Gustavo Petro fue elegido como Presidente de Colombia para el período 2022-2026

Junio 19, 2022 - 05:18 p. m. 2022-06-19 Por:
Redacción de El País
Gustavo Petro

Gustavo Petro, nuevo presidente de Colombia.

Colprensa / El País

Gustavo Petro Urrego, candidato de la coalición de izquierda Pacto Histórico, fue elegido como nuevo presidente de la República para el período 2022-2026, tras ganar por un apretado margen las elecciones de segunda vuelta que se disputaron este domingo en Colombia.

La Registraduría Nacional informó que, escrutado el 99,25% de las urnas dispuestas en todo el país, Petro Urrego obtiene 11.226.150  votos, 711.760 más que su contendor, el candidato independiente Rodolfo Hernández, quien contabiliza 10.514.390 Votos sufragios.

El voto en blanco, en esta segunda y definitiva vuelta electoral, fue la opción de 490.118 ciudadanos, informó la Registraduría.

La victoria de Petro representa el primer triunfo de la izquierda colombiana, en 200 años de historia republicana.

Economista de profesión, Petro Urrego corona así, a sus 62 años de edad, una profusa y controvertida carrera política que lo llevó inicialmente a militar en su juventud en el desaparecido grupo guerrillero M-19.

La desmovilización de esta agrupación subversiva, en 1990, abrió paso a la creación del Movimiento Alianza Democrática M-19, con el que Petro logró llegar por primera vez al Congreso de la República, como representante a la Cámara.

Su experiencia en el legislativo la complementó a partir de 1994 como diplomático en la embajada colombiana en Bélgica, pero a partir de 1998 inició un largo trayecto como Congresista, que lo llevó de la Cámara al Senado, donde las denuncias contra la corrupción fueron su sello personal.

Ese recorrido lo motivó a postularse en el 2010 como candidato a la Presidencia de la República, votación en la que poco más de 1.300.000 votos.

En el año 2011 fue elegido alcalde mayor de Bogotá, cargo en el que fue protagonista de múltiples polémicas y que no pudo ejercer hasta el final del mandato, pues en el año 2013 la Procuraduría General de la Nación, en manos del hoy embajador colombiano ante la OEA, Alejandro Ordóñez, le impuso una drástica sanción de destitución e inhabilidad.

Pero la sanción fue revocada posteriormente en un largo pleito judicial y Petro logró ser objeto de un pronunciamiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, lo que terminó catapultándolo como principal figura de la oposición al régimen.

En el 2018 lanzó su segunda candidatura presidencial, siendo derrotado en primera y segunda vuelta por el hoy jefe de Estado, Iván Duque.

Petro llega a la Presidencia de la República al final de una campaña marcada por una polarización extrema, en la que fue protagonista de varios escándalos protagonizados por políticos tradicionales que se sumaron a su coalición y también por miembros de su familia.

Fue severamente cuestionado por avalar a candidatos con serias acusaciones de corrupción; se le acusó de planear y desarrollar una campaña de guerra sucia para desprestigiar a otros candidatos a la Presidencia, especialmente de la coalición del centro político, y se develó un plan de su campaña para gestionar un posible “perdón social” a políticos corruptos hoy encarcelados, entre otros hechos.

Aún así, logró el favorecimiento en las urnas de una enorme masa de colombianos que ya en la primera vuelta habían expresado enfáticamente su deseo de cambio, al castigar duramente a la clase política tradicional y dar el paso a segunda vuelta tanto a Petro, como al candidato independiente Rodolfo Hernández.

Justamente, satisfacer ese reclamo de cambio en el rumbo del país será el mayor reto de Gustavo Petro a partir del próximo 7 de agosto, cuando asuma formalmente la Presidencia de la República.

Como telón de fondo tendrá no solo la fuerte polarización política que dejan estas elecciones, sino también el fantasma del denominado estallido social que vivió Colombia hace un año, y cuyas complejas causas, según muchos analistas, siguen latentes.

Recibe además una economía que, si bien ha mostrado en el último año fuertes síntomas de recuperación, aún no logra superar plenamente el profundo impacto de la pandemia de Covid-19, por lo que padece un grave problema de generación de empleo.

Las recetas que Petro propuso en su campaña para enfrentar ese panorama se basan fundamentalmente en mayor gasto público, robustecimiento del Estado, cobro de más impuestos a los más ricos y un polémico plan para sustituir gradualmente la industria petrolera por energías limpias, entre otras iniciativas sobre las que no existe consenso entre la opinión pública colombiana.

Aunque para sacar adelante su plan de gobierno Petro contará con una importante fuerza política en el Congreso, pues su partido obtuvo 20 escaños del Senado en las pasadas elecciones de Congreso, en el legislativo también deberá enfrentar una enorme fuerza opositora, integrada por todos los partidos y movimientos que se unieron en torno a la candidatura de Rodolfo Hernández.

Pero, por encima de todo, Gustavo Petro tendrá el reto de aplacar el enorme miedo y la indudable desconfianza de una amplia franja de la población colombiana, que lo ve como el hombre de izquierda que podría llevar a Colombia al abismo en el que quedó Venezuela tras la llegada al poder de Hugo Chávez.

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