Colombia
Enrique Gómez: “El Suroccidente necesita hechos, no discursos vacíos, como los de Petro”
El senador y director del Movimiento de Salvación Nacional explica las prioridades del Gobierno de De la Espriella.
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9 de ago de 2026, 11:59 a. m.
Actualizado el 9 de ago de 2026, 11:59 a. m.
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“Siento que viene una luz de esperanza para toda la región, porque Abelardo no solo quiere el desarrollo de las grandes regiones metropolitanas, como la de Cali, queremos superar la maldición de Buenaventura, que ha tenido todo el potencial y siempre fracasa aun en lo más básico y vive sumida en la violencia, y reconstruir la unión social en el Macizo Central, en el Valle, Cauca y Nariño, no a punta de discursos, a punta de realizaciones”.
Así resumió el senador Enrique Gómez Martínez el compromiso del Gobierno de Abelardo de la Espriella con el suroccidente del país, en entrevista con El Péndulo al Aire, el programa de opinión e información de El País.
Usted fue uno de los primeros políticos que le dijeron sí a la aspiración de Abelardo de la Espriella a la Presidencia. ¿Por qué lo hizo?
Con Abelardo de la Espriella hicimos un acuerdo programático y filosófico alrededor de una visión diferente de la sociedad colombiana, en donde había una enorme cantidad de coincidencias que finalmente pudieron ser presentadas por él al pueblo, aprovechando su gran capacidad de transmitir de manera concreta y coherente y una enorme capacidad de generar tráfico digital, de entender esta nueva realidad que ha marcado la política para siempre, y es la de que ya no hay intermediarios ni intérpretes de la opinión pública colombiana.
Y las redes nos han permitido, desde la derecha, transmitir estas ideas, que habían sido canceladas por la prensa tradicional durante varias décadas en el país y que los partidos políticos no querían acoger porque les interesa el crecimiento del Establecimiento y de los regímenes de intereses especiales.
Abelardo le habló al sentido más íntimo del pueblo colombiano en la defensa de la seguridad, la justicia, la familia, las tradiciones y una sociedad en donde se deje trabajar la gente y donde el Estado no sea un verdugo costoso e ineficaz.
¿Pero qué vio usted en él para decir: este señor puede ser presidente?
Lo que nos unió mucho desde el primer momento en que empecé a acompañarlo fue la identidad de una visión del mundo diferente, de la academia y de las posibilidades de la sociedad mucho más trascendente.
Nosotros nos habíamos cruzado en el ejercicio profesional y habíamos mantenido una relación cordial y funcional. Y como bien dice Abelardo, él es el único conservador de los De la Espriella y ahí había ya una sumatoria de coincidencias.

Y para usted, ¿dónde estuvo la clave del triunfo electoral de De la Espriella?
Para octubre, cuando la izquierda radical había escogido a Iván Cepeda, para nosotros era claro que esta contienda era entre Abelardo y Cepeda, cosa que el Establecimiento insistió en negar, básicamente porque no aceptaba la independencia.
Abelardo se planteó y ejecutó su campaña con total independencia frente al Establecimiento politiquero, económico y periodístico del país, y recibió un castigo enorme de todos los medios, casi que sin cesar; de los distintos rivales políticos y siempre encajó los ataques, los contestó con un gran nivel de capacidad dialéctica y con amplitud democrática. Eso convenció al pueblo colombiano y me convenció a mí: es un animal político natural, un hombre con una gran capacidad retórica, que viene de un largo ejercicio de la profesión de abogado y con una sencillez y una capacidad de comunicar admirable.
Usted fue elegido presidente de la Comisión Primera del Senado, ¿cuáles serán sus tareas allí?
Es la comisión más importante del Congreso de la República porque es determinante para efectos del modelo político, jurídico y constitucional del país.
Hay muchísimo interés por parte del nuevo Gobierno en plantear una agenda determinante de transformación del país, de los grandes problemas, y por eso hemos recibido con beneplácito y mucha humildad esta gran responsabilidad, con la expectativa de sacar adelante la mayor cantidad posible, y con la mayor integridad posible, las iniciativas del nuevo Gobierno.
¿Pero usted tiene alguna prioridad legislativa para este año?
Hay compromisos formulados en campaña y allí estarán desarrollados, pero nuestro objetivo fundamental en este primer año es la agenda de Abelardo de la Espriella como presidente.
Allí tendríamos que abordar de manera determinante una reformulación del proyecto de ley de competencias y, como es sabido, en el gobierno de Gustavo Petro se modificaron los artículos 356 y 357 de la Constitución en relación con las tasas de crecimiento y los traslados del Sistema General de Participaciones a los entes territoriales, y en paralelo hay que generar una ley de trascendencia histórica, que es la ley de competencias de los entes territoriales, que estará emparejada con este aumento de los traslados del nivel central y con el compromiso del Presidente de reducir el tamaño del Estado en el nivel central y enfocarse más en el desarrollo regional y territorial, mediante un mayor empoderamiento funcional y a la vez fiscal y financiero de municipios y departamentos.
Es uno de los ejes principales de Abelardo de la Espriella y estaremos promoviéndolo desde el Congreso en todas sus facetas: funciones, responsabilidad fiscal territorial y reducción y optimización del Estado a nivel central, que ha crecido de manera desaforada no solo en estos últimos cuatro años: se ha vuelto un némesis, un costo insostenible de la sociedad colombiana, con muy pocos resultados...
Las dimensiones de las burocracias creadas durante el gobierno Petro son incalculables. Imagínese que el Departamento de Función Pública no puede hacer un estimado a la nómina del nivel central, que se usa para el activismo político, para sobornar congresistas, para todo menos para el servicio, la atención y el cumplimiento de los deberes del Estado para con los ciudadanos.

¿Cómo cree que les va a ir a Cali y al Valle en este Gobierno?
El acto de posesión del Presidente y el respaldo del Congreso a esta iniciativa reflejan el entendimiento de las instituciones de que en el suroccidente del país lo que se necesitan son hechos, transformaciones en la seguridad, la recuperación y reconversión productiva de gran parte de esa riquísima región del país, que no solo tiene como gran capital a Cali, sino que tiene la puerta del Pacífico para toda Colombia, y que en su bendición geográfica también va implícita la maldición de las economías ilícitas, la coca, la marihuana, el contrabando de oro y de personas y el interés de los grupos terroristas que operan allí de generar control sobre ese núcleo montañoso. Es un compromiso de muy largo plazo, que no se basa en la retórica. Esta propuesta no pretende convencer a la gente a punta de discursos vacíos o elucubraciones intoxicadas, como las de Petro.
¿Y en qué consiste esa propuesta?
Pretendemos reconquistar la credibilidad en la República, en el Valle mismo, en el suroccidente, la autoestima de estas regiones, a través de desarrollos a nivel de infraestructura, de calidad de vida de los colombianos, de empoderamiento de los entes territoriales, no para la corrupción o la entrega de los recursos a las guerrillas, sino para el progreso de los municipios que, en el caso del Suroccidente, muchos siguen viviendo en condiciones de atraso queridas y propiciadas por la guerrilla, porque consideran que eso les permite acrecentar su reclutamiento de menores, el interés en las economías del narcotráfico y la masacre ambiental de la explotación ilegal del oro...
Yo siento que viene una luz de esperanza para toda la región, porque entienden que Abelardo no solo quiere el desarrollo de las grandes regiones metropolitanas, como la de Cali, queremos superar la maldición de Buenaventura, que ha sido una ciudad que ha tenido todo el potencial y siempre fracasa, aun en lo más básico, y vive sumida en la violencia, y reconstruir la unión social en el Macizo Central, en el Valle, Cauca y Nariño. Vuelvo y digo, no a punta de discursos, a punta de realizaciones.
Olga Lucía Criollo es comunicadora social y magister en sociología de la Universidad del Valle, con más de 30 años de experiencia en el periodismo y 10 en docencia.







