Más que una vacuna

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Más que una vacuna

Mayo 17, 2020 - 11:40 p. m. Por: Víctor Diusabá Rojas

Ojalá no termine en el vacío la carta abierta de la semana pasada, firmada por líderes políticos y expertos en diferentes asuntos, sobre la necesidad de que los gobiernos se unan en el propósito común de conseguir una vacuna universal contra el nuevo coronavirus.

Sorprende, eso sí, el enfoque que se dio a la noticia. Aquí, en Colombia, el hecho a destacar no fue el espíritu del mensaje sino la coincidencia de que los expresidentes Andrés Pastrana Arango y Juan Manuel Santos Calderón aparecieran entre los firmantes.

No descartaría que ese mismo ombliguismo haya sido denominador en muchas otras partes. Al cruzar hoy la situación particular de la pandemia en cada nación con sus niveles de pugnacidad política local se concluye, casi siempre, que lo más importante no es juntar esfuerzos para salir de esta situación sino devaluar al adversario y, en la misma medida, generar dividendos propios de cara al futuro y mejor si son electorales.

La carta no cae en lo retórico sino que apunta a lo importante y urgente: “Garantizar el intercambio obligatorio en todo el mundo de los conocimientos, datos y tecnologías relacionados con el Covid-19, además de la creación de patentes conjuntas y de libre acceso del Covid-19 para todos los países”. Y no por capricho sino porque de alguna manera así está firmado en viejos pactos, supuestamente, a cumplir.

Eso parece obvio, pero no lo es.

Y se llama en el documento a que los miles de millones de dosis de la vacuna respondan a “un plan global y justo de fabricación y distribución rápida (financiado por las naciones ricas) para la vacuna y todos los productos y tecnologías en relación con el Covid-19 que garantice precios de coste reales transparentes y se suministre según la necesidad”. Además, de ponerla a disposición en manos del personal médico, para su propia salvaguarda, junto a los países más pobres.

También parece obvio, pero tampoco lo es.

Quizás parezca muy pronto entrar en el tema de cómo administrar la vacuna cuando ella ni siquiera existe. Ocurre que no necesariamente es así. Aquí, qué duda cabe, hay una carrera para dar con la vacuna, pero encima de ese mismo caballo va trepado un jinete que trabaja para otro tipo de intereses nacionales, o regionales, concretos. A la hora de cruzar la meta, no debería haber cicatería o mezquindad frente a las necesidades de otros pueblos o naciones.

Sin embargo, en ese sentido (no solo llegar primero sino saber llegar, para beneficio de todos) hay cosas que ya huelen mal. Una, espionajes mutuos (pruebas no hay, pero denuncias sí) para saber cómo anda la competencia en materia de avances.

De ahí al robo de información hay un pasito. Ante esos riesgos, es posible que las potencias sepan blindar sus instituciones. Pero, ¿lo podrán hacer, por ejemplo, las universidades (Oxford, solo para citar un caso)? Mucho más difícil, sus paredes son muy porosas.

¿Y la industria farmacéutica privada, que también busca encontrar la vacuna, cómo procederá si se adelanta? Con seguridad, un laboratorio así ganaría un lugar en la historia. Eso no tiene discusión. El interrogante es hacia dónde apuntaría con el hallazgo. Por eso lo importante en, como dice el documento, fijar las prioridades por encima de intereses particulares y mezquinos.

Me decía la semana pasada el exministro y exalcalde Jaime Castro: “Los intereses políticos y económicos que hay detrás de las vacunas y medicamentos que deben combatir eficazmente el Covid-19 están causando graves daños a la humanidad”.

De acuerdo, señor, y no me extraña. Con Covid o sin él, el mundo fue y será eso que Santos Discépolo puso en su tango...

Sobrero: Sí, gobernadora Clara Luz, ‘Valle compra Valle’ es el camino más corto, rápido y efectivo para dar una mano de verdad a las gentes del Departamento. Y los responsables de su éxito somos nosotros a la hora de consumir, comencemos hoy mismo.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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