimiento ocurrió rápidamente, Echevarría contó que apenas tuvo tiempo para reaccionar y que, en medio del derrumbe, tomó la mano de su hija. Ambas quedaron debajo de los escombros.
Mientras permanecía atrapada, unas varillas le atravesaron las piernas; en medio del dolor y la incertidumbre, la mujer hizo una petición que, según relató, estaba relacionada con la supervivencia de su hija: “Dios, te doy mis piernas a cambio de mi hija”.
Stephany permaneció aproximadamente ocho horas esperando ser rescatada. Finalmente, logró salir de los escombros, pero las lesiones sufridas durante el derrumbe tuvieron consecuencias permanentes: perdió la pierna izquierda y la derecha tuvo que ser desarticulada.
A las lesiones se sumó una complicación relacionada con un hongo durante su proceso de recuperación, la sobreviviente permaneció internada en una unidad de cuidados intensivos y fue sometida a más de 15 cirugías.
Cuarenta y un días después del terremoto, Echevarría continúa en recuperación y afronta una nueva realidad física, uno de los siguientes pasos que espera es recibir prótesis para sus piernas. Según explicó, estas le permitirían volver a caminar y realizar actividades cotidianas junto a su hija, entre ellas llevarla al jardín.
La recuperación también ha estado marcada por el dolor físico y el llamado dolor fantasma, asociado a los miembros que fueron amputados. Sin embargo, Echevarría aseguró que sus deseos de recuperarse y volver a estar con su hija son una motivación para continuar con el proceso.
“Solo me fijé en lo que necesitaba mi hija”, recordó al hablar de los momentos posteriores al derrumbe. Su testimonio hace parte de las historias de personas afectadas por el terremoto ocurrido en Colombia el 10 de agosto.
Para Stephany, el proceso continúa después de haber sobrevivido al colapso del edificio. Ahora concentra sus expectativas en la recuperación y en la posibilidad de utilizar prótesis que le permitan recuperar movilidad y compartir nuevamente actividades cotidianas con su hija.