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¿Volver al pasado?

¿De qué sirve reconocer que el país ha cambiado si al final las propuestas nos mantienen en el statu quo, cierran las opciones de cambio o incluso nos devuelven al pasado?

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Diego Arias, columnista
Diego Arias, columnista | Foto: El País

19 de may de 2026, 12:28 a. m.

Actualizado el 19 de may de 2026, 12:28 a. m.

Justo cuando se estaba dando el aterrizaje forzoso de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial de la candidata Paloma Valencia (la cuadratura del círculo), el expresidente Álvaro Uribe Vélez hizo una anotación en sus redes sociales, que para mí es memorable: “este país no es el mismo, este país ha cambiado”, dijo.

Y es cierto. Luego de cuatro años de gobierno del proyecto del ‘Cambio’ ya nada es igual, como nada volvió a ser igual luego del ‘Estallido social’ de 2021, por cuenta del cual se abrieron paso, sin duda, las posibilidades de que la izquierda pudiera por primera vez llegar al poder por la vía democrática, esto es, por cuenta del voto ciudadano.

Lo uno y lo otro están profundamente interconectados. Al final, lo que expresa la llegada al poder de Gustavo Petro, ha sido la esperanza de millones de colombianos que nunca habían sido escuchados ni tenidos en cuenta en el devenir de esta nación y que para las élites tradicionales en el poder, prácticamente no existían.

A estas alturas, faltando pocos meses para que concluya este periodo de gobierno, es innegable que ese apoyo popular no solo sigue incólume sino que eventualmente ha crecido, sin importar los errores gubernamentales o los pendientes de la gestión presidencial que no se lograron concretar. La muy buena votación del Pacto Histórico en la reciente elección del Congreso de la República, o las voces y rostros de miles de personas que se congregan de forma multitudinaria en los actos de campaña alrededor del candidato Iván Cepeda, son la expresión de una fuerza social y política que es sin duda la más importante hoy en el país, que mantiene intacta su esperanza en un proyecto de cambio, que debe continuar.

Decía que el expresidente Uribe señala con acierto que este país ha cambiado, no obstante que ninguna de las opciones políticas de centro o derecha logra siquiera acercarse a una propuesta que interprete a una país que sigue requiriendo de transformaciones profundas, pero en todo caso democráticas, siempre lo he recalcado. Porque ‘del dicho al hecho hay mucho trecho’, reza el refrán popular. ¿De qué sirve reconocer que el país ha cambiado si al final las propuestas nos mantienen en el statu quo, cierran las opciones de cambio o incluso nos devuelven al pasado?

Podrán discutirse los alcances y formas o mecanismos para llegar a esos cambios necesarios, que algunos preferimos sean producto de acuerdos y consensos, no de riesgosas polarizaciones, pero que en todo caso no terminen siendo de esos del tipo ‘que todo cambie para que al final nada cambie’.

Pero esta interpelación de no volver al pasado cabe también para el Pacto Histórico que aspira a lograr la continuidad en el Gobierno. Una agenda de históricas reivindicaciones sociales, un esfuerzo serio por reducir desigualdades y desmontar la estructura actual de privilegios instalada en muchos lugares, así como una apuesta por alcanzar la paz por vías dialogadas, son asuntos sustantivos que continúan siendo pendientes de saldar en este país.

Sin embargo, de una u otra forma, esta perspectiva también instala inevitablemente al país en un pasado que requiere ser superado, pero esto no es ya suficiente. Al Pacto Histórico le sigue haciendo falta una concepción y un relato de más esperanza y futuro, de más acuerdos y menos rupturas, de más diálogo y menos confrontación que llegue a la inmensa mayoría de Colombianos, no solamente a su militancia, por grande que esta sea.

¿Acuerdo Nacional o Asamblea Constituyente? Sí, siempre y cuando sea para hacer acuerdos y ganar en el propósito de construir y comprometernos todos con una visión común sobre el futuro de este país, es decir, un destino compartido.

En todos los casos, instalarse o volver al pasado no debería ser una opción.

Especialista en Cultura de Paz, Derecho Internacional Humanitario, Ciencia Política y Resolución de Conflictos. Ha colaborado con entidades gubernamentales nacionales y departamentales, así como internacionales, en convivencia, reconciliación y memoria histórica. Acompañó la reintegración civil del M19 en Colombia.

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