Lida Albán movía el rodillo con cuidado sobre el concreto. Empapado de amarillo, con cada trazo de arriba hacia abajo cubría el gris del puente de la Carrera Primera con Calle 25, al norte de Cali. Después apareció el azul y después el rojo, la bandera de Colombia.

Bajo el sol picante del pasado martes, y entre el ruido de los buses y carros, Lida, 60 años, líder de la JAL de la Comuna 19, decía:

Tenemos que dejar una huella, porque por primera vez Cali es sede de la posesión de un presidente”.

Ella era apenas una de las decenas de líderes comunitarias y voluntarios que decidieron sumarse a la jornada de embellecimiento con la que la Alcaldía se preparaba para recibir a las delegaciones de todo el mundo que asistirían a la ceremonia de investidura de Abelardo de la Espriella.

Lida Albán, una de las voluntarias que se unió a las jornadas de embellecimiento de Cali para la posesión presidencial. | Foto: El País

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Durante varios días, cuadrillas de la Secretaría de Infraestructura, líderes comunitarios, voluntarios y funcionarios de diferentes despachos trabajaron sobre los corredores por donde pasaría la caravana presidencial.

Entre todos pintaron puentes con los colores de las banderas de Colombia y de Cali; se reparcharon los huecos y se retiraron escombros; se recuperaron separadores y se sembraron jardines. También cubrieron grafitis.

La estrategia Mi Cali Bella concentró buena parte de sus esfuerzos en la Carrera Primera y la Calle Quinta, explica Juanita Cataño, secretaria de Desarrollo Territorial y Participación Ciudadana del Distrito.

Más de dos mil plantas ornamentales fueron sembradas por el Dagma en separadores, parques y zonas verdes, como parte del plan de embellecimiento previo a la posesión presidencial. | Foto: El País

- No se trata de una estrategia creada exclusivamente para la posesión presidencial. Ya veníamos trabajando en diferentes sectores de Cali, pero este acontecimiento nos permitió acelerar las intervenciones en un corredor muy importante - dijo.

Para una buena parte de los caleños, la posesión de Abelardo de la Espriella, más allá de la ideología política, era un evento de ciudad, una celebración.

Para otros, en cambio, era una oportunidad para protestar, en un país que continúa polarizado entre la izquierda y la derecha. A la madrugada, los puentes recién pintados fueron cubiertos con insultos y consignas políticas escritas con aerosol. Sin embargo, las cuadrillas, y los voluntarios regresaron con rodillos y brochas. Volvieron a pintar.

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En el café Quinayas Aroma de Cacao, a menos de diez minutos a pie de la Arena de la Universidad Santiago de Cali, sitio de la posesión, David Castillo y Víctor Manuel Cobo acomodaban dos banderas en la entrada mientras revisaban la vitrina donde sobresalía el Quacao, un postre elaborado con chocolate y salsa de chontaduro, ganador de la Ruta del Postre 2025.

Habían hablado varias veces sobre lo mismo. ¿La investidura presidencial, que traería seis mil personas a Cali de todo el mundo, se traduciría en nuevos clientes o, por el contrario, los cierres viales en la zona afectarían sus ventas? ¿Llegarían cancilleres o diplomáticos a tomar café?

- Tenemos mucha expectativa. Puede ser una oportunidad muy importante para que personas de otros países conozcan nuestros productos –decían.

Café Quinayas Aroma de Cacao | Foto: El País

Era martes. Para ese momento, el gremio de restaurantes calculaba un ingreso de dos mil millones de pesos tras el acto de investidura. El miércoles, sin embargo, recibieron una noticia inesperada: la Alcaldía decretó el Día sin Carro durante el 7 de agosto, argumentando motivos de seguridad para la posesión presidencial.

- Esto hace que tengamos una afectación gigante, que a todo el entusiasmo, la esperanza y todo el aporte que habían hecho los diferentes empresarios para poder tener una bienvenida gastronómica, como lo hemos venido haciendo durante todos los últimos años, se haya visto frustrada, dada una medida que no tiene ni pies ni cabeza –dijo Brany Prado, presidente de la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodrés.

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En el Hotel Boulevard del Río, ubicado atrás de la Iglesia La Merced, en cambio, estaban a la expectativa. Entre las reservas ya confirmaban la llegada de una delegación de Paraguay, del canciller de Uruguay y de empresarios que habían conocido el hotel durante la COP16. La ocupación era de casi el ciento por ciento.

Andrés Felipe Rodríguez Perdomo, uno de los fundadores, recorría la recepción mientras coordinaba los detalles para recibir a las comitivas. Mientras tanto, contaba la historia: el hotel nació gracias a la conferencia mundial sobre biodiversidad, cuando, de nuevo, las habitaciones estuvieron ocupadas al 100 %.

La recuperación de puentes y corredores viales hizo parte de la estrategia con la que Cali se preparó para recibir la primera posesión presidencial realizada fuera de Bogotá, un trabajo que involucró a los ciudadanos. Foto: José Luis Guzmán / El País | Foto: José Luis Guzmán

- La COP16 se planeó durante mucho tiempo. Esta posesión presidencial, en cambio, fue anunciada hace pocas semanas y, sin embargo, la demanda fue inmediata.

En la cocina ampliaron la oferta de frutas para el desayuno de los visitantes e incluyeron en el menú nuevas variedades de café colombiano. Con la Policía de Turismo reforzaron la seguridad en la zona y con otro de los socios, propietario de taxis, Andrés coordinaba el transporte de los visitantes hacia la Universidad Santiago de Cali, donde se llevaría a cabo el acto de investidura de Abelardo de la Espriella. Si algún huésped requería el servicio de un carro blindado, también estaba coordinado con una empresa de seguridad.

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En el aeropuerto, otros hacían cuentas: los taxistas. Jhonny Rangel, líder del gremio, calculaba 400 vehículos disponibles para atender la demanda de los pasajeros que comenzaron a llegar a Cali desde el miércoles.

La expectativa era que las carreras en los días en los que Cali iba a ser la capital política de Colombia aumentarían, pero les preocupaba la ley seca desde el viernes, lo que haría que en un día festivo pocos salieran a la vida nocturna. Sin embargo, con el decreto del Día sin Carro, eran ellos, los taxistas, los que se encargarían de mover a Cali.

Con ocupación cercana al 100 %, el Hotel Boulevard del Río recibió delegaciones internacionales, empresarios y funcionarios. El resto de hospedajes de la ciudad también estuvo al máximo de su capacidad. Fotos: Hotel Boulevard / El País | Foto: El País

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Dentro del USC Arena, el tiempo parecía que corriera más rápido. En los días previos a la posesión presidencial, 300 personas, entre electricistas, ingenieros y personal de producción, aceleraban para tener todo listo a tiempo.

Luis Javier Ordoñez, productor general del lugar, explicaba que el mayor desafío no era construir una tarima, sino garantizar que todo funcionara sin margen de error, sobre todo el asunto de la conectividad: 500 periodistas de todo el mundo iban a transmitir, en vivo, la investidura de De la Espriella y el día que, por primera vez en 200 años de historia republicana, un presidente fue investido en Cali.