“En un acuerdo de paz, para ganar hay que perder”: historiadora, Cristina Del Prado

“En un acuerdo de paz, para ganar hay que perder”: historiadora, Cristina Del Prado

Octubre 07, 2018 - 11:40 p.m. Por:
Kelly Sánchez / reportera de El País 
Cristina Del Prado, historiadora española.

Cristina Del Prado, historiadora española.

Especial para El País

La docente española Cristina Del Prado Higuera, doctora en Historia Contemporánea de la Universidad Complutense de Madrid, ha estudiado con rigor el actual proceso de paz en Colombia, por eso habla con propiedad y entusiasmo de este.

“El paso que han dado ha sido gigantesco y habéis alcanzado un hecho histórico, sobretodo, habéis dado esperanza para otros países que viven conflictos parecidos”, señala.

Del Prado asegura que “Colombia hoy está ubicada en el mundo” y se ha convertido en un gran referente, no solo para América Latina, sino también para toda la comunidad internacional.

Así también, pese a las críticas que apuntan a que este proceso permite la impunidad, cree que se hizo “lo más equilibradamente posible” y que se debe entender que un acuerdo como este, “para ganar hay que perder; ni se gana al cien por cien, ni se pierde al cien por cien”.

¿Desde una perspectiva internacional, cómo se ve el Acuerdo de Paz que firmó el Gobierno colombiano con las Farc?
Creo que Colombia hoy está ubicada en el mundo, vuelve a ser un referente. Para Europa es un gran referente y para todas las instituciones europeas también lo es, incluso, para países que pueden ser adelantados democráticamente como Noruega y España, porque ya no es considerado un país solamente de guerrillas, es considerado, desde el punto de vista económica, de renta media alta, que impulsa a que tenga una serie de apoyos de instituciones europeas y, por supuesto, del fondo de Naciones Unidas. Queda mucho camino por recorrer, eso lo sabemos todos, pero el paso que han dado ha sido gigantesco y habéis alcanzado un hecho histórico, sobretodo, habéis dado esperanza para otros países que viven conflictos parecidos, de que a través del diálogo se puede salir de un conflicto armado que llevaba más de 50 años.

¿Con respecto a otros procesos de paz en el mundo, cómo se ve este?
Posiblemente este conflicto no se parece a casi ninguno, pero el éxito de este, después de 50 años, es que se ha ido al origen del conflicto. Si no se va al origen, este nunca se puede solucionar, es decir, que solamente maquillamos los conflictos y los tratamos simplemente como conflictos armados y no vamos a la verdad. Posiblemente haya que haber esperado 50 años, varias generaciones, diversos grupos políticos, y este ha sido el momento.

¿Se puede decir que este Acuerdo creó una metodología?
Sí, y esa metodología se puede aplicar a otra serie de conflictos. Cada conflicto es distinto por sus vertientes, por sus actores, pero la metodología sí que se puede llegar a crear.

Yo, como profesora de historia contemporánea, estoy convencida de que en unos años, mis alumnos estudiarán este proceso como un modelo de caso, que es como se tiene que empezar a estudiar la historia, porque lo que sí es cierto es que vivimos en un mundo lleno de conflictos y este es uno más de los que se dan, pero la mesa de La Habana ha creado escuela.
Esa es la lección que no solamente América tiene que aprender, el mundo tiene que aprender, por eso es tan importante contarlo. Vosotros los colombianos tenéis que seguir poniendo voz a este conflicto, contar lo que ha significado porque hay un antes y un después.

Una de las principales cualidades que suele resaltarse del Acuerdo de Paz es el papel que han ocupado las víctimas, ¿usted cree que sí han tenido el lugar que merecen?
Las víctimas son importantísimas en cualquier acuerdo de paz, que estén presentes, que se les oiga. En la mesa de La Habana se les ha tenido en cuenta desde un principio, se ha contado con ellas. Sin su opinión, sin su voz es imposible.

Yo creo también que han pasado muchos años, entonces los años hacen que se vean las cosas con una cierta perspectiva, las víctimas son a veces hijos que vieron como sus padres morían y luchaban, esos hijos han visto a través de la educación y a través de los procesos, que las cosas tienen que cambiar, por lo tanto, creo que las víctimas han sido muy generosas en este proceso y la generosidad a la larga es muy positiva. Sin las la opinión de las víctimas y sin su generosidad este hubiera sido otro proceso.

¿En dónde ve las principales fallas?
Este posacuerdo está dejando a unas personas en cierta fragilidad jurídica social y a estas personas también hay que cuidarlas.
Todo lo que son las zonas rurales de Colombia es donde ahora el posacuerdo tiene que incidir para proteger a personas que, a lo mejor, ahora ya no están protegidas. Entonces yo creo que tampoco hay que fijarse solamente en lo que deslumbra dentro del Acuerdo, sino ver todas esas personas desprotegidas.

En zonas un poco más olvidadas es donde el posacuerdo tiene que seguir trabajando porque debe ser para todos, no solamente para algunos actores. Como lo vemos desde afuera, ahí sí que habría que incidir, porque esto no ha terminado, no ha hecho más que empezar.

Hay quienes no están satisfechos por considerar que este Acuerdo promueve la impunidad...

Yo creo que se ha hecho lo más equilibradamente posible, en un acuerdo, para ganar, hay que perder; ni se gana al cien por cien, ni se pierde al cien por cien. Para sentarse en una mesa de negociación, tanto el grupo de las Farc como el Gobierno sabían que tenían que ceder. Lo importante es poner en una balanza lo que se ha sacado en positivo comparado con lo que hubiese seguido pasando si se hubiese continuado en esa lucha armada ya sin sentido.

Siempre habrá personas que consideran que las cosas se hubieran podido hacer de otra manera, pero también es cierto que los políticos, en este caso, hacen las cosas como creen que se pueden ir haciendo. Posiblemente otro presidente de Colombia lo hubiera hecho de otra manera, pero eso ya no tiene sentido, en historia hay que contar con lo que se ha hecho y lo que hizo el presidente que le tocó a Colombia en ese momento. Es lo que hay que valorar.

Como cualquier proceso, no es perfecto y se podrían haber hecho otras acciones, a lo mejor más duras pero de esa forma tal vez nunca hubieran acabado realmente con algo que ya estaba tan enconado.

El nuevo Gobierno quiere implementar algunos cambios en el ámbito jurídico, ¿cree que esto puede afectar lo avanzado?
Creo que no, una cosa es cuando se hace campaña y otra muy distinta cuando se gobierna. Estoy convencida de que el nuevo Presidente va a pensar mucho dar un retroceso a todo lo que se ha conseguido.
Cuando se llega al Palacio Presidencial, las cosas se ven de diferente manera, sobre todo porque hoy en día, uno ya no gobierna única y exclusivamente para su país.

Hay que tener en cuenta que, por ejemplo, nada más ganó las elecciones, Duque estuvo en España y se reunió con nuestro presidente Pedro Sánchez y con el rey Felipe Sexto... tiene que gobernar para el mundo, porque ha entrado en las instituciones del mundo y esas instituciones también le piden una serie de resultados.

Como todos los políticos, intentará complacer a sus electores pero no habrá una marcha atrás. Duque lo sabe, es una persona preparada, joven, que le queda mucho por recorrer, pero que tiene claro que su posicionamiento ya no es solamente en América y necesita que Colombia sea ese nuevo país rico, donde las diferencias de clase cada vez sean menores, porque eso beneficia a la riqueza del país y a la inversión extranjera, sin eso ningún país seguirá confiando en Colombia.

Si España invierte, si Inglaterra invierte, si Panamá, si Estados Unidos invierten, es porque ven una seguridad jurídica y esa seguridad jurídica la tiene que seguir manteniendo Colombia.

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