Política

Gustavo Petro y Donald Trump: ¿se acabó la pelea o es solo una tregua temporal?

El acercamiento entre ambos mandatarios redujo la confrontación, pero dejaría una relación condicionada.

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Gustavo Petro y Donald Trump.
El presidente colombiano, Gustavo Petro, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, se reunieron en la Casa Blanca el pasado martes por más de dos horas. Después, ambos calificaron su encuentro como cordial, lo que sorprendió a varios sectores que temían que no terminara bien. | Foto: La Casa Blanca

8 de feb de 2026, 11:20 a. m.

Actualizado el 8 de feb de 2026, 11:20 a. m.

La reunión del pasado martes 3 de febrero entre Gustavo Petro y Donald Trump marcó un punto de inflexión en una relación bilateral que, durante casi un año, estuvo atravesada por insultos públicos, amenazas veladas y decisiones que tensaron uno de los vínculos estratégicos más importantes para Colombia.

El encuentro en la Casa Blanca —discreto en las formas, sin declaración conjunta y con señales medidas— sirvió para bajar el tono, pero no despejó del todo las dudas sobre la solidez del nuevo clima diplomático.

Para Sebastián Bitar, profesor de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, el impacto inmediato de la reunión es innegable. A su juicio, las tensiones no desaparecen, pero sí se reducen de manera significativa: “Fue una reunión muy provechosa, con un impacto muy positivo en la estabilidad de la relación. El tono ahora es completamente diferente al que se tenía hace un mes”.

Ese giro, sin embargo, no se explica solo por el encuentro en sí, sino por una cadena de decisiones que el Gobierno colombiano empezó a tomar antes y después de la cita: la extradición de alias Pipe Tuluá, la reanudación de las fumigaciones con glifosato, el anuncio de bombardeos contra el ELN y el compromiso explícito de ir tras cabecillas como ‘Chiquito Malo’, ‘Iván Mordisco’ y ‘Pablito’, ahora en coordinación con Estados Unidos.

Reunión entre Gustavo Petro y Donald Trump. Foto de Presidencia.
Reunión entre Gustavo Petro y Donald Trump. | Foto: Foto de Presidencia.

Desde esa perspectiva, Bitar subraya que el restablecimiento del diálogo no es gratuito. “El Gobierno de Colombia parece estar cumpliendo con todo lo que le exigió Washington hasta el momento”, y aclara que una sola reunión no garantiza nada: Estados Unidos “va a exigir cumplimiento” para mantener una relación estable.

Yann Basset, profesor de ciencia política de la Universidad del Rosario, coincide en que no se puede hablar de un fin de las tensiones, sino de una oportunidad de normalización. “Son dos proyectos políticos distintos y opuestos incluso”, afirma, por lo que las diferencias de fondo siguen intactas.

La pregunta es si ese acercamiento puede mantenerse. Para ambos analistas, la respuesta pasa por la capacidad del gobierno Petro de mostrar resultados concretos.

Bitar menciona tres frentes: la reducción de cultivos de coca, el debilitamiento real de los grupos armados ilegales y la continuidad en las extradiciones. “Para Estados Unidos, el gobierno de Petro ha sido demasiado permisivo con el crecimiento de cultivos de coca y con los grupos armados que movilizan la droga”, dice. De ahí que las exigencias incluyan acciones visibles contra organizaciones como el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las Farc.

Discursos volátiles

Uno de los factores que más incertidumbre genera es el carácter impredecible de ambos presidentes. Las confrontaciones públicas fueron parte central del deterioro previo de la relación y siguen siendo un riesgo latente.

Basset explica que parte de las tensiones no solo ocurrieron por diferencias ideológicas, sino por “su tendencia a expresarse en redes sociales, lo que favorece todo tipo de peleas y de comunicación agresiva, y no por las vías diplomáticas del caso”.

El día que se reunieron los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, alias Pipe Tuluá, considerado un temido narco por la Policía, fue extraditado hacia Estados Unidos.
El día que se reunieron los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, alias Pipe Tuluá, considerado un temido narco por la Policía, fue extraditado hacia Estados Unidos. | Foto: Juan Diego Cano

Sin embargo, Bitar introduce un matiz clave: para la Casa Blanca el discurso importa menos que los hechos. “Lo que le importa más es lo que hace el Gobierno y no lo que dice”. Para él, Estados Unidos puede tolerar críticas públicas o discursos antiimperialistas, siempre que el Palacio de Nariño cumpla con las exigencias centrales, incluso, si estas contradicen el propio plan de gobierno.

Para ilustrarlo, recurre al caso de Delcy Rodríguez, la mandataria venezolana. Según su análisis, aunque hacia la opinión pública interna ella “habla como si fuera independiente”, en la práctica “cumple absolutamente todo lo que le pidieron en Washington”.

Ese doble registro es comprendido por la administración estadounidense, que “sabe que ella tiene que hablar como si fuera independiente para mantener la legitimidad dentro de Venezuela”.

La dimensión económica

Bruce Mac Master, presidente de la Andi, subrayó que la relación bilateral no se agota en la coyuntura política. “Tenemos un comercio bilateral que supera los 30.000 millones de dólares”, recordó y enfatizó que de esa relación dependen empleos, intercambios familiares, estudiantiles y empresariales.

En su percepción, lo ocurrido “va en el camino correcto de cómo se tienen que manejar las relaciones entre nuestros dos países”, siempre que se eviten “fricciones innecesarias” y declaraciones irresponsables.

Gustavo Petro compartió mensaje de Donald Trump
El presidente de Estados Unidos escribió a mano, en una hoja membretada de la Casa Blanca, un mensaje junto a una foto de ambos líderes: “Gustavo: Un gran honor. Amo a Colombia”. | Foto: Presidencia

En esa misma línea, el Consejo de Empresas Americanas valoró la reunión como una señal constructiva para preservar la confianza, la inversión y la cooperación institucional.

¿Puede Trump influir en las elecciones colombianas?

Bitar considera posible que el presidente Donald Trump exprese simpatías o rechazos con respecto a candidatos a la Presidencia en Colombia, “pero no es claro cuánto influya eso en la decisión de los votantes”.

Basset coincide en que la relación con EE. UU. influye en la agenda, pero no define la elección. “Es parte de la campaña”, señala, aunque recuerda que los intentos de influencia estadounidense a veces “les han salido por la culata; el ejemplo más claro es el de Canadá”, donde los guiños al conservador Pierre Poilievre no se tradujeron en respaldo electoral, y se mantuvo el líder del Partido Liberal, Mark Carney, como primer ministro.

Periodista web en elpais.com.co, comunicador social y periodista, con énfasis en reportería para distintas fuentes de información.

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