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¿Sabe usted cómo escuchar el llamado de los ángeles?

Octubre 27, 2015 - 12:00 a. m. Por:
Isabel Peláez / Reportera de El País

Juliana Acosta, autora del libro ‘Ángeles entre nosotros’, dictará una charla gratuita en Comfenalco.

[[nid:476577;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2015/10/ep001042444.jpg;full;{}]]A Juliana Acosta los ángeles le hablan en los idiomas que su cerebro entiende,  inglés y  español. Dice que son muy rápidos y claros con sus palabras,  “porque tienen que descender su sistema de energía para llegar a mi altura y yo tengo que subir mis niveles de energía para poder escucharlos”, explica la escritora, quien dará una conferencia en Cali,  a propósito de  su cuarto libro ‘Ángeles entre nosotros’. 

Su comunicación con estos seres ocurre en segundos, “me dicen palabras claves y muestran en mi tercer ojo (el espacio que hay en la frente), imágenes  que complementan el mensaje y yo uno todo y entiendo lo que dicen. Llevamos más de una década trabajando juntos y me han entrenado para entenderlos de esa manera”. 

Son los ángeles quienes le dictan los mensajes para sus libros. “Ahí existe una comunicación diferente. Me dictan los mensajes con infinita paciencia, repitiéndolos cuando no los entiendo”. 

Pero no es que los ángeles se le aparezcan al estilo de ‘City of Angels’ o ‘Un ángel enamorado’, con cuerpo de humano o alas, “ellos son energía. Y es así como yo los veo. Jamás he visto un ser con alas. En mi caso se manifiestan en su forma original, como luces y destellos de luz”. Y especifica que “las luces blancas pertenecen a los ángeles y los colores a los arcángeles”.

[[nid:476580;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2015/10/ep001042452.jpg;left;{Juliana Acosta, autora del libro ‘Ángeles entre nosotros’.Especial para El País}]]

Juliana habla del tema de manera natural, porque hablar con los ángeles ha sido para ella, desde niña, “algo tan natural como respirar”. Precisamente, para explicar mejor todo ese proceso, escribió su libro ‘Ángeles entre nosotros’. Allí  describe toda su relación con los ángeles, los procesos personales que ha tenido que enfrentar y “las maravillosas enseñanzas que estos seres de amor me han dado”, dice. 

Están también consignados en su texto “muchos  mensajes de los ángeles que ayudan a los lectores a encontrar sus propias respuestas y a tener una sensación de paz y de bienestar que los impulsa a seguir sus vidas con la plena convicción de que son amados y protegidos a cada momento”.

Juliana es comunicadora social de la Universidad Pontificia Bolivariana con posgrado en Tesol-Spanish de la Universidad de West Virginia y fue  docente titular de la Universidad de Brandeis, en Massachusset.

Cuenta que desde niña siempre se sintió inmensamente amada y acompañada  por algo que no sabía explicar. “Esta sensación jamás me dio miedo, lo que sí daba miedo era que cuando hablaba de lo que las voces me decían y causaba una reacción negativa en los adultos. En mi colegio nos decían que si no íbamos a misa un domingo y moríamos iríamos directo al infierno. Yo siempre levantaba la mano y decía ‘eso no es así’,   repitiendo lo que escuchaba a las voces y siempre tenía problemas con la profesora de religión. Entonces desde muy pequeña  entendí que lo que yo escuchaba no lo escuchaban los demás y aprendí a callarme y a dejar esta información sólo para mí”.

Dice que un ángel se diferencia fácilmente de un fantasma porque su nivel de energía es diferente.

“Los fantasmas son almas que no han querido hacer su transición al mundo espiritual y se encuentran aún aferrados a este mundo de muchas maneras. Su energía es débil y se siente una sensación de incomodidad y miedo cuando se está en su presencia. Los ángeles, por el contrario, nunca han tenido cuerpo ni tienen estos apegos con nuestro mundo material entonces su energía es elevada, descontaminada, amorosa y estar en su compañía siempre produce una sensación de bienestar, de alegría, compañía y de inmenso amor”.

Dice Juliana que si bien  todos tenemos ángeles alrededor, no todos podemos escuchar sus mensajes. 

“Este es un don que Dios me dio y nací con la capacidad de escuchar el mundo espiritual. Esto es algo que no aprendí en ninguna parte y que no puedo enseñar a nadie. Y así como a mí Dios me dio este don, a cada persona le ha dado uno  diferente”, aclara. 

De ahí que el desafío de nuestras vidas sea, según ella, encontrar ese regalo, aprender a usarlo y  ponerlo al servicio de la humanidad. “Yo quisiera pintar muy hermoso y no puedo hacerlo, entonces he aprendido a no desear lo que otros pueden hacer, sino a ser excelente con el don que Dios me dio. Yo siempre le digo a la gente: busca tu don en lugar de querer el don ajeno”. 

¿Qué son realmente los ángeles? ¿Cuál es su misión? Ellos han sido creados por Dios para ayudarnos y guiar nuestras existencias, asegura  Juliana, “vienen a ser  como unos asistentes que nos da el Señor para protegernos en nuestra misión de encarnar en un cuerpo y vivir las experiencias humanas. Tienen la misión de amarnos de manera incondicional y de estar siempre a nuestro lado. No tienen libre albedrío como nosotros, y como ellos siempre me dicen: ‘Ustedes son las creaciones amadas de Dios,  él les dio la libertad y la capacidad de crear sus existencias siguiendo los dictados de su corazón o los caminos de los temores’”.

Eso sí, ella desmitifica aquello de que los seres que mueren se convierten en ángeles. “No es así. Quienes mueren  son almas que pasan al mundo espiritual y desde ese plano pueden acompañar y guiar a sus seres amados, pero sus capacidades son limitadas en comparación con todo lo que pueden hacer los ángeles para ayudarnos”.

La tarea de un ángel es entonces “amarnos de manera incondicional y guiar a nuestra alma en el cumplimiento de su misión terrenal. Ellos  saben el propósito de nuestras encarnaciones y nos ayudan a cumplirlo, sin embargo, no pueden intervenir en los designios de cada alma y ellos respetan todos nuestros procesos de aprendizaje”. advierte.

Juliana se considera la mensajera de los mensajeros de Dios,  los ángeles. La palabra ángel proviene del griego ‘ángelos’ que significa mensajero, por eso ella siempre dice que  se llama  Juliana Ángel.

“Mi alma ha elegido transmitir sus mensajes de manera masiva a través de mis libros y conferencias. No tengo un llamado  para asesorar a las almas de manera particular y es por eso que no hago asesorías privadas. Hubo una época que lo hice por petición de los ángeles, pero ahora me piden que transmita sus palabras a más personas en más lugares del mundo para llevar luz y paz a la existencia de muchos”.

 A los escépticos no los juzga. “Respeto cada creencia, es un proceso personal que no debe ser influenciado por nadie más. El que crean o no en ángeles no cambia el hecho de que están rodeados por ellos y que son inmensamente amados por estos seres espirituales”, considera.

El título de ‘Ángeles entre nosotros’ del libro de Juliana no es gratuito. “Los ángeles están esperando nuestros llamados para asistirnos en todo lo que les sea permitido. Ellos siempre están a nuestro lado  y si ustedes no pueden escucharlos como yo, no quiere decir que no puedan sentirlos y conectar con su amor”.

Ella recomienda que al despertarse se les pida a los ángeles que nos rodeen y protejan. Hay que cerrar los ojos e imaginarse una luz blanca que lo envuelve. Esto se puede hacer mientras se toma una ducha y  se toma conciencia del agua  como esa luz que nos  cubre y protege.

Invita a  invocar a los ángeles a diario,  pues  fueron creados para cuidarnos y ayudarnos en todo lo que les sea permitido. Esto se logra  mediante la oración, que eleva las energías y permite que nuestras almas conecten mejor con los ángeles. Es bueno tomar  agua para calmar el sistema nervioso y  conectar mejor con una frecuencia de amor. Y no hay que irse a dormir sin pedir nuevamente su protección.

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