La vuelta de Pío XII

La vuelta de Pío XII

Marzo 10, 2019 - 11:40 p.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

Pío XII (Eugenio Pacelli) ha vuelto del pasado tras el anuncio la semana pasada del papa Francisco de desclasificar los archivos del papado (1939 - 1958) de quien fue llamado ‘El papa de Hitler’ por John Cornwell, historiador británico y católico.

Muchos son los temas a aclarar. Uno, por ejemplo, el concordato que firmó con la naciente Alemania nazi en 1933, cuando ejercía como nuncio en ese país. Dichas negociaciones se hicieron en medio de una privacidad tal que los jerarcas de la iglesia alemana se quedaron por puertas cuando ellos merecían estar ahí. De hecho, el lobo del nazismo ya ni siquiera necesitaba de disfraz y si alguien estaba a su merced eran los propios alemanes.

Las consecuencias políticas de ese concordato fueron funestas, comenzando por el retiro ‘voluntario’ exigido por Hitler a los ciudadanos católicos que militaban en el llamado Partido del Centro. Esa colectividad política era la única ajena al régimen a la que se le reconocía como tal. Las demás habían sido proscritas. O peor aún, aplastadas. ¿Por qué el futuro papa le dio aval a semejante muestra de manipulación y censura?

Pacelli dijo entonces haber conseguido frenar cualquier acción coercitiva sobre el clero. Hitler fue más directo: “La firma del concordato ofrece suficientes garantías de que los miembros del Reich de confesión católica se pondrán desde ahora mismo sin reservas al servicio del nuevo Estado nacionalsocialista”.

Eso y mucho más dice Cornwell en un texto imperdible (hecho con base en fuentes y documentos oficiales, filtrados incluso del propio Vaticano), que hace algunos años me sirvió para redondear una historia a la que finalmente llamé ‘El espía que compró el cielo’.

Pero si lo del concordato da lugar a matices, hay algo que no admite explicación: la actitud (¿débil?, ¿tolerante? ¿ambigua?) de Pío XII para evitar que miles de judíos italianos terminaran en campos de exterminio como Auschwitz.

En 1995, la la BBC de Londres habló con Settimia Spizzichino, la única mujer romana que sobrevivió al Holocausto, en donde perdió a su familia. Cornwell rescató esa entrevista. “Volví de Auschwitz por mis propios medios (...) Pío XII podía habernos prevenido (...) Podríamos haber huido de Roma. (El Papa) fue un instrumento en manos de los alemanes (...) se trataba de un papa antisemita (...) no salvó ni a un solo niño…”.

Claro está, esto tiene dos caras. La otra es la de los defensores de Pacelli, quienes dicen que su silencio sobre la cacería de judíos en Roma y alrededores impidió que las cosas fueran a peor. Esa teoría, que busca eximir de culpa a Pío XII en este asunto, asevera que hubo una política de sigilo del Vaticano que se movía de puntillas para salvar a mucha gente, así, sin hacer ruido. Probarlo no será fácil.

Pero, ¿por qué el papa Francisco se juega esa carta tan dura de abrir ahora esos archivos? En 2013, el mismo Jorge Bergoglio habló de santificar a Pío XII. ¿Quizás, acaso, Francisco sabe que Pacelli saldrá bien librado ante la historia, como lo dijo una vez? ¿O será que las cosas han cambiado tanto en estos últimos años, como para que el actual papa anteponga la política de acercamiento a otras confesiones de parte de la Iglesia Católica, a la suerte de un hombre -Eugenio Pacelli- al que le costará mucho, de manera póstuma, demostrar su inocencia?

Lo discutiremos pronto. No creo que Pío XII haya sido aliado de Adolfo Hitler, pero sí me parece que no supo guardar distancia frente al nacionalsocialismo, hasta adoptar el discurso de la conspiración judeo-bolchevique para tomarse el mundo. Si ese supuesto complot prosperaba, creyó Pacelli desde mucho antes de ser papa, la Iglesia Católica iba a desaparecer. Entonces compró el discurso antisemita del que quizás luego se arrepintió, pero no lo suficiente como para que la historia olvide que así sucedió.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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