Salud

¿Todos los probióticos para la salud femenina funcionan igual? Esto dicen los expertos

La cepa, la concentración y la formulación son algunos de los aspectos que deben tenerse en cuenta al elegir un probiótico.

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Pereira. Agosto 17 de 2026. En la Villa Olímpica fue instalado un Hospital de Campaña para brindar atención médica gratuita a las personas afectadas por el terremoto. En este punto se ofrecen servicios de atención general, estabilización y observación de pacientes, odontología y entrega de medicamentos, como parte de la respuesta humanitaria a la emergencia. (Colprensa - Cristian Bayona).
Siempre debe existir acompañamiento médico. | Foto: Colprensa

22 de sept de 2026, 05:04 p. m.

Actualizado el 22 de sept de 2026, 05:04 p. m.

Son varios los beneficios que ofrecen los probióticos para el cuidado de la microbiota, sin embargo, no todos cumplen la misma función ni están formulados para actuar en las mismas zonas del organismo, por lo que elegirlos únicamente por su denominación puede llevar a confusiones, especialmente cuando se trata de la salud íntima femenina.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, alrededor del 30 % de las mujeres en edad reproductiva presenta vaginosis bacteriana, mientras que cerca del 75 % de las mujeres adultas ha tenido al menos una infección vaginal por hongos durante su vida, situaciones que han aumentado el interés por el cuidado de la microbiota vaginal y el uso de probióticos.

“Los probióticos vaginales son un conjunto de bacterias, lactobacilos, que predominan en la zona íntima femenina y ayudan a mantener o recuperar el pH ácido de la vagina”, explica Miguel Botero López, cofundador de Fem Probiotics, quien señala que uno de los principales mitos es pensar que todos los probióticos producen los mismos efectos.

De acuerdo con el especialista, las características de los microorganismos presentes en cada producto determinan sus propiedades, por lo que existen diferencias entre aquellos destinados a la salud vaginal y los formulados para la flora intestinal.

“No todos los probióticos son iguales. Las características de los microorganismos que contiene cada producto determinan sus propiedades. En el caso vaginal, predominan las cepas de Lactobacillus rhamnosus, Lactobacillus reuteri, Lactobacillus crispatus o Lactobacillus gasseri, las cuales permiten mantener un ambiente con condiciones que dificultan la proliferación de microorganismos dañinos. Por el contrario, los probióticos para la flora intestinal contienen levaduras y bacterias adaptadas al sistema digestivo”, anota Botero López.

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Esto dicen los expertos. | Foto: Suministrado a El País

La presentación también puede variar, pues los productos dirigidos a la salud íntima femenina pueden encontrarse en óvulos, supositorios o cápsulas orales, mientras que los destinados a la flora intestinal se administran por vía oral.

Otro de los mitos alrededor de estos productos es creer que, si no generan una sensación inmediata, significa que no están funcionando, cuando su propósito está relacionado con el equilibrio de la microbiota y no necesariamente con producir un efecto perceptible.

“Consumirlos durante unos pocos días y abandonarlos después puede impedir mantener la regularidad recomendada para este tipo de complemento. También es importante seguir las indicaciones del producto y revisar su composición, en lugar de elegirlo únicamente por la denominación general de probiótico”, añade el cofundador de Fem Probiotics.

También existe la creencia de que los probióticos solo deben utilizarse cuando aparece una molestia, aunque su función está relacionada con el cuidado y mantenimiento de la microbiota, mientras que ante síntomas como flujo anormal, picazón, ardor, dolor o cambios persistentes en el olor es necesario consultar con un profesional de la salud.

Las pastillas también requieren control médico.
Existen casos especiales. | Foto: Generada con IA (Gemini)

Los probióticos deben entenderse como una herramienta de cuidado de la microbiota y no como un tratamiento para las infecciones. Elegirlos de manera informada implica conocer las cepas, la concentración y la formulación, mantener la constancia y reconocer cuándo los síntomas requieren atención médica”, concluye Botero López.

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