Valle del Cauca

Adiós a Luisé, el caricaturista que con su lápiz plasmó la historia de Colombia; vida y legado

Su vida estuvo marcada por la sencillez, la disciplina y el bajo perfil, virtudes que no le impidieron convertirse en una de las figuras más influyentes de la caricatura colombiana.

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Compañeros de trabajo lo recuerdan como un gran caballero, respetuoso y cercano, que expresaba con su lápiz, lo que sentía y lo que atravesaba la nación.
Compañeros de trabajo lo recuerdan como un gran caballero, respetuoso y cercano, que expresaba con su lápiz, lo que sentía y lo que atravesaba la nación. | Foto: Cortesia especial: Familia Luisé

17 de ene de 2026, 05:33 p. m.

Actualizado el 17 de ene de 2026, 05:33 p. m.

El diario El País llora este sábado 17 de enero la pérdida de una de sus más grandes piezas en la historia del periódico: Luis Eduardo López.

El fallecimiento de Luisé, conocido por generaciones de lectores, marca el adiós a una de las figuras más emblemáticas del periodismo gráfico colombiano.

A los 97 años, se fue el hombre que durante más de medio siglo convirtió el lápiz en una herramienta para narrar la historia política, social y cotidiana del país, siempre desde la ironía, la observación aguda y un respeto inquebrantable por el lector.

Luisé nació el 24 de marzo de 1928 en la vereda Barrancas, zona rural de Palmira. Creció en esa ciudad y allí dio sus primeros pasos en el dibujo, mientras estudiaba con los Hermanos Maristas.

Desde temprano descubrió que se expresaba mejor con imágenes que con palabras, una característica que lo acompañaría toda la vida y que él mismo resumía con humor: “doctorado en timidez”.

Su formación artística se consolidó en Bellas Artes, donde aprendió técnicas de dibujo, retrato e ilustración. En 1955 prestó servicio militar y fue asignado como dibujante del Ejército. Su labor consistía en elaborar mapas de las áreas de operación y esquemas de armamento que luego servían para la instrucción de los uniformados. Ese trabajo lo llevó a recorrer distintas regiones del país y a fortalecer una mirada atenta sobre la realidad nacional.

Incluso en medio de la vida castrense, el humor se abrió paso. Algunas caricaturas realizadas entonces comenzaron a circular y llegaron, de manera anónima, a la redacción de El País. Ya firmaba como Luisé. Poco después, también colaboró con el periódico El Gato, donde utilizó el seudónimo de Rigot, sin que muchos supieran que se trataba del mismo caricaturista que empezaba a ganar reconocimiento en Cali.

En 1961, tras ganar un concurso convocado por el diario, Luisé ingresó oficialmente a El País. Desde entonces, su lápiz se convirtió en una presencia cotidiana en las páginas editoriales del periódico.

Retrató gobernadores, alcaldes, presidentes y figuras de la vida pública en una época de alta efervescencia política, cuando la caricatura tenía un peso determinante en la opinión pública.

En 1967 fue llamado a El Tiempo de Bogotá, donde permaneció durante 14 años. Allí compartió espacio con reconocidos caricaturistas y terminó de consolidar su firma. Políticos, escritores y diplomáticos conocieron su trabajo, pero ese reconocimiento nunca alteró su carácter discreto.

En 1981, tras la muerte de su madre, decidió regresar al Valle del Cauca y retomar su lugar en El País, medio al que estuvo vinculado durante 55 años.

Desde su regreso definitivo al Valle del Cauca, Luisé mantuvo durante décadas una rutina infaltable. Pues todos los días salía de su casa en Palmira y viajaba hasta Cali en transporte intermunicipal.

Conozca a Luisé, el caricaturista de El País que cumplió 90 años

Al llegar a la terminal, caminaba varias cuadras hasta las instalaciones del diario El País. Su llegada era parte del paisaje cotidiano del periódico: saludaba a los porteros, a las secretarias, al personal administrativo y a los integrantes de la redacción, quienes lo reconocían no solo por su trayectoria, sino por su presencia constante y discreta.

Ingresaba al periódico entre las 9:30 y las 10:00 de la mañana y se dirigía directamente al área de Opinión. Allí ocupaba su sitio de trabajo: una mesa de dibujo; pedía el periódico del día, revisaba los principales titulares y analizaba las noticias que marcaban la agenda informativa. A partir de esa lectura definía el tema que abordaría en su caricatura diaria.

Trabajaba siempre de manera manual. Utilizaba lápiz Mirado 2 y él mismo realizaba todo el proceso: desde el trazo inicial hasta el coloreado final. No delegaba ninguna fase del trabajo.

A las 5:00 de la tarde, daba por terminada la jornada. Salía del periódico con el diario bajo el brazo y emprendía el regreso a Palmira. Decía que debía irse temprano para alcanzar el bus de vuelta.

Su trabajo estuvo marcado por la sátira política. Presidentes, expresidentes, congresistas, gobernadores, alcaldes y dirigentes de distintos sectores fueron retratados en sus caricaturas. Con el paso del tiempo, incluso los propios protagonistas de la vida pública llegaron a debatir, en tono anecdótico, quién había sido el personaje más recurrente en sus dibujos.

Algunos políticos aseguraban haber sido caricaturizados en numerosas ocasiones, mientras otros consideraban que ocuparon un lugar destacado dentro de su obra.

Entre los nombres que suelen mencionarse está el de Roy Barreras, actual precandidato presidencial, quien durante años tuvo una presencia constante en la vida política nacional y fue caricaturizado en distintas etapas de su trayectoria.

Políticos se peleaban el título de su "Principal víctima"; a lo largo de su carrera siempre los retrató desde la ironía, el humor y la picardía.
Políticos se peleaban el título de su "Principal víctima"; a lo largo de su carrera siempre los retrató desde la ironía, el humor y la picardía. | Foto: El País

Su prolongado recorrido por varios partidos y escenarios públicos lo convirtió en un personaje habitual dentro de la sátira gráfica de Luisé.

También figura el exalcalde de Cali, Ricardo Cobo, quien aseguraba ser uno de los políticos que más veces apareció en sus caricaturas. Cobo incluso mandó a imprimir y conservar varias de ellas, un gesto que refleja cómo, más allá de la crítica, el trabajo de Luisé era asumido como un registro inevitable del ejercicio del poder.

Luisé recibió múltiples reconocimientos a nivel nacional e internacional, que lo consolidaron como uno de los caricaturistas más representativos de Colombia.

Entre ellos se destaca el premio Gerardo Bedoya, Distinción Vida y Obra, otorgada por la Gobernación del Valle del Cauca, como homenaje a una trayectoria que forma parte de la historia del periodismo de opinión en el país.

Luisé nunca buscó el protagonismo ni la exposición pública. Prefería pasar inadvertido, caminar como un ciudadano más y ocupar su lugar habitual en la redacción sin alardes.

Así, con discreción, constancia y disciplina, construyó una obra que hoy trasciende generaciones. El País despide a uno de sus pilares históricos, pero su legado permanece intacto en cada caricatura publicada.

Ariadna María Orozco, reportera de El País. Comunicadora social y periodista con experiencia en medios escritos, televisivos, radiales y digitales. Ha participado en la cobertura de eventos deportivos de relevancia nacional y en programas especiales para noticieros regionales, especialmente en el Valle del Cauca.

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