Estos son los riesgos para la salud si usa tacones muy altos
El calzado con tacones de más de tres centímetros expone a los pies a sufrir juanetes, dolores crónicos y esguinces. Especialistas advierten sobre el daño que sufren los pies.
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6 de nov de 2015, 12:00 a. m.
Actualizado el 17 de abr de 2023, 08:19 p. m.
El calzado con tacones de más de tres centímetros expone a los pies a sufrir juanetes, dolores crónicos y esguinces. Especialistas advierten sobre el daño que sufren los pies.
Los pies son el fetiche de muchos hombres. No en vano, Leonardo D'Vinci los bautizó como la divina proporción.
Pero además son la parte del cuerpo que más huesos (26), tendones y ligamentos tiene, pues cumplen la importante función de soportar el peso del cuerpo y sirven de plataforma propulsora para caminar.
Sin embargo, estas complejas estructuras casi nunca reciben el cuidado que merecen. Sobre todo de parte de las mujeres, quienes a diario y durante la mayor parte del día los someten a la tortura de empinados tacones de hasta diez centímetros, que si bien regalan provisionalmente unos centímetros de estatura y una apariencia más elegante, no son para nada seguros ni saludables.
Así lo confirman especialistas como Edwin Alberto Silva, especialista en cirugía de pie y tobillo de la Fundación Valle del Lili, quien asegura que mientras los tacones superen los tres centímetros de altura -así tengan forma de cono, aguja, campana, cuadrado, banana o reloj de arena- son nocivos, ya que pueden causar deformidades, lesiones y dolores crónicos.
Esto debido a que los pies no están diseñados para soportar la posición que le imponen los tacones, ya que como lo explica el profesional su estructura se asimila a un trípode conformado por el talón, el primero y el quinto dedos, en la que al dar el paso, la mayor parte del peso del cuerpo se debe distribuir entre el talón y la parte anterior del pie, a nivel del primer dedo (gordo). Pero al usar tacones ocurre lo contrario.
La carga se desplaza hacia la parte anterior y más a nivel del cuarto y quinto dedos (los más pequeños). Es decir, que la persona termina apoyando de forma inadecuada y no despega el pie adecuadamente del suelo durante la marcha.
El tiempo que el pie puede soportar estos desajustes es incierto. Pero lo que sí es seguro es el tipo de daño que se puede causar. Conozca los tres problemas más comunes.
1. JUANETES O HALLUS VALGUS: Se define según Carlos Enrique Ramírez, ortopedista traumatólogo, especialista en cirugía de pie y tobillo y docente de la Universidad Javeriana y Univalle, como una deformidad de la parte medial del primer dedo (gordo) con desviación hacia afuera.
Aunque en su génesis está involucrado un componente congénito que predispone a sufrirlos aún sin haber usado calzado alto, se producen usualmente por la sobrecarga que los tacones y los zapatos puntudos generan en las estructuras de la parte delantera del pie como los ligamentos, los tendones y los huesos. Cuando esa fuerza supera la que los tejidos están en capacidad de soportar se produce el daño, explica Ramírez.
Es tal la evidencia de ello, que se ha comprobado que los juanetes son más comunes en las mujeres (80%) y en pocas ocasiones se presentan en los hombres (20%), que nunca usan tacones.
Lo peor es que con los juanetes llegan el dolor y la fatiga por la presión del calzado, y se altera el mecanismo de marcha dada la falta de alineación del dedo gordo con el resto del pie. Además, es posible que se presenten fracturas y deformidades por estrés, sin necesidad de trauma, advierte el doctor Silva.
Los pacientes que no experimentan dolor se pueden manejar con ortopedia, es decir, con correctores de juanetes que se ponen entre el primero y segundo dedo, que alinean el primer dedo para corregir la desviación. A veces se sujetan del segundo y tercer dedo o también de toda la parte delantera del pie.
Pero cuando la desviación es mayor al 15% y causa dolor hay que operarlos.
Para ello aclara Silva- existen más de cien técnicas quirúrgicas, pero lo que se hace básicamente es limar la desviación y realizar cortes en el hueso para desplazarlo hasta su eje normal. Después de la cirugía el paciente debe permanecer con un vendaje cinco semanas y realizar terapias para recuperar la movilidad.
2. METATARSALGIA: Conocida también como marcha dolorosa, es un dolor crónico que se genera en la parte anterior de la planta del pie, a nivel de las coyunturas del segundo y tercer dedo.
En opinión del doctor Ramírez, los tacones también son culpables de este mal por cuanto conllevan a que el primer dedo (gordo) no reciba la carga suficiente, produciendo un exceso de presión en el segundo y el tercero que genera callos, los cuales no se deben retirar, ya que son un mecanismo de defensa natural.
El tratamiento, asegura el profesional, se realiza con plantillas ortopédicas, las cuales son elaboradas en silicona y están provistas de una prominencia que levanta los huesos del segundo y tercer dedo para que no se descargue todo el peso sobre ellos. Se deben usar durante un tiempo mínimo de dos meses y hasta que el dolor desaparezca y si no se obtienen resultados hay que recurrir al corte de los metatarsianos en el quirófano, aclara.
3. ESGUINCES: Los tacones también predisponen a una lesión o desgarre de los ligamentos y tendones que se conoce como esguince de tobillo. Esto debido a que los tacones quitan el apoyo del talón y dejan a la usuaria caminando empinada, con lo que se pierde balance y el pie se pueda torcer con facilidad, explica Silva.
Dependiendo de la severidad del esguince, así se trata. En grado I, el más leve y común, y en el que no hay ruptura de tendones y ligamentos, sino un estiramiento, está indicado el reposo, la inmovilización por cinco días con venda, el retiro del apoyo del pie, el uso de tobillera y fisioterapia por tres semanas.
Pero en el grado II, en el que hay ruptura de cerca del 50% de los ligamentos y tendones, así como en el grado III, en el que dichas fibras se rompen totalmente, el manejo es más cuidadoso, tal como lo advierte Silva. Hay que hacer inmovilización con yeso por dos o tres semanas, sin apoyo del pie y disminuir la movilidad. También están indicadas las terapias de rehabilitación por un mínimo de un mes, tiempo que puede variar según la evolución del paciente, explica. Las terapias incluyen láser, ultrasonido, electroestimulación, frío y calor e hidroterapia, además de ejercicios de propiocepción, entrenamiento en marcha y finalmente, de reforzamiento muscular, pues de lo contrario se pueden volver a lesionar con mucha facilidad.
Las pacientes deben esperar un mes como mínimo para volver a usar tacones.
CONSEJOS PRÁCTICOSSi definitivamente no puede prescindir de los tacones:
Prefiera optar por los zapatos de plataforma que disminuyen la inclinación entre la parte anterior del pie y el talón.Como máximo use calzado de tres centímetros de altura que son mejor tolerados.Aplique los siguientes hábitos al llegar a casa después de la jornada diaria:
Adopte la posición en la que se sientan los hombres, poniendo el pie sobre la rodilla contraria. Doble los dedos del pie con la mano del mismo lado hasta que lleguen a un ángulo de 90 grados, sosteniendo por unos segundos.También puede masajear con hielo las partes del pie en las que sienta dolor y cansancio.Tenga en cuenta que con los años, como parte del proceso normal de envejecimiento, el volumen del pie aumenta, así que no use los zapatos muy ajustados y esté atenta a si tiene que cambiar de talla o de horma.Compre zapatos preferiblemente con suela interna acolchada y con punta redondeada. Los puntudos agudizan aún más el problema generado por los tacones.No olvide que solamente en quienes sufren de problemas de espolón calcáneo o fascitis plantar, que se manifiesta con dolor en los talones, están indicados los tacones , eso sí no muy altos. También se recomiendan en personas con tendinitis de Aquiles, que cursa con dolor en la parte posterior del pie.Datos claves
El pie de la mujer está más expuesto a deformarse y lesionarse, ya que sus ligamentos son más flexibles o laxos que los del hombre.
Cuando hay problemas de osteoporosis o artrosis, el daño que producen los tacones se agudiza aún más y se dificulta la recuperación de la paciente.
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