Las consecuencias del sismo registrado en Cali llevaron al gremio constructor a presentar un primer balance sobre el comportamiento de la infraestructura en la ciudad.
Tras sostener reuniones con la Asociación de Ingeniería Sísmica, la Asociación Colombiana de Ingenieros y expertos en geotecnia, Camacol confirmó que las normas vigentes de sismoresistencia evitaron daños mayores en las edificaciones más recientes.
“Los ingenieros dicen que el sismo y las condiciones de Cali se comportaron dentro de los parámetros de comportamiento esperados para la ciudad bajo dos normas: la microzonificación sísmica y las normas de diseño de la NCR-10. Las edificaciones que se construyeron dentro de la vigencia de la norma NCR-10 tuvieron un comportamiento dinámico muchísimo mejor que las edificaciones más viejas”, afirmó Guillermo Herrera, presidente de Camacol.
Herrera precisó que las construcciones más vulneradas por los sismos corresponden a estructuras levantadas hace tres o cuatro décadas. Así mismo, destacó que las obras desarrolladas por los afiliados al gremio mediante sistemas de muros estructurales no registraron colapsos durante el evento telúrico.
“Las edificaciones más viejas, con 30 o 40 años, en algunos sectores de la ciudad generaron mayores vibraciones para edificaciones de 4, 5 y 6 pisos, que llevaron a un comportamiento que ya conoce toda la opinión pública”, sostuvo Herrera.
Frente a la atención de la emergencia y la reconstrucción de las viviendas afectadas, el gremio indicó que entablará mesas de trabajo con la Alcaldía de Cali, la Gobernación del Valle y el Gobierno Nacional para coordinar las labores de reconstrucción.
“No podemos pensar que la reconstrucción va a ser un simple plan inmobiliario a gran escala, sino que debe ser integral. Primero, conocer con rapidez cuál es el inventario de daños que han sufrido las edificaciones; y adicionalmente, cuál es el perfil de los hogares que perdieron su patrimonio”, indicó Herrera.
El presidente de Camacol advirtió que los instrumentos tradicionales de subsidio como ‘Mi Casa Ya’ resultan insuficientes para atender la magnitud del desastre, debido a que el impacto del sismo afectó también a sectores de ingresos medios. En ese sentido, el gremio planteó incentivos a la oferta como la exención temporal del IVA a materiales de construcción en los municipios afectados y facilidades para que los alcaldes modifiquen de forma directa el POT.
“No todos los hogares que sufrieron daños son hogares de menores ingresos. La clase media también aquí sufrió daños y nosotros consideramos que es obligación del Estado generar una alternativa para que cualquier persona pueda iniciar la recuperación de su patrimonio”, agregó el directivo.
Por su parte, desde la dirección regional en el Valle del Cauca se reportó un censo preliminar sobre la afectación estructural en la capital del departamento, donde se mantendrán comités técnicos diarios en el PMU liderado por la administración local.
“En el caso de la ciudad de Cali se tienen cerca de 12.000 unidades de vivienda que están afectadas con algún tipo de daño: daño bajo, daño medio, daño alto. Vamos a entrar a trabajar con ingenieros estructurales y arquitectos para determinar cuántas unidades son las que presentan problemas más complejos y deberían ser demolidas”, señaló Alexandra Sofía Cañas Mejía, gerente regional de Camacol Valle.