La Nueva EPS se convirtió en el epicentro de una fuerte controversia institucional tras las declaraciones cruzadas entre el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, y el recién designado interventor, Jorge Iván Ospina.

El conflicto estalló incluso antes de que el exalcalde de Cali formalice plenamente su posesión en el cargo, evidenciando las diferencias en el manejo y la visión técnica sobre cómo sanear las finanzas del sistema de aseguramiento más grande de Colombia.

La Nueva EPS lleva un año intervenida por la Superintendencia Nacional de Salud. Es la EPS con más afiliados del país.

Esta semana Jorge Iván Ospina manifestó en diversos medios de comunicación que la Unidad de Pago por Capitación (UPC) el valor anual que el Estado reconoce por cada afiliado es insuficiente.

Según el interventor, este factor es una de las variables que se deben revisar de manera prioritaria para resolver la crisis financiera que atraviesa la entidad, la cual cuenta con más de 11 millones de usuarios.

La respuesta del ministro de Salud, Guillermo Jaramillo, no se hizo esperar. Jaramillo descalificó el conocimiento técnico de Ospina sobre el cálculo de estos recursos, señalando que el nuevo funcionario no comprende los parámetros de suficiencia del sistema.

“El doctor Jorge Iván Ospina no tiene ni idea de eso", sentenció el jefe de la cartera, quien además le exigió enfocarse exclusivamente en sus tareas administrativas en lugar de opinar sobre la política fiscal de la salud.

La respuesta del ministro de Salud no se hizo esperar y fue inusualmente severa. (Imagen de referencia) | Foto: Derechos del autor

El Ministro fue más allá en su crítica y calificó las posturas de Ospina como “bobadas”, argumentando que apenas llega al cargo y ya está emitiendo juicios sobre temas que, a juicio del Gobierno, son competencia de otras instancias.

Jaramillo recalcó que el interventor tiene bastante por hacer en la gestión operativa de la entidad para estar desviando la atención hacia el debate del aumento de la prima de salud.

Este nuevo agarrón alrededor de la salud pone de presente el complejo panorama que enfrentará la intervención bajo el mandato de Gustavo Petro. Mientras Ospina sugiere que el modelo actual demanda ajustes en los ingresos por paciente, el Ministerio de Salud mantiene una postura rígida frente al presupuesto, exigiendo que la eficiencia se logre mediante la erradicación del desgreño administrativo y no mediante el incremento desmedido de los recursos públicos.

El escándalo surge en un momento crítico para la Nueva EPS, que enfrenta deudas billonarias y un deterioro en la prestación de servicios básicos. La falta de alineación entre el ministro Jaramillo y el interventor Ospina plantea dudas sobre la cohesión del equipo gubernamental para ejecutar la reforma estructural que el presidente Petro ha solicitado para salvar el sistema de salud en los territorios más apartados del país.