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Alerta en el norte del Valle; grietas en el dique del río Cauca amenazan la despensa agrícola y la seguridad de 6000 familias
Tras el sismo de 7,4 grados, el gerente de Asorut, advierte sobre la alta vulnerabilidad de los 44 kilómetros de proteccióntras detectar hundimientos y posibles fenómenos de licuefacción que ponen en riesgo a Roldanillo, La Unión y Toro.
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16 de ago de 2026, 12:26 a. m.
Actualizado el 16 de ago de 2026, 12:54 a. m.
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La estabilidad del norte del Valle del Cauca se encuentra hoy bajo una estricta vigilancia técnica y administrativa, luego de que se conociera que el Distrito de Adecuación de Tierras de Roldanillo, La Unión y Toro (RUT), gestionado por la asociación ASORUT, ha emitido una alerta temprana tras detectar fallas estructurales, grietas y hundimientos en su dique de protección marginal del río Cauca.
Las afectaciones se detectaron luego de hacer un diagnostico inicial de la infraestructura luego del sismo de 7,4 grados que afectó a todo el país en especial al Norte del Valle y Cali
Esta infraestructura, que se extiende a lo largo de 44 kilómetros desde el sector de Tierra Blanca en Roldanillo hasta El Boío en el municipio de Toro, presenta daños visibles que comprometen su capacidad para contener las aguas del río Cauca.
El gerente general de Asorut, Leonardo Castillo Sánchez, ha calificado la situación como de “vulnerabilidad muy alta”, advirtiendo que cualquier falla en la barrera física podría derivar en una avenida torrencial capaz de sepultar bajo el agua las áreas planas de los tres municipios que conforman el distrito.

Aunque en un principio la atención se centró en los daños en zonas urbanas, las inspecciones de campo realizadas por los técnicos de Asorut confirmaron que el movimiento telúrico fue el detonante de la inestabilidad del suelo en el jarillón.
El sismo no solo generó fracturas lineales en la superficie, sino que parece haber alterado la composición interna de los materiales, despertando temores sobre fenómenos geológicos subterráneos que podrían debilitar la base misma del dique antes de que regresen las temporadas de lluvias extremas.
ASORUT: El corazón de la despensa agrícola en riesgo
Para comprender la magnitud de lo que está en juego, es necesario dimensionar qué representa este distrito para el país. El Distrito RUT no es una organización menor; es un pilar fundamental de la soberanía alimentaria de Colombia.
“Catalogado por el Ministerio de Agricultura como uno de los distritos mejor administrados del país y referente en Latinoamérica por su modelo de gobernanza hídrica, abarca 10.250 hectáreas totalmente cultivables”, explicó el gerente de Asorut.
Con una personería jurídica que data de 1970, el distrito cuenta con sistemas de riego, drenaje y control de inundaciones que permiten el desarrollo de más de 30 proyectos productivos.
De estas tierras depende el 12% de la producción frutícola nacional, destacando especialmente los cultivos de maíz y frutales de clima cálido que abastecen a los principales mercados del país.
El impacto social de una eventual ruptura del dique del río Cauca sería devastador: se estima que la actividad agrícola del distrito genera cerca de 10.000 empleos directos y 40.000 indirectos, sustentando la economía de Roldanillo, La Unión y Toro en un 70%.
“Roldanillo no aguantaría un golpe más”, señala Castillo, haciendo referencia a que la economía local ya ha sido golpeada en su sector turístico y no soportaría el colapso de su segundo motor económico: la agricultura.
Geografía del peligro: El río por encima de las casas
El riesgo no es solo económico, sino de supervivencia para las 6.000 familias que habitan dentro del área del distrito.
Castillo Sánchez explica que el río Cauca es un cuerpo de agua sumamente dinámico cuyos niveles fluctúan drásticamente en relación con el nivel del suelo del área plana.
📌 El jarillón que protege del río Cauca en el norte del Valle presenta grietas tras el sismo, Leonardo Castillo, gerente de ASORUT, confirma la aparición de fallas estructurales graves, incluyendo el impacto del colapso del puente Mariano Ospina Pérez sobre el dique.
— El País Cali 📰 (@elpaiscali) August 16, 2026
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En sectores críticos como Tierra Blanca, vereda del municipio de Roldanillo, el terreno se encuentra situado hasta 20 metros por debajo del nivel del agua cuando el río Cauca alcanza sus cotas máximas.
“Hay una columna de agua de 20 metros por encima de las casas de todo lo que es el distrito y de todas sus áreas cultivables”, advierte el gerente.
Esta configuración geográfica implica que el dique de 44 kilómetros es la única defensa que impide que el río recupere violentamente su llanura de inundación natural, lo que técnicamente se conoce como una avenida torrencial.
Sin esta barrera en óptimas condiciones, el agua entraría con una fuerza destructiva capaz de borrar del mapa asentamientos humanos y cultivos por igual.

Radiografía de los daños: Grietas y el fenómeno de licuefacción
“Técnicamente, se han identificado tres puntos de incidencia crítica tras el sismo. Los dos primeros se localizan en jurisdicción de Roldanillo, específicamente en los kilómetros 10 y 15″, explicó el gerente.
En estas zonas, la afectación lineal se extiende por unos 150 metros, presentando grietas que pueden alcanzar entre 20 y 25 metros de ancho en el área de influencia del daño, comprometiendo incluso los canales de riego adyacentes.
Lo más alarmante para los expertos es la evidencia de un fenómeno conocido como licuefacción de suelos.
Según el reporte de Castillo, en algunos puntos tras el movimiento sísmico empezó a brotar agua con arena desde el suelo, como pequeños “chorritos”.
Esto indica que el suelo ha perdido su resistencia y rigidez, comportándose temporalmente como un líquido. Bajo una carga hidráulica real, es decir, cuando el río crezca y ejerza presión sobre el dique, estas zonas debilitadas podrían ceder fácilmente, provocando un colapso estructural sistémico.
Preocupacióm bajo el puente Mariano Ospina Pérez
El tercer punto de conflicto se sitúa en el kilómetro 25, en el municipio de La Unión, y presenta un desafío logístico y técnico sin precedentes. En este lugar, la estructura del puente Mariano Ospina Pérez, que conectaba a La Unión con La Victoria, colapsó y cayó directamente sobre el dique de protección.
Actualmente, los restos del puente se encuentran asentados sobre la corona del jarillón, ocultando una ruptura cuya magnitud real es imposible de evaluar.
Hasta que la estructura del puente no sea removida por las autoridades competentes, los ingenieros de ASORUT no podrán determinar si el dique sufrió una fractura total o parcial en ese tramo.
Esta incertidumbre añade una capa de riesgo extremo, ya que el daño oculto bajo el concreto podría ser la brecha por donde el río penetre en la próxima temporada invernal.

La carrera contra el clima: Del “Superniño” a las lluvias extremas
El factor tiempo es el enemigo más implacable en esta crisis. Si bien la región atraviesa actualmente un fenómeno de El Niño severo —denominado por expertos como un “superniño”—, la gerencia de ASORUT advierte que la calma es aparente.
La historia climática y los modelos actuales sugieren que tras estas sequías extremas suelen presentarse ciclos de lluvias igualmente violentos.
“El próximo evento lluvioso va a ser muy extremo, más de lo que nosotros hemos vivido ya”, vaticina Leonardo Castillo.
La urgencia radica en realizar los movimientos de maquinaria pesada, la limpieza de los tramos afectados y la reconstrucción con material idóneo mientras el río mantiene niveles bajos.
Realizar estas obras de ingeniería civil bajo carga hidráulica o con el río crecido no solo sería técnicamente inviable, sino financieramente astronómico.
Un clamor por recursos y visibilidad estratégica
La capacidad financiera de ASORUT para enfrentar esta contingencia es limitada ante la magnitud del daño, Castillo estima que la intervención de cada tramo dañado podría oscilar entre los 3.000 y 5.000 millones de pesos, dependiendo de lo que dictaminen los estudios de detalle.
Esto implica una inversión que podría superar los 15.000 millones de pesos, cifra que desborda totalmente la operación normal de la asociación.
Ante este panorama, la gerencia ya ha iniciado gestiones con la Universidad del Valle para un diagnóstico de profundidad y mantiene comunicación constante con el Ministerio de Agricultura y la Agencia de Desarrollo Rural (ADR).

El objetivo es lograr una declaratoria de emergencia que permita agilizar el flujo de recursos nacionales.
La aparición de estas grietas tras el sismo de 7,4 grados es el último aviso antes de una posible catástrofe.
Cabe mencionar que la protección del dique de Asorut no es solo una obra de infraestructura regional, es una cuestión de seguridad nacional para garantizar que la despensa agrícola del suroccidente colombiano no termine sumergida bajo las aguas del río Cauca.

(*) Esta nota periodística ha sido elaborada con el apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial (IA) para el procesamiento del audio original, la estructuración de los datos técnicos bajo supervisión y curaduría de un periodista especializado,

Jefe de la Redacción Web de El País. Especialista en gerencia del talento humano, con formación en marketing digital y producción audiovisual. Profesional en construcción IA-First, enfocado en liderar redacciones, audiencias y productos editoriales sin perder la calle, el contexto ni el criterio periodístico.









