Los exguerrilleros que ahora luchan contra la violencia en el oriente de Cali

Los exguerrilleros que ahora luchan contra la violencia en el oriente de Cali

Mayo 08, 2019 - 11:30 p.m. Por:
Redacción de El País
Reinsertados

Entre los reinsertados que están dentro del programa hay hombres y mujeres de diversas regiones del país, quienes llegaron a Cali buscando nuevas oportunidades de vida y laborales. Veintidós de ellos integran el grupo de gestores de paz.

Giancarlo Manzano / El País

La paz no se encuentra en un papel firmado por poderosos y revoltosos, dice Camilo, un hombre casi calvo y cercano a los sesenta años, en medio del patio central de la Institución Educativa Llano Verde, en el oriente de Cali. La paz, continúa el hombre, se construye en la casa, en un parque, en el colegio, en la oficina, en un bus, en uno mismo.

Se lee como algo obvio, un lugar común. Pero a Camilo le tomó más de treinta años llegar a esa conclusión, la misma que hoy predica en las calles de barrios como Desepaz, luego de haber dejado atrás su rol como ideólogo político de las Farc.

Su salida de la guerrilla no fue precisamente voluntaria. De Buenaventura, que era la base de operaciones del frente 30 -al que pertenecía-, solía bajar a Cali a “generar conciencia de clase” en reuniones clandestinas hasta que, en un encuentro con sus familiares en el Acuaparque de la Caña, la Policía lo capturó y lo encerraron dieciséis años en la cárcel.

Hoy, años después de la lucha en la que creyó -aún cree, pero sin la beligerancia del monte-, cambió el uniforme camuflado por un chaleco beige con parches fluorescentes y una gorra azul cielo con blanco. “El cerebro ya despachó los fusiles y ahora solo queda la lengua para hacer la paz”, dice.

Camilo es uno de los veintidós reinsertados que conforman el grupo de gestores de paz que, desde noviembre del año pasado, formó la Secretaría de Paz y Cultura Ciudadana para adelantar acciones que cambien la violencia en barrios del Oriente, principalmente de la Comuna 21, por gestos de conciliación y armonía entre la comunidad.

Gestores de paz

Los gestores realizaron una obra de teatro en la IE Llano Verde en la que trataron temas como la convivencia y los valores, para crear conciencia entre estudiantes.

Giancarlo Manzano / El País

“La guerra no nos va a sacar de la miseria pública en la que estamos, por eso la mejor forma de combatir la violencia es gestionando acciones de paz y de convivencia en los barrios y que, de a poco, se vayan escalando a la ciudad y, por qué no, al país”, cuenta Camilo, quien asegura que ya no ve a policías y militares como enemigos.

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El programa de gestores reincorporados de paz agrupa a personas que se desmovilizaron luego del proceso de paz y llegaron a Cali buscando reconstruir su vida.

La apuesta, cuenta la secretaria de Paz y Cultura Ciudadana, Rocío Gutiérrez, era formar a estas personas para que dejaran atrás una de las reglas máximas para quienes llevan años nublados por la guerra: preferir la violencia a la palabra para resolver conflictos.

Fue así como se capacitó este grupo para que retomen sus proyectos de vida con trabajos legales, terminen sus estudios y para que inviertan la mitad de su tiempo en retribuir a la sociedad recuperando parques, haciendo actividades lúdicas de prevención de violencia, trabajando con niños.

“Empezamos en la Comuna 21 porque aquí hay una gran cantidad de residentes que son víctimas del conflicto armado y es donde, históricamente, ha habido milicias. Por eso la llegada de los gestores a este sitio ha ayudado a solucionar problemáticas de la comunidad que, poco a poco, los ha identificándolos y ha reconocido la necesidad de transformar ese vínculo desde la lógica del miedo y la exclusión a un vínculo de trabajo comunitario, solidario, de vecindad. Esto está demostrando que sí puede hacer reconciliación, que se puede pasar la página de la violencia”, comenta Gutiérrez.

Y aunque el programa estaba pensado para culminar en el ocaso de abril, gracias al giro de recursos adicionales por parte de la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, y la Agencia Colombiana para la Reintegración, se logró extender su implementación hasta finalizar el presente año.

María del Pilar Ruiz, asesora de la Dirección Programática de la Agencia Colombiana para la Reintegración, señala que esta es una experiencia exitosa para promover el trabajo en los excombatientes, que es pionero en el país.

“Este es un proceso que no solo llega a la reincorporación individual, sino que tiene la capacidad de llegar a las comunidades que fueron afectadas con el conflicto donde a través del arte, la cultura, la música, se puede llegar con un mensaje de reconciliación y paz a los vecinos, además de generar un ambiente de paz”, dice Ruiz, quien señala que con este experimento se alistó el camino para replicar un modelo similar en otras ciudades de Colombia en las que convergen víctimas y victimarios del conflicto armado.

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