Y no aprendemos

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Y no aprendemos

Julio 08, 2018 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

La corrupción y fraude en el Programa de Alimentación Escolar, PAE, es uno de los peores atentados contra la moral pública.

Ahora se descubre a 28 empresarios y una asociación que, según la Superintendencia de Industria y Comercio, se unieron durante diez años para manipular la contratación de los refrigerios del PAE en Bogotá.

Quienes integraban ese cartel se repartieron 178 zonas de la ciudad sin competencia alguna.

De manera organizada simulaban participar de las licitaciones, mientras sacaban a las empresas que no pertenecían a esa red, y poco a poco se iban retirando de la contienda hasta dejar un solo proponente.

Así fue como manipularon 21 procesos de contratación que le costaron $1,5 billones al bolsillo de los colombianos.

La pregunta es cuánto habrán robado durante esos diez años y si en otros lugares del país se habrá repetido ese modus operandi. Como todo parece indicarlo.

Y cuántos funcionarios habrán tenido conocimiento de ese fraude y aún así lo permitieron por acción u omisión causando daño a un programa que debe beneficiar a los niños y jóvenes.

No puede ser que continúe abierta una de las venas rotas más grandes que tienen la educación y el presupuesto público de Colombia y que a pesar de las denuncias hechas en los últimos años persista la corrupción en el PAE.

Ese programa fue creado para bienestar de aquellos que están en edad escolar y no tienen recursos.

Por eso hay que defenderlo y castigar a quienes se asocian para robar los dineros públicos.

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