Lo que para muchos habría significado resignarse a convivir con el dolor, para Michael Benders se convirtió en el motivo para emprender un viaje de más de 2100 kilómetros hasta Cali.
Este ciudadano de la isla de San Martín, territorio ubicado en el Caribe, llegó a la capital vallecaucana buscando una respuesta médica que durante años no había encontrado en su lugar de residencia: poner fin al intenso dolor que le producía un ojo que había perdido completamente la visión tras sufrir un grave trauma.
La historia de Benders es también un reflejo del creciente reconocimiento internacional que ha ganado Cali en el campo de la salud especializada. Cada vez son más los pacientes extranjeros que llegan a la ciudad en busca de tratamientos de alta complejidad, especialmente en áreas como la oftalmología.
Según explicó la Clínica de Oftalmología de Cali, Michael convivió durante años con las consecuencias de una lesión severa que derivó en la pérdida irreversible de la visión de uno de sus ojos. Aunque buscó atención médica en diferentes oportunidades, el dolor persistía y afectaba significativamente su calidad de vida.
Al llegar a la ‘Sucursal del Cielo’, fue valorado por el doctor Antonio Quintero, oftalmólogo, cirujano plástico ocular y protesista, quien diagnosticó un caso de ojo ciego doloroso, una condición que se presenta cuando un ojo ha perdido definitivamente su capacidad visual, pero continúa generando molestias constantes e incluso dolor intenso.
De acuerdo con el especialista, se llevó a cabo una evisceración ocular, procedimiento quirúrgico mediante el cual se retira el contenido interno del globo ocular mientras se conservan sus estructuras externas. De acuerdo con los expertos, esta intervención se utiliza en pacientes que presentan dolor severo en ojos sin posibilidad de recuperación visual, permitiendo mejorar significativamente su bienestar.
Sin embargo, el proceso de rehabilitación no concluyó con la cirugía. Como parte del tratamiento integral, el doctor Quintero diseñó y elaboró una prótesis ocular personalizada para el paciente. El dispositivo fue desarrollado tomando como referencia las características del ojo sano de Benders, con el propósito de reproducir de la forma más precisa posible el color, la forma y la apariencia natural de su mirada.
“El primer objetivo era eliminar el dolor que Michael había soportado durante años, pero también era fundamental completar su rehabilitación estética y emocional. Una prótesis ocular personalizada permite que el paciente recupere una apariencia muy cercana a la natural y vuelva a sentirse cómodo consigo mismo”, explicó el especialista.
La elaboración de este tipo de prótesis requiere un trabajo artesanal y altamente especializado. Cada pieza es única y se ajusta a las características anatómicas de cada paciente. Según indicó el doctor Quintero, cada año fabrica cerca de 120 prótesis oculares para personas procedentes de distintas regiones de Colombia y del exterior.
El momento más esperado llegó cuando Michael pudo observar el resultado final frente al espejo. La reacción fue inmediata. Visiblemente emocionado, expresó una frase que resumió el impacto de la intervención en su vida: “Wow, I’m handsome again!” (“¡Guau, soy guapo de nuevo!”).
Más allá del éxito médico, el caso pone de relieve el papel que desempeña Cali como destino de turismo de salud en América Latina. La ciudad ha venido fortaleciéndose como referente en servicios médicos especializados gracias a la experiencia de sus profesionales, la infraestructura hospitalaria y la atención de pacientes internacionales.
De acuerdo con el Informe de Impacto 2025 de Turismo de Salud de la Alcaldía de Cali, la ciudad registró 7.464 llegadas internacionales por motivos médicos durante ese año. De ese total, un volumen equivalente al 10,8 % fue atendido por la Clínica de Oftalmología de Cali, institución que recibió 807 pacientes provenientes de distintos países.
La entidad reporta además la atención de pacientes de 31 países de los cinco continentes, una cifra que evidencia la capacidad de la ciudad para atraer personas que buscan alternativas para el tratamiento de enfermedades visuales complejas.
En ese sentido, para Michael Benders Cali quedará marcado en vida tras un largo viaje desde San Martín el cual tenía un propósito claro: dejar atrás el dolor que había condicionado su vida durante años.
De esta manera, su caso se suma a las historias de pacientes internacionales que hoy ven a la capital vallecaucana como un destino donde la medicina especializada ofrece respuestas a problemas que parecían no tener solución.