El Valle del Cauca se encuentra bajo un complejo panorama de emergencias concurrentes que desafían la resiliencia de sus instituciones y su infraestructura. El sismo del pasado 10 de agosto, de magnitud 7.4, coincidió con la consolidación de un Fenómeno del Niño que amenaza con extenderse hasta el primer trimestre del próximo año.
En este diálogo detallado, Marco Antonio Suárez, director de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), expone el balance técnico de los daños estructurales, las minuciosas maniobras hidráulicas para asegurar el agua potable de Cali y la preocupante realidad detrás de los incendios forestales que azotan la región.
Tras el fuerte sismo del pasado 10 de agosto, ¿cuál es el balance de las afectaciones en las sedes físicas y los centros educativos de la CVC en el Valle del Cauca?
La CVC se afectó en su sede principal en Cali, donde sufrimos inundaciones en el tercero y cuarto piso, daños importantes en la red hidráulica y de postería, averías en la fachada y afectaciones en vehículos por la caída de restos estructurales. No obstante, sabiendo que la región requería de urgencia a nuestros profesionales expertos en geotecnia, estructuras y geología, recuperamos la operatividad del edificio principal en un 60% en un lapso de solo 36 horas.
Lamentablemente, registramos la pérdida total del Centro de Educación Ambiental Guacas, en el municipio de Bolívar. A pesar de esto, nuestros técnicos se desplegaron de inmediato por todo el territorio.
Frente a un sismo de esta magnitud, existen infraestructuras críticas que generan enorme preocupación para la región, como el Jarillón del río Cauca en Cali, la represa de Salvajina y el embalse Sara Brut. ¿En qué estado se encuentran?
El reforzamiento de los 27 kilómetros del Jarillón de Cali se diseñó para soportar un sismo de magnitud 7.5 y una aceleración de 2.5. Este sismo fue de 7.4 con una aceleración de 2.0. Tras los recorridos técnicos con apoyo de las universidades, constatamos que la estructura resistió de forma sobresaliente sin sufrir daños estructurales considerables; únicamente se identificaron agrietamientos menores que no representan riesgo para la ciudad.
Por su parte, la represa de Salvajina no sufrió ningún tipo de afectación o agrietamiento y se encuentra en óptimas condiciones. Respecto al embalse Sara Brut, la represa no registró problemas, aunque sí se presentó un daño en las tuberías de distribución de agua que fue solucionado de inmediato junto a Acuavalle. Ambas represas se mantienen estables y con volúmenes de captación suficientes.
Se reportaron graves daños en el norte del departamento. ¿Cómo ha sido el acompañamiento de la corporación a las poblaciones y municipios más golpeados?
El sismo impactó fuertemente a las veredas y corregimientos, provocando una crisis enorme de la cual no nos percatamos en su total magnitud al principio. Nuestros equipos de ingenieros civiles, arquitectos, expertos estructurales y geotecnistas se desplazaron para brindar apoyo a los alcaldes y determinar la habitabilidad de las construcciones.
Al día de hoy, hemos atendido e inspeccionado 98 viviendas, 34 alcaldías, 8 iglesias, 2 instituciones educativas, más de 8 hospitales y monitoreamos 29 movimientos en masa. Nuestros profesionales levantan informes técnicos oficiales de forma completamente gratuita, los cuales son el soporte indispensable para que los damnificados tramiten reclamaciones ante sus compañías de seguros o gestionen las ayudas correspondientes ante el Gobierno Nacional.
Hay corregimientos y veredas que sufrieron afectaciones de entre el 90% y el 95% de sus estructuras.
Entre los daños de infraestructura veredal y distrital, ¿cuál es el reporte de daños y qué puntos requieren mayor atención?
Tras realizar un inventario detallado, podemos reportar que los acueductos regionales y veredales están operando de forma adecuada. Identificamos varios puentes colapsados y deslizamientos que afectan vías terciarias, aunque el impacto vial no ha sido tan catastrófico como inicialmente temíamos. Sin embargo, el punto de mayor alarma es el agrietamiento considerable que sufrió el Jarillón en el distrito de riego de la zona de Bolívar-Roldanillo.
Junto a Asorut, realizamos las inspecciones en este distrito de riego del centro-norte del Valle y nos encontramos estructurando los estudios para definir el tipo de intervención necesaria. La restauración total de estas obras de gran envergadura tomará su tiempo y requiere estudios rigurosos.
Pasando a la emergencia climática, ya se siente con fuerza el Fenómeno del Niño. ¿Qué tan preparado está el departamento frente a la escasez hídrica y cómo se gestiona el agua para Cali?
Desde mayo notificamos a las alcaldías y organismos de gestión del riesgo sobre la llegada del fenómeno, lo que nos permitió preparar de forma anticipada nuestros embalses. Para el caso de Cali, el 70% o más del agua potable que capta la planta de Puerto Mallarino depende del río Cauca, cuyo caudal está regulado por Salvajina. Actualmente, Salvajina tiene un volumen útil del 80%.
La CVC está aplicando una regla de operación técnica y milimétrica que nos permite “subsidiar” el caudal del río.
Mientras que a la represa ingresa un caudal de apenas 40 a 50 metros cúbicos por segundo (m³/s), nosotros estamos descargando entre 80 y 85 m³/s para asegurar que el río mantenga el caudal mínimo indispensable de 100 m³/s requerido por la planta de Puerto Mallarino. Sin esta regulación milimétrica, el río Cauca descendería a niveles críticos y Cali afrontaría un racionamiento masivo.
De hecho, durante las noches y la madrugada cerramos la represa para conservar volumen, aprovechando las horas de menor consumo.
¿Cuál es el estado de abastecimiento para las otras regiones del Valle y qué medidas administrativas se han tomado?
El embalse Sara Brut se encuentra al 96% de su capacidad debido a que iniciamos su llenado preventivo desde mayo, garantizando el suministro para los 160.000 usuarios que dependen de él. Sin embargo, esto no exime la urgencia de tomar medidas drásticas.
Junto al Ministerio de Ambiente, emitimos un acto administrativo que prohíbe de manera absoluta toda quema abierta controlada en el territorio del Valle del Cauca.
Esto busca proteger directamente nuestros páramos y cuencas, que son las verdaderas fábricas de agua. No podemos permitir el lavado diario de vehículos, el llenado de lagos o piscinas, ni el desperdicio del recurso. El nivel de los afluentes del río Cauca es sumamente bajo y requiere un monitoreo continuo.
Los pronósticos climáticos indican que la sequía se prolongará. ¿Qué panorama nos espera para el final del año y principios del próximo?
Los modelos meteorológicos de la CVC y las agencias internacionales confirman que el Fenómeno del Niño se extenderá por lo menos hasta el mes de febrero. Su punto más crítico y severo tendrá lugar entre octubre y diciembre, lo que significa que nos aguardan seis meses sumamente difíciles.
Nadie estaba preparado para una extensión tan prolongada de este fenómeno, ya que la planificación inicial apuntaba solo a diciembre. Si la temperatura del océano sigue aumentando, la situación podría complicarse más, por lo que es vital adoptar medidas de racionamiento voluntario y cuidado preventivo en los hogares desde ahora.
¿Se contempla la posibilidad de llegar a un racionamiento de agua o energía en el departamento o en el país?
Si la situación dependiera únicamente del Valle del Cauca, diría con seguridad que no tendremos racionamiento gracias al manejo riguroso de Salvajina y el Sara Brut. No obstante, el Valle forma parte del Sistema Interconectado Nacional. Represas como Salvajina y Calima aportan energía a este sistema eléctrico global.
Actualmente, el Valle tiene los mejores niveles de embalse del país, pero si las represas del resto del territorio nacional no cumplen con sus mínimos debido a la falta de reglas de operación preventivas, sí podría presentarse un racionamiento a nivel país.
En Colombia no podemos seguir permitiendo que ciudades principales dependan exclusivamente de que llueva para llenar sus embalses; se requiere una planificación con reglas de operación claras como la nuestra.
Hablemos de los incendios forestales, que han causado estragos alarmantes. ¿Cuál es la realidad de estas emergencias y qué daños ambientales se han registrado en el Valle?
Debo manifestar con total franqueza que los incendios forestales en nuestro departamento no son un fenómeno de origen natural; obedecen de forma sistemática a una actividad criminal provocada. Ya contamos con personas capturadas y judicializadas, incluyendo un individuo en el municipio de Yumbo que fue puesto a disposición de las autoridades.
Estos criminales destruyen el trabajo de reforestación en el que hemos sembrado más de 13 millones de árboles en cuencas críticas. A la fecha, se han registrado más de 50 incendios que afectan a 24 municipios, devastando más de 1.000 hectáreas de ecosistemas estratégicos, entre ellos áreas sumamente delicadas del Páramo de Las Hermosas.
¿Con qué recursos e infraestructura cuenta el departamento para hacer frente a esta ola de incendios?
Desarrollamos una alianza de apoyo continuo a los cuerpos de bomberos. Entre los años 2020 y 2025 les transferimos más de 2.743 millones de pesos, sumando 500 millones de pesos adicionales este año para equipamiento y herramientas técnicas.
De igual manera, construimos en Cali el único helipuerto especializado para la atención de incendios forestales en Colombia, el cual disminuye el tiempo de recarga de agua del sistema bambi bucket de 3 horas a solo 10 minutos.
También contamos con ocho cámaras optrónicas de videovigilancia de alta tecnología distribuidas en nuestros cerros para detectar de inmediato cualquier columna de humo.
No obstante, enfrentamos graves problemas de orden público: en múltiples ocasiones, nuestras 18 brigadas forestales y los bomberos han sido amenazados e impedidos de ingresar a combatir incendios en zonas rurales críticas. En estos puntos, la intervención de la Fuerza Pública es indispensable para asegurar el territorio.
Finalmente, ¿cuáles son las recomendaciones fundamentales y los canales de atención que habilitó la CVC para la ciudadanía en medio de esta confluencia de emergencias?
Podemos resumir el llamado a la acción ciudadana en cinco pautas fundamentales: primero, optimizar al máximo el consumo de agua en los hogares mitigando pérdidas; segundo, fomentar la educación ambiental activa entre vecinos y conjuntos residenciales para evitar el desperdicio; tercero, denunciar de inmediato a cualquier persona que esté realizando quemas, iniciando incendios o desperdiciando agua; cuarto, racionalizar el uso de energía reduciendo el uso del aire acondicionado y absteniéndose de llenar piscinas y quinto, mantener limpios los canales de aguas lluvias de residuos para prevenir futuras obstrucciones, actuando con máxima solidaridad social hacia las poblaciones de ladera que más padecen el desabastecimiento.
Adicionalmente, le recordamos a los ciudadanos que no es momento para fogatas, paseos de olla ni abandono de residuos secos en zonas boscosas. Habilitamos la línea directa de atención telefónica en el numeral 550 y la aplicación móvil CVC Más Cerca para reportar emergencias o enviar fotografías en tiempo real.
Por último, cualquier ciudadano que tenga inquietudes o temor por agrietamientos en su vivienda tras el terremoto, puede registrarse en nuestra página web (www.cvc.gov.co) o reportarlo a nuestros funcionarios de chaleco naranja en territorio para recibir una visita técnica de evaluación estructural y geotécnica totalmente gratuita.
(*) Esta nota periodística ha sido desgrabada con Inteligencia Artificial a partir de la transcripción oficial de la entrevista brindada por el director general de la CVC, Marco Antonio Suárez, a la redacción de El País Cali. Todo el contenido fáctico, cifras, balances de daños estructurales y planes de contingencia técnica corresponden estrictamente a la información oficial y veraz proporcionada directamente por la corporación durante la conversación original, garantizando la total fidelidad informativa.