La idea surgió en un taller de periodismo de Consejo de Redacción, una ONG que promueve en los medios de comunicación regionales la tendencia del periodismo de datos. El País hizo la inversión para capacitar a sus periodistas con una charla dictada por los hermanos Ginna y Daniel Morelo, en la cual se creó un equipo que quiso investigar por qué la muerte perseguía a los caleños.

Ana María Saavedra, editora judicial de El País desde 2009, tenía bases de datos de los homicidios del Observatorio de la Alcaldía de Cali.

Germán González, redactor web, y Lina Uribe, periodista de Nuevos Medios, convirtieron ese material de PDF a excel, lo que les permitió mirar todas las variables de la muerte a lo largo del nuevo milenio: dónde mataban a la gente, a qué horas, qué días, en qué barrios, en qué comunas, con qué armas, por qué; datos que cruzaron con la inversión en seguridad del Municipio.

La cifra fue impactante: 26.687 personas habían sido asesinadas en esos 15 años del nuevo milenio en Cali. 

Entonces, Ossiel Villada, jefe de redacción online de El País, fue el arquitecto que estructuró el producto periodístico. Convencido de que el periódico tiene audiencias diferenciadas en el papel y la web, determinó que las dos debían tener el mismo acceso a la información según sus hábitos de lectura y que, por tanto, el producto debía ser un reportaje multiplataforma con las características adecuadas para cada medio.

Dada la magnitud del proyecto, los periodistas decidieron que cada uno saldría a reportear uno de los cinco barrios con mayor número de homicidios, para ahondar en las causas de esa tragedia.

Hugo Mario Cárdenas, avezado reportero judicial e investigativo, se fue a Terrón Colorado; Villada, a Manuela Beltrán; Uribe tomó a Siloé, Saavedra acudió a El Retiro y González se fue a Mojica. En todos esos sitios hablaron con la gente, los líderes comunales y con fuentes conocedoras de la problemática de violencia en el sector.

Adicionalmente, se dividieron la realización de otras tareas complementarias. Ana María recabó y profundizó en los archivos que durante más de una década de periodismo judicial construyó sobre las masacres que golpearon a Cali.

También, Cárdenas se fue una noche a una Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía, URI, con Germán González. Allí, con una cámara 360, hicieron un retrato de cómo actúa esa violencia que cada mañana se congela en la estadística fría.

En los cinco barrios, los periodistas buscaron a familiares y amigos de las víctimas, para que contaran las historias de sus seres queridos.

Los entrevistados fueron
jóvenes entre los 18 y los 25 años, y algunos menores de edad, contemporáneos de las víctimas, que relataban su drama por los homicidios de sus hermanos, sus amigos, con tal de darle rostro humano a la estadística.

Impactaron historias como la del joven de ladera que ya se iba a probar suerte a un equipo de fútbol a Brasil y lo asesinaron horas antes de abordar su vuelo. O al estudiante becado de Univalle que mataron por robarlo.

Esas historias de sueños truncados tuvieron sus espacios en el impreso y la web de El País. Los dramáticos testimonios generaron muchos comentarios serios y profundos, en la edición digital, por parte de los lectores y de los mismos afectados, que daban su opinión sobre por qué la máquina de la muerte delinquía sin compasión en la ciudad.

También se hizo, con la Sijín y el CTI de la Fiscalía, un recorrido en un domingo a amanecer lunes, que es el lapso de mayores homicidios en Cali, para narrar cómo se vive la crudeza de la violencia y seguir el rastro de la muerte.

Vea aquí el especial 'El mapa de la muerte: 15 años de homicidios en Cali'

Lina y Germán se trasnocharon haciendo las visualizaciones para la web, que requirieron incontables correcciones en las que tuvieron que desbaratar y volver a confeccionarlas hasta que estuvieran al punto de la perfección.

“Como no tenemos las más avanzadas herramientas de las redacciones de los grandes diarios en el mundo, los gráficos para las visualizaciones en la web los hicimos nosotros mismos con herramientas gratuitas que hay disponibles en internet”, cuenta Hugo Mario.

Con un programa llamado Carto, Lina y Germán hicieron la georreferenciación de los sitios donde anidaba agazapada la muerte. “Lo que hicimos fue buscar en Google, las coordenadas y allí le insertábamos las tablas estadísticas; fue una labor de ensayo-error porque como estábamos aprendiendo tocaba probar y probar ”, explica Germán.

Y con otra herramienta, Infogram, un visualizador de datos, que permite graficar, mostramos las estadísticas.

También se analizó quiénes fueron los protagonistas detrás de esa ola de terror: los grandes carteles de la droga de Cali y del Norte del Valle, los herederos de estos y los pequeños capos de los últimos años que fueron tanto o más violentos o sanguinarios que los anteriores, pero que se camuflaron con un bajo perfil.

Como la mayoría fueron asesinados con arma de fuego, Germán se enfocó en el mercado ilegal de estos elementos, para mostrar qué tan fácil es adquirir un arma de esas en la ciudad.

“Lo más importante es que todo el equipo funcionó como en el engranaje de un reloj, donde cada uno fue una pieza importante, todos reporteamos, todos escribimos, todos aportamos desde nuestra visión para lograr un excelente trabajo”, dice Ana María.

Fue un proceso largo que les tomó más de dos meses, trabajando después de cumplir su jornada laboral del día a día.

Ossiel Villada realizaba con el equipo dos o tres reuniones semanales para validar los avances en cada frente y determinar cómo se debía ajustar cada pieza tanto para el impreso como para la plataforma digital.

Su mayor preocupación era el reloj. El trabajo debía publicarse antes de que terminara noviembre de 2016. Sabía bien que en diciembre las audiencias tienen un comportamiento radicalmente distinto, y que en el último mes del año el reportaje no tendría mayor repercusión. El tiempo corría y las visualizaciones de datos aún requerían muchos ajustes.

Entonces, el equipo decidió acelerar y doblarse en trasnochos para volver a correr las bases de datos y corregir los textos y demás piezas tal como se requerían para cada plataforma. Al final, recuerda Villada, "lo que se logró fue un producto histórico desde varios puntos de vista".

"En Cali nos hemos acostumbrado a que ese 'muertómetro' que llevamos es solo una herramienta de marketing político para decir si un alcalde es bueno o malo. Este trabajo le mostró a los caleños que hay algo en estas cifras mucho más profundo y trágico, que requiere de una solución en la que todos tenemos responsabilidad", dice el comunicador.

Por otro lado, agrega Villada, "internamente partimos la historia de El País en dos. Porque este es el primer trabajo con el que nuestra empresa, que durante 65 años ha sido líder del negocio de la información en el suroccidente colombiano, dio un nuevo paso evolutivo al entrar de lleno en la tendencia mundial del Periodismo de Datos. Y, adicionalmente, consolidó el proceso de formar una sola redacción múltiplataforma".

No fue fácil, pero este viernes en la noche, en la entrega del Premio Gabriel García Márquez, Hugo Mario pronunció una frase inspiradora que resume lo que pasó en El País con este trabajo: "Puede que escaseen los recursos, pero lo que no puede escasear en el periodismo es la pasión".

Protagonistas 

Ana María Saavedra: Comunicadora Social egresada de la Universidad Autónoma de Occidente, becaria del programa Iberi de El País de España (antes Balboa) en 2009. Fue practicante de El País de Cali, pasó a periodista regional e investigativa, en 2009, Editora Judicial. Actual editora de La Silla Pacífico.

Hugo Mario Cárdenas: Comunicador Social de la Universidad Santiago de Cali. Especialista en Cultura de Paz y Derecho Internacional Humanitario, de la Javeriana de Cali. Vinculado a El País en 2005. Ganador de dos premios Simón Bolívar, dos Alfonso Bonilla Aragón, un Semana, un Amway y el CPB.

Germán González: Comunicador Social de la Univesidad del Valle, se vinculó como redactor web de El País de Cali durante cinco años. Con este mismo trabajo es coganador del Premio de Periodismo Alfonso Bonilla Aragón 2017. Conominado al Premio Alfonso Bonilla Aragón, categoría Feria de Cali.

Lina Uribe: Comunicadora Social de la Javeriana, donde estudió becada y obtuvo la Orden al Mérito Académico y Trabajo de Grado Meritorio. Ganadora del 2° Concurso de Cuento MEN - RCN 2009, finalista del Premio Colección de Autores Vallecaucanos de la Gobernación del Valledel Cauca.

Ossiel Villada T.: Economista de la Universidad Autónoma de Occidente y Especialista en Marketing Estratégico de la Universidad Icesi. Jefe de Redacción Web de El País Cali. Ganador de dos premios Alfonso Bonilla Aragón, uno con este trabajo, que recibió también el premio Rodrigo Lloreda Caicedo.

Durante 25 años ha laborado en esta casa, pasando por las principales áreas y cargos de la gestión periodística y desarrollando su trabajo tanto en el impreso como en la web. En la actualidad es el responsable de todos los contenidos de El País en sus plataformas digitales y lidera el proceso interno de transformación hacia la Redacción Multiplataforma.

El trabajo de cobertura que fue desarrollado por los cinco periodistas, y premiado por la FNPI, contó con el apoyo complementario de los videógrafos Álvaro Pío Fernández y Carlos Hernán Castillo; el ingeniero José Jair Reyes y el reportero gráfico Bernardo Peña.