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Nacer en la pandemia: la luz que traen los bebés en tiempos desafiantes

Septiembre 27, 2020 - 07:55 a. m. Por:
Redacción de El País
Nacimientos durante la pandemia del covid-19

Emilia, a su llegada al mundo. Sus padres, Laura Martínez y Julián Céspedes compartieron el momento del parto con tapabocas y sin visitas permitidas, en un momento muy íntimo.

Foto: Especial para el El País

Un gran reto de los tiempos que corren es estar embarazada y dar a luz justo en momentos en que el planeta atraviesa por un cambio tan profundo; tiempos en que la fe en el futuro, de alguna manera, fue puesta a prueba.

Para la psicóloga caleña Laura Martínez, quien dio a luz a su hija Emilia hace pocos días, lo que podría parecer tan difícil al mismo tiempo tiene aspectos positivos: “Uno a veces necesita un periodo de ajuste que implica cierto sufrimiento, antes de poder ver luz en medio de la oscuridad. En mi caso, la pandemia (y la posibilidad de trabajar desde mi casa) me permitieron tener un embarazo tranquilo que me ayudó a prepararme física y emocionalmente para la llegada de mi hija”.

Aunque la distancia preventiva implicó suprimir visitas y renunciar a la ayuda de terceros en las labores cotidianas, la situación también permitió “hacer clases de yoga diarias online, alimentarme muy bien y descansar cada vez que lo necesitaba, lo cual en circunstancias normales nunca habría podido hacer. Sin duda, lo mejor que me trajo la cuarentena fue la oportunidad de tener a mi esposo a mi lado y compartir la experiencia del embarazo en pareja”, explica Laura Martínez, quien tiene una maestría en psicoterapia de niños, adolescentes y familias.

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Un parto con tapabocas y visitas prohibidas no estuvo nunca en sus planes, o los de su esposo, pero “logramos el parto que habíamos planeado, tranquilo, con música, los dos de la mano y sin complicaciones, ¡fue muy bello!”, dice Laura. Por su parte, la diseñadora de modas y empresaria caleña María Carolina Mejía, creadora de MCMA London, dio a luz a la pequeña ‘Gaby” el 17 de septiembre en Imbanaco: “Nunca algo me había maravillado tanto en la vida como sentir que cambiaba mi cuerpo al tener una bebita adentro”.

María Carolina quedó embarazada en diciembre y se dio cuenta el 12 de enero, no obstante siguió adelante con viajes internacionales que tenía programados, y “cuando regresamos a Colombia a finales de febrero ya se empezaba hablar del Covid, entonces decidimos desde principios de marzo aislarnos para no correr ningún riesgo. Nos comunicábamos con familia y amigos vía WhatsApp y FaceTime. Fue diferente pero no difícil ni duro. Marzo y abril fueron meses que dedicamos a nosotros mismos, a comer bien, a cocinar, a hacer ejercicio y gozar el embarazo juntos. Él me consintió muchísimo, qué suerte estar con alguien tan especial como Juanpa, que desde la primera patadita pudo estar allí”, dice la diseñadora.

Uno de los cambios drásticos de las parejas embarazadas fue la distancia obligatoria con la familia. Para la psicóloga clínica Laura Martínez, “este ha sido sin duda el aspecto más difícil de la pandemia. Dicen que para criar un niño se necesita de una aldea entera, es decir, los bebés y sus papás necesitan de un entorno social y comunitario que les brinde apoyo y les permita crecer y desarrollarse”.

Y añade “El hecho de que en medio de esta pandemia los otros (incluso la familia más cercana) sean fuente de contagio, ha hecho que mi pareja y yo tengamos que enfrentar todos los pormenores del embarazo y postparto solos, incluyendo la limpieza del hogar, las compras, el cuidado de la niña 24/7. No ha sido fácil tener que decirles a nuestras familias y amigos que no pueden visitar a nuestra hija, pues como padres primerizos y orgullosos seríamos felices de presentársela al mundo”.

Ya con su pequeña hija en casa, tras un parto exitoso, es hora de las reflexiones para Laura: “Al inicio de la pandemia tuve mucho miedo y me sentí muy vulnerable con mis 3 meses de embarazo. El embarazo trae una alta carga de incertidumbre y ansiedad, que en mi caso se potenciaron por la pandemia. Cada vez que veía las noticias y anunciaban que el pico de contagios se aplazaba para otro mes, sentía pánico por la posibilidad de que los hospitales colapsaran y no pudiera continuar con mis citas prenatales o tuviera problemas durante el parto. También me daba miedo que no dejaran entrar a mi esposo al parto, pues sentía que él era mi ancla durante ese momento tan difícil. Con el tiempo me fui ajustando y empezando a verle aspectos positivos a la situación y afortunadamente mi embarazo en medio de la pandemia tuvo un final muy feliz. Si algo me enseñó la pandemia es a confiar (en mí misma, mis médicos, mi bebé, mi esposo) y a usar mis recursos personales para vivir en medio de la incertidumbre. Aprendí a ser más paciente y recursiva”, concluye Laura.

La voz de los expertos

Alba Lucero García, mágister en psicología y docente de la Universidad Icesi, explica que “el reto que tienen las futuras madres es vivir su embarazo de un modo satisfactorio a pesar de las circunstancias de la pandemia. Es decir, desarrollar prácticas de autocuidado, enriquecer su autoconcepto como mujeres y madres, contar con una red de apoyo, tener hábitos de alimentación positivos para ella y el bebé, dormir bien, contar con personas para que la escuchen y poder dialogar sobre sus expectativas, temores e ideas sobre el embarazo”.

Para afrontar la depresión posparto, las madres que acaban de dar a luz deben tratar de aceptar la ayuda de sus allegados los primeros días y semanas después del parto, explica García, quien advierte que se han despertado conductas de paranoia en algunas gestantes, relacionadas con el entorno de enfermedad que estamos viviendo.

“El embarazo de por sí trae cambios a nivel físico y psicológico, que para algunas mujeres no son problemáticos y se afrontan sin mayores dificultades. Pero en otros casos generan trastornos en el ánimo y en el bienestar físico. Por la pandemia muchas mujeres no pudieron contar con las redes de apoyo habituales, entre otros cambios”, advierte.

Por su parte Carine Gómez, psicóloga y decana de Ciencias Sociales y Humanas de Areandina, expica que “las mujeres gestantes están teniendo que lidiar con unos niveles de ansiedad e incertidumbre superiores a los que ya naturalmente representaban el embarazo y el nacimiento: que si el niño va a nacer sano, que si me van a atender bien, que si va a doler... son una cantidad de preguntas las que invaden a la mujer, sobre todo en el último trimestre del embarazo. Usualmente la acompañaban a los servicios de salud la mamá, la amiga, o iba sola pero tenía una red que estaba respaldándola y puede que la red todavía permanezca pero no está presente físicamente”.

Las expertas coinciden en que a los esposos se les pide un nuevo nivel de comprensión hacia la mujer: sensibilizarse y ser más empáticos que nunca.

Bebé, recién nacido
El rol paterno, más importante que nunca

Aunque muchos sufren miedo intenso en medio de tan malas noticias, Carolina Mejía reflexiona desde la experiencia de su maternidad: “Nunca estamos en control de nada, hay que relajarse y vivir lo mejor del momento, todo se da como se tiene que dar. El 2020 ha sido de los años más creativos de mi vida y la pandemia fue un tiempo de creatividad increíble. No solo creamos a Gaby sino dos compañías: Happy Valley From Farm to Table y DML horses. Tambien nació MCMA Mini, una collection cápsula para bebés y House of LBA, una marca que creé para una amiga en Panamá desde su visión y mi experiencia desde branding hasta producción, espectacular”.

Así que todo en la vida de esta creativa caleña fue expansión, lo cual resulta inspirador en momentos en que se cree que las limitantes de movilidad son también limitaciones en otros campos. Y no tiene por qué ser así.

María Carolina resume su experiencia con una canción de The Carpenters, que se titula ‘Top of the world’: “Me invade este sentimiento. Hay maravillas en casi todo lo que veo. No hay nubes en el cielo. Tengo el sol en mis ojos. Y no me sorprendería si fuera un sueño. Todo lo que quiero que sea el mundo se está volviendo realidad ahora, especialmente para mí. Y la razón es clara. Es porque tú estás aquí. Eres lo más cercano al cielo que he visto. Estoy en la cima del mundo mirando la creación. Y la única explicación que puedo hallar es el amor que he encontrado desde que estás aquí”.

La nueva vida social en familia

Laura Martínez afirma que, dado que el nacimiento de su hija coincidió con los tiempos de pandemia, las visitas a su hija las han limitado a sus padres y hermanos.

“Tratamos de vernos con ellos al aire libre para disminuir riesgos, exigimos uso de tapabocas, lavado de manos y evitamos que toquen o carguen a la bebé. La parte más difícil ha sido decirles a los abuelos de mi hija que no pueden cargar a su nieta recién nacida y ver sus caras de decepción”.

Sin embargo, nuevamente tratando de ver los aspectos positivos, “la restricción de visitas también nos ha dado cierta tranquilidad y la posibilidad de construir en la intimidad de nuestra nueva familia de tres”, admite.

A las parejas embarazadas que deben estar alejadas físicamente de sus familiares, Laura les recomienda “trabajo en equipo de la pareja, dividiéndonos las funciones del hogar y del cuidado de la bebé y priorizando las tareas urgentes sobre las que se pueden aplazar (obviamente mi casa es un desastre en estos momentos), pero creo que el trabajo en equipo de la pareja es clave para evitar sobrecargas físicas y emocionales”.

Sobre el apoyo de su pareja, dice: “Él estuvo a mi lado cuando me sentí cansada, cuando necesité apoyo emocional y ayuda en los quehaceres del hogar, pudo sentir la primera patada de nuestro bebé y estar ahí en el momento en que rompí fuente. Estoy convencida de que vivir mi embarazo tranquilo y en pareja, influyó en que pudiéramos tener el parto natural e humanizado que siempre soñamos”.

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