Así debería cambiar nuestro lenguaje cotidiano para alcanzar la paz

Así debería cambiar nuestro lenguaje cotidiano para alcanzar la paz

Septiembre 25, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo | Editora Equipo Domingo

En estos tiempos de paz, dígale adiós a las frases cargadas de violencia que se emplean en la cotidianidad.

Las palabras tienen tanto impacto como una bala. El lenguaje tiene una carga no solo semántica sino emocional  y social, y si bien no se puede matar con las palabras o herir con ellas de manera física, estas tienen una trascendencia muy importante dentro de las sociedades.  La forma violenta como nos expresamos en la vida cotidiana puede incidir en que una persona se vuelva agresiva o una resentida social. O que un grupo o una comunidad se exacerbe ante un discurso agitador.

De ahí que en estos tiempos de reconciliación y paz se busque también la pacificación del lenguaje en todos los ámbitos de la sociedad. Porque, tal como lo comenta la investigadora Tania Rodríguez, del Instituto de Estudios Interculturales de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, “el lenguaje puede ser una de las formas de violencia más profundas”.

El lenguaje no es solamente la forma en la que transmitimos nuestras percepciones de la realidad y de los otros, agrega Rodríguez, sino que también tiene  el poder de construir realidades y sujetos al nombrarlo de una y otra manera.  La forma como comprendemos la realidad determina cómo actuamos en ella y cómo nos relacionamos con aquellos que participan también de esa realidad.“No es lo mismo decir que tenemos en el país un conflicto social y armado a decir que enfrentamos una amenaza terrorista. Se trata de los mismos hechos, pero al nombrarlos de una u otra manera, adquieren significados diferentes. Igualmente, nombrar los hechos genera efecto sobre los actores de los mismos; si tenemos un conflicto armado, son protagonistas del mismo la guerrilla o la insurgencia y el Estado nacional. Pero si lo que enfrentamos en Colombia es una amenaza terrorista sus protagonistas son un grupo de delincuentes y narcotraficantes”, ilustra la investigadora.

¿Cómo morigerar el lenguaje en la pareja, con los hijos, en los medios de comunicación y en las empresas para contribuir a la verdadera pacificación de nuestra sociedad?

Especialistas consultados por El País nos dicen de qué manera:

Claros ejemplos El docente Lizandro Penagos, de la UAO,   dice que a los medios se les critica  cuando cubren  movilizaciones indígenas. Algunos titulan e informan sobre “marcha de los indígenas”. Y para los indígenas lo que ellos hacen no es marchar, pues la marcha se asocia con botas, con un concepto militar. Para ellos, lo que hacen es “movilización de la palabra”. “Entonces respeten lo que ellos están diciendo y no titulen así”, aconseja. Estar amenazando  permanentemente al niño y no definirle claramente las normas es otro comportamiento que se debe evitar, manifiesta la socióloga Elizabeth Gómez Etayo. “Si no hace tal cosa, le pego; si no hace esta tarea se lo digo a tu papá. Todo el tiempo es una constante amenaza y no le definen la norma: ‘usted tiene que dormir, estudiar, comer’, pero se tiene que hacer amorosamente. Cuando se llega al extremo del maltrato es porque lo anterior no funcionó. La norma tiene que ser clara”. 
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