La presidente de la Seccional Valle, Fabiola Pineda de Villegas, habla del centenario de este organismo, en el que lleva 40 años como Dama Gris.
Cuando un socorrista o miembro nuestro llega a algún lado, en medio de una tragedia, la gente deja de sentirse sola. Confían en nosotros, extienden la mano y expresan cariño.
Así describe Fabiola Pineda de Villegas el impacto del trabajo de la Cruz Roja en el país y en la región. Ella es la presidenta de la entidad en su seccional Valle del Cauca, de la que hace parte hace 40 años, cuando ingresó al grupo de las Damas Grises.
Hoy, desde la coordinación general de la entidad, celebra los cien años de la llegada de la Cruz Roja al país, fiesta que se conmemora este año.
Doña Fabiola, antioqueña de nacimiento, pero caleña de crianza y corazón, explica que en el departamento este organismo de socorro lleva 91 años.
Cuando empezaron eran muy poquitos, a lo sumo diez voluntarios. Arrancaron con lo que se llamó el programa de la Gota de Leche. En el centro había una sede donde hacían las donaciones de leche para niños con problemas de nutrición.
Sin embargo, cuenta, fue después de la explosión del 7 de agosto de 1956 cuando aquella pequeña célula del organismo de socorro empezó a crecer.
Eran tan poquitos que les tocó llamar a la gente de los colegios para hacer el censo de damnificados, porque no tenían voluntarios. A partir de allí comenzaron a formar señoras, que fue el primer grupo de Damas Grises, y en 1962 salió el primer grupo, eran 30 mujeres. Después formaron los grupos de socorrismo y juventud.
Yo estaba en último año, en el María Auxiliadora y me acuerdo que nos pusimos toallas higiénicas en la nariz porque los olores de los cadáveres eran horribles. Todas salimos a hacer los censos, relata.
En aquellos tiempos, la sede de la organización quedaba cerca al Cementerio Central y el trabajo, cuenta, estaba literalmente en el barro.
Hemos estado en todas las tragedias y momentos duros del país: Armero, terremotos del Eje Cafetero y Popayán... pero tengo muy fuerte en mi memoria cientos de inundaciones. Ahora también tenemos problemas por el invierno, pero en el pasado era duro... muy duro, barrios de Cali y el Valle donde cada que llovía la gente sufría y lo perdía todo.
De esa Cruz Roja Valle con diez miembros en una pequeña casa se pasó a ser, según la señora Pineda de Villegas, la seccional que más voluntarios tiene: 350 Damas Grises, 700 socorristas y 1200 de los juveniles (semillero).
Son voluntarios, gente que regala su trabajo, o mejor, que sabe emplear bien su tiempo.
Una vida de servicioMadre de dos hijos, un médico y un zootecnista y esposa de don Javier Villegas, Fabiola dice que ahora que está dedicada a labores administrativas, extraña el trabajo social que hacía en los barrios.
Aunque lo cuenta en voz baja, cuando arrancó en la Cruz Roja, hace cuatro décadas, no veía con claridad cuál podía ser su lugar en aquel voluntariado, que le exigía desde hacer acompañamiento en bancos de sangre hasta atender a niños con diarrea en pabellones de hospitales.
Pero el tiempo sacó a flote su vocación social, esa que muy seguramente heredó de su familia.
Mi mamá fue voluntaria del Instituto de Ciegos y Sordos y mi papá, del San Vicente de Paúl. Mi hermano mayor era del Comité de la Junta Directiva de la Cruz Roja del Valle y claro, entonces comenzaron a sonsacarme. Tenía yo 10 años cuando me llevaban todos los sábados a empacar mercados para los pobres vergonzantes, familias que se han venido a menos.
Era tan fuerte el tema social en la casa de los Pineda, que Fabiola recuerda su primera comunión como un hecho bastante singular, pues la fiesta fue con muchos niños que no conocía, en una de las salas del Instituto de Niños Ciegos y Sordos.
Luego de pasar por todos los programas de la Cruz Roja, en servicio social, banco de sangre, con comunidad, capacitación y relaciones públicas, esta mujer habla desde la experiencia y dice que, lastimosamente, los problemas sociales de Cali han cambiado poco.
En la Cruz Roja aprendí el verdadero sentido de la vida, a valorar lo que realmente importa. Veo que, en realidad, en cuanto a las zonas vulnerables, en vez de mejorar están estancadas. Si fuéramos todos voluntarios podríamos hacer mucho por Cali. Hay algo que es un hecho y es que somos el escampadero de otras regiones, la gente viene pensando que el Valle les va a solucionar los problemas y se agrava el lío social de la ciudad.
Hoy, esta centenaria organización atiende en la ciudad proyectos como el Programa Humanitario por Cali, que se desarrolla en Potrerogrande y que busca alejar a los jóvenes del conflicto a través de actividades deportivas, lúdicas, promoción de la convivencia y apoyo a comedores comunitarios.
Con la colaboración de la Cruz Roja española lideran en la región el Programa de Prevención sobre Contaminación de Armas, que consiste, entre otras cosas, en brindar ayuda a quienes son víctimas de las minas antipersonas, facilitándoles la ruta de acción para que puedan acceder a tratamientos y rehabilitación. También se les acompaña en la consecución de las prótesis.
Igualmente, se están desarrollando proyectos de atención a familias vulnerables en Buenaventura y próximamente se iniciarán visitas a los sitios más recónditos de la cuenca del río Naya para llevar atención en salud.
Fabiola apunta que muchos creen que la Cruz Roja es millonaria y que por lo tanto le es muy sencillo emprender muchos proyectos sociales.
Pero eso está en la imaginación de la gente, no recibimos un peso del exterior, lo que hacemos es con recursos que autogestionamos con nuestros propios servicios, como el laboratorio, el banco de sangre o nuestro instituto de formación.
Esta es una institución que se convierte en un modo de vida y que a todos nos cambia como personas. Es un orgullo llegar al centenario y seguir trabajando con las mismas ganas.
HistoriaEn Colombia la Cruz Roja nació en 1899, durante la Guerra de los Mil Días. En esa ocasión una ambulancia, con personal para socorrer a los heridos y en el campo de batalla, prestó servicio en nombre de la Cruz Roja. El 30 de junio de 1915, fue inaugurada solemnemente la Cruz Roja Colombiana.
En 1924 fue creada la Cruz Roja de Cali. El doctor Adriano Perdomo, médico e higienista, vino a la ciudad comisionado por el comité nacional y encontró acogida. La primera junta tuvo como presidente a Carlos Borrero Sinisterra. Los primeros contribuyentes, aportaban entre $2,5 y $5 al mes.