Tres mujeres que eran buscadas desde el pasado lunes 10 de agosto, cuando un terremoto de magnitud 7,4 sacudió Cali y otras zonas del país, fueron encontradas sin vida este miércoles 12 de agosto en el barrio Cuarto de Legua, en el sur de la ciudad.
Las víctimas fueron identificadas como María Nelsida Hincapié, Socorro Hincapié y Luz Aida Hincapié. Los cuerpos estaban en un apartamento ubicado en el edificio María Elvira Lloreda, una estructura de cuatro pisos que quedó completamente colapsada tras el movimiento telúrico.
En este punto de la ciudad, los organismos de socorro mantienen las labores de búsqueda y remoción de escombros. Información conocida por El País indica que desde que comenzaron los trabajos el lunes 10 de agosto han sido extraídas de la estructura ocho personas, una de ellas con vida y las demás sin vida.
Eduardo Rodríguez, personero delegado que acompaña las labores en la zona, explicó que durante la jornada de este miércoles fueron recuperados tres cuerpos. “Estamos cumpliendo una tarea desde nuestra misionalidad. El balance de hoy es que los organismos han podido extraer tres cuerpos sin vida”, señaló.
Luego del retiro de estos cuerpos, las autoridades comenzaron una nueva fase de remoción de los escombros con maquinaria pesada, con el propósito de continuar la búsqueda de posibles víctimas que todavía puedan permanecer bajo las placas de concreto.
“El mismo día del terremoto, en horas de la mañana, se extrajo a una sobreviviente y en el trasegar de toda esta tarea se han extraído alrededor de ocho cuerpos”, explicó Rodríguez.
El funcionario también destacó el acompañamiento que han recibido los equipos de rescate por parte de los habitantes de la ciudad. “El apoyo de la ciudadanía ha sido increíble. Han apoyado con agua, con alimentos. Muchos han venido a hacer las veces de colaboradores en esos rescates”, manifestó.
Además de las labores de rescate, las autoridades han brindado acompañamiento psicológico a familiares que han permanecido en la zona mientras esperan información o han recibido la noticia de la muerte de sus seres queridos.
“Lo primero es la vida, entonces desde las entidades se ha hecho un acompañamiento psicológico a las personas pertenecientes a familias que han visto extraer los cuerpos sin vida de sus familiares”, indicó el funcionario.
La espera de quienes no han podido volver a sus casas
En la ciudad, cientos de personas permanecen a la espera de conocer cuándo podrán regresar a sus viviendas o recuperar algunas de sus pertenencias. Ese es el caso de Lina María Alvarado, residente del edificio Atalanta, ubicado sobre la calle 5, a pocos metros de la Plaza de Toros.
Alvarado vivía en el segundo piso junto con su hija. Después del terremoto, tuvo que salir del edificio y desde entonces permanece en la vivienda de una amiga.
“Nosotros vivíamos en el segundo piso con mi hija. Ha sido supremamente duro. Han sido días y noches supremamente largos, esperando a ver si podemos entrar o no”, contó.
Uno de los momentos más difíciles para ella fue tener que abandonar el lugar sin saber cuándo podría regresar y, además, dejar atrás a sus mascotas. “El día del terremoto no era capaz de salir y dejar a mis perritas”, señaló.
Desde entonces, también ha tenido dificultades para reencontrarse con algunos integrantes de su familia. “No nos hemos podido reencontrar porque mi familia es de un municipio del Valle. Me estoy quedando donde una amiga que me ha facilitado su apartamento, pero con mi madre no me he podido encontrar”, explicó.
“Una persona que se contrató dice que la estructura está buena y la mampostería fue la que sufrió los daños”, manifestó. Y ahora, los residentes esperan autorización para poder ingresar y recuperar sus vehículos. “Lo que sabemos es que no se va a caer, en el sótano no hay averías. Estamos esperando que nos den la opción de sacar los carros que están en la parte interna”, explicó.