Desde hace algunos años, el corredor vial de la Calle 26, ubicado entre las carreras 46 y 46A, se convirtió en un punto donde se acumulan grandes cantidades de residuos.
Según los ciudadanos que reportaron esta situación a El País, la presencia de desechos ha transformado este espacio en un foco de contaminación que afecta tanto la salubridad del sector como las condiciones para quienes circulan diariamente por la zona.
Si bien los habitantes reconocen que se adelantan jornadas de recolección de residuos, sostienen que las malas prácticas de algunos ciudadanos hacen que el problema reaparezca rápidamente.
Punto de conexión, bajo la suciedad
Uno de los denunciantes contó a El País que, aunque el servicio de recolección de residuos sí llega al lugar, la basura vuelve a aparecer en poco tiempo debido al comportamiento de algunas personas.
“Es culpa de la gente, los carros están pasando dos veces, por la mañana y por la tarde. Pero, sin embargo, la gente viene y tira. Hay mucho abandono, pero más que todo de la gente que les da la basura a recicladores (...)”, señaló el ciudadano.
Al ser un corredor que conecta los barrios San Judas Tadeo, José Holguín Garcés y Villa del Sur, los residentes aseguran que la problemática termina afectando no solo a quienes viven en el sector, sino también a quienes lo transitan cada día. “Recogen la basura hoy y mañana está sucio otra vez o peor”.
No obstante, otros residentes de los barrios cercanos aseguran que la situación no sería responsabilidad de quienes viven en el sector. Según manifiestan, los residuos serían depositados principalmente por recicladores y habitantes de calle que llegan diariamente al lugar, donde también se observarían otras problemáticas.
“Yo vivo en el barrio Villa del Sur y puedo ver que no somos residentes, sino habitantes de calle los que vienen a tirar costales y desechos acá todos los días”, dijo otra de las fuentes.
Y es que, además de la acumulación de basura, varios ciudadanos sostienen que en el corredor se presentan episodios de consumo de sustancias psicoactivas, la instalación de cambuches y quemas ocasionales de los mismos residuos.
Los vecinos consideran que la combinación de estas situaciones ha hecho que el lugar sea percibido como un espacio inseguro, especialmente durante algunas horas del día. “Va uno a realizar alguna diligencia y duda mucho en pasar porque ya hay varios casos donde han robado”, dijeron a este medio.
Asimismo, la preocupación de la comunidad también se extiende al puente peatonal ubicado al otro lado del corredor vial. Aunque esta estructura fue diseñada para facilitar el paso seguro de los peatones, las personas aseguran que las condiciones actuales dificultan su uso.
Finalmente, la comunidad pidió una intervención que no solo contribuya a mantener el sector libre de residuos, sino que también atienda las situaciones de inseguridad que, según afirman, parecen aumentar a causa del estado actual del corredor.
El País invita a sus lectores a enviar sus denuncias o noticias positivas al canal de WhatsApp 311 629 9843, junto con la información del caso y el material fotográfico.