Kamala, ¿el antídoto?

Kamala, ¿el antídoto?

Junio 30, 2019 - 11:40 p.m. Por: Víctor Diusabá Rojas

Podría ser flor de un día, porque así es la política y peor los intereses que casi siempre se escudan detrás de su ejercicio. Pero bien vale la pena quemar un cartucho para pedir que apunten hoy el nombre de Kamala Harris. Y no necesariamente como mejor actriz de reparto (o, si su machismo lo pide, actor de reparto) en las próximas elecciones presidenciales de los Estados Unidos.

Por supuesto que lo escribo con el deseo: Kamala Harris es una de las mejores opciones (si no, la mejor) que tienen millones de ciudadanos de esa nación para cambiar el rumbo de la historia, valga decir, de la propia y de la humanidad entera.

Pero si lo que me piden es mesura, vuelvo a decirlo: ella es la más indicada para derrotar a Donald Trump, solo que a dieciséis meses de esa decisión en las urnas sus opciones no dan siquiera para creer que pueda ser la candidata del Partido Demócrata.

Y esto último, que podría llevar a una temprana desilusión, significa, por el contrario, la mayor de las fortalezas de Kamala. Perfectamente, puede venir de atrás para sorprender a sus contendores. Al menos, resulta esperanzador que tan solo en los primeros debates internos de los demócratas haya sacado la cabeza para hacerse sentir frente a Joe Biden y Bernie Sanders. Y más allá, mostrar las limitaciones de ambos como eventuales alternativas para una empresa que suena titánica: derrotar a Donald Trump en las urnas.

¿Acaso una mujer para vencerlo, después de que Hillary Clinton no lo pudo hacer, con toda la maquinaria que ella en sí representaba? Y además, ¿en medio de indicadores actuales que enseñan una aparente bonanza económica estadounidense, lo que, aplicado en carritos del mercado a tope, significa popularidad y votos para Trump?

Sí, ella puede ser la salida. Primero porque representa el punto medio (ah, también la pueden acusar de 'tibia') entre el radicalismo de Sanders que no va a calar en la primera potencia del mundo. Aparte de que, y hay que decirlo, Sanders está más viejo de lo que él mismo quisiera.

Segundo porque, por fortuna, Kamala no representa al oficialismo demócrata, ese mismo que encarna Biden, un hombre con diversos rabos de paja, a los que Trump sería feliz y efectivo arrimando fósforos encendidos. Sí, ya sabemos el diablo haciendo hostias. Como pasa en tantas y tantas latitudes con el inaudito éxito de falsos mesías y profetas. De hecho, ya quisiera el diablo tener tanta suerte como quienes por estos tiempos lo desbancan.

Pero no se equivoquen, no es Kamala el típico caso de ni chicha ni limoná. Su decisión de acortar (como nadie antes) el camino de los irregulares a la ciudadanía; su respeto a las mujeres para que solo ellas decidan sobre sus cuerpos; sus señalamientos sin ambages a los copartidarios que representan más de lo mismo; sus propuestas para ampliar la cobertura en educación y salud a los excluidos; sus denuncias sobre cómo la economía gringa nunca cobija a millones de desposeídos, más muchas otras miradas suyas, pueden convencer no solo a quienes están contra Trump sino también a los indecisos.

Quien pone a soñar a muchos (también a los ingenuos entre los que me incluyo) es ella. La negra hija de un jamaiquino y de una mujer nacida en la India; la esposa de 54 años que ya no tendrá hijos y que dice haber encontrado el amor hace muy poco en el abogado con el que contrajo matrimonio; la exfiscal que sabe el valor de la justicia y de la independencia de poderes. Ojalá llegue a la Casa Blanca. Para el bien de todos, entre ellos quienes siguen creyendo que el lobo solo devora ovejas de rebaño ajeno.

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Sobrero:
Se fue para siempre Anderson Murillo, torero de a caballo y hombre de carácter. Maestro, echaremos de menos sus varas y sus pullas.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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