En una maniobra estratégica para elevar los estándares de cuidado infantil en el suroccidente colombiano, la Fundación Valle del Lili anunció la transformación de su Sede Limonar en un centro especializado de atención pediátrica.
A partir del 1 de mayo de 2026, esta sede concentrará los servicios de consulta externa, hospitalización, cuidado crítico y urgencias para menores, buscando desvincular la atención de niños de los entornos de adultos para ofrecer una experiencia más humana y eficiente.
Esta decisión se produce en un momento en que el sistema de salud enfrenta tensiones operativas, con servicios de urgencias que han llegado a reportar ocupaciones de hasta el 300%. Al especializar sus sedes, la institución busca descongestionar la Sede Principal, que ahora se enfocará primordialmente en urgencias para adultos, mientras que la Sede Limonar se convierte en el epicentro de la salud para niños y adolescentes.
La pieza central de esta expansión es la inauguración de una nueva torre de consulta externa. Esta infraestructura cuenta con una capacidad instalada de 43 consultorios diseñados específicamente para albergar subespecialidades críticas como Cardiología, Neurología, Hematooncología y Psiquiatría Infantil.
Según la Dra. Marcela Granados Sánchez, directora general de la institución, el objetivo es que cada menor sea atendido en un lugar orientado exclusivamente a sus necesidades.
El modelo pediátrico en Limonar no se limita a las consultas. La sede ha sido dotada con 69 camas de hospitalización, que incluyen opciones individuales y compartidas, y una robusta Unidad de Cuidado Intensivo (UCI) con 24 camas pediátricas.
Para intervenciones quirúrgicas, el centro dispone de 9 salas de cirugía y procedimientos, complementadas con unidades especializadas de Quimioterapia y Diálisis Pediátrica.
A pesar del giro hacia la pediatría, la Fundación Valle del Lili aclaró que la sede Limonar mantendrá operativos ciertos servicios ambulatorios para adultos. Los usuarios podrán seguir accediendo a cirugía ambulatoria, laboratorio clínico, imágenes diagnósticas y servicios de endoscopia en este punto de la ciudad, garantizando que la red de servicios ambulatorios no se vea interrumpida por el nuevo enfoque hospitalario.
Por otro lado, los servicios de extrema complejidad que requieren una infraestructura altamente robusta, como la UCI Neonatal y el programa de Trasplante de Médula Ósea, permanecerán en la Sede Principal.
Esta distribución estratégica permite que la excelencia clínica, por la cual el hospital fue certificado por la Joint Commission International, se mantenga intacta mientras se expande la capacidad de respuesta en la región.
Para el Dr. Jorge Mario Madriñán, director médico y académico, la creación de este entorno especializado funciona como una herramienta terapéutica en sí misma. “Un espacio pensado para niños promueve su bienestar y acelera su recuperación”, señaló el experto, enfatizando que la humanización del servicio es tan vital como la tecnología de punta empleada en los tratamientos.