Váyase ‘Pecoso’

Escuchar este artículo

Váyase ‘Pecoso’

Abril 21, 2019 - 11:40 p. m. Por: Víctor Diusabá Rojas

Conocí a Fernando Castro (mejor, a ‘El Pecoso’) entre 1999 y 2001, cuando fue técnico del Independiente Santa Fe. No soy su amigo, pero sí tengo vivos los recuerdos de aquellas tertulias que sostuvimos en Bogotá sobre aquello que siempre nos gustará más que el fútbol mismo.

Desde entonces comencé a verlo más allá del futbolista que fue y al que no le gustaba perder (porque hoy hay futbolistas que pareciera que les gustara perder o, incluso, les conviniera perder). Y como el hombre que arrebataba cuando perdía por fuerza de las circunstancias del juego, con ese Jalisco que lleva dentro.

Y también, a mirarlo más allá del director técnico que no admite jamás que sus jugadores se rindan. Porque cuando es necesario (y también cuando no) ‘El Pecoso’ empuja desde la raya como solo se empuja en el fútbol, con el alma. Aunque, en gracia de discusión, hay formas de hacerlo. Y Fernando tiene las suyas. A veces, efectivas, ¿o no, ‘Guigo’ Mafla?

Sí, ese ‘Pecoso’ se convirtió para mí desde entonces en eso que hoy llaman un referente. ¿De qué? De todo, menos de la pelota.  Porque si Fernando Castro fuera un espejo de lo que es el fútbol actual, no escribiría una línea sobre él.

Fernando, usted lo sabe y lo sufre, el fútbol es cada vez más una vergüenza. Digo, su manejo. No solo como el extraño negocio que es, sino por los alcances de esos mismos intereses sobre el juego.

Por ejemplo, retomando recientes palabras suyas, uno termina viendo cosas que nunca creyó llegar a ver. No solo aquí en Colombia, también allá. Qué tal eso que pasó hace apenas unos días: Argentina se dejó meter cuatro goles de Ecuador en 19 minutos para facilitarle la clasificación al Mundial sub 17, en desmedro de Perú. ¿Sabe quién dirige esa selección argentina? Pablo Aimar. Conclusión: si ya ese tipo de maniobras incluye a niños de 17 años, y a tipos como Aimar, es porque la turbiedad es de estercolero.    

Por eso creo que usted es una buena persona que está en el fútbol, como también otra gente buena, pero que no debería estar más, ni ellos tampoco. Y no me voy a meter en el asunto reciente que acaba de vivir.
Ni me corresponde, ni me nace. Ese no es mi equipo. Y bien sabe que durante todas estas fechas en que los dirigió, lo pensé mucho, pero, para ser consecuente, solo deseé que perdieran.

¿Entonces? Vea querido ‘Pecoso’, usted tiene unos años más que yo, pero me voy a atrever a hacerle una sugerencia en público: váyase de esto. Váyase con la frente en alto porque usted ha sido un tipo coherente. Porque, como se lo dije arriba, eso que es hoy el fútbol no lo merece a usted. Al menos como protagonista.

Si quiere, váyase a la tribuna y dese el lujo de elegir lo que quiera ver, que ojalá fuera siempre como ese Ajax que ahora nos deleita y nos reconforta.  O para hacer fuerza por su equipo, que lo tiene, como el hincha que es.

Jubílese ‘Pecoso’, antes que nada, en lo anímico. Ya la jubilación en sí tendrá que pelearla. No sé si usted, como miles más de colombianos, se dejó engañar y terminó atrapado en el régimen privado de pensiones que, alcahueteado por este Estado, condenó a miles a pagar costosos aportes a cambio de pensiones de hambre.

Espero que no, pero jubílese de todas maneras. Tranquilo, hay vida después de romperse el lomo para que otros disfruten. Se lo garantizo: hay vida, hijos, nietos, pareja, paisajes, libros, cine, dos o tres amigos, caminos que se vuelven senderos, una gata, un perro y la sombra de un árbol. En fin, más cosas buenas que pesares.

Váyase ‘Pecoso’ y volvamos a vernos. Sentados, tranquilos, con un Ribera del Duero de por medio y algo de queso manchego, jamón serrano y pan en aceite virgen. Para hablar de lo que más nos gusta: del arte y de la bravura. Y de cuando el fútbol era otra cosa.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS