El abismo

Marzo 20, 2022 - 11:40 p. m. 2022-03-20 Por: Víctor Diusabá Rojas

“Cuando vivía en Venezuela me impresionaba que las ‘matrices de opinión’, tanto del chavismo como de la oposición, terminaban configurando universos igual de delirantes. Aquí en Colombia, lamento decirlo, nos está pasando lo mismo, consecuencia extrema de la polarización política”.

La reflexión, con la autoridad de haberlo vivido, es de mi admirada
Catalina Lobo-Guerrero @clobo_guerrero, escritora y periodista. Eso es, Catalina, “delirante”, nada menos. Aunque peor: con inmensas tasas de contagio -que ya las quisiera la Covid-19 - en términos de odio y descalificación.

Y además con transmisores capaces de acelerar, desde sus discursos y desde su condición de figuras públicas, los efectos de esas ‘matrices de opinión’. Así acaban con cualquier signo de confianza en las instituciones. Lo que, digámoslo de una vez, no es gratuito.

Ellos, los unos y los otros, no son amigos de esa institucionalidad. Todo lo contrario, lo dicen sus hechos. Si algo precisamente hicieron cuando estuvieron en el poder fue convertir al Estado (nacional y local) en una finca y en un feudo.

Claro, la crisis de la institucionalidad tampoco es que sea de su invención. Viene de muy atrás, solo que si a ellos les hubieran encargado demeritar y reducir las bases de confianza sobre las que se levanta una sociedad, nadie aparte de sus señorías lo hubiera hecho con tal precisión. Experta que es la gente en hacer cosas. Buenas, o muy malas, como es el caso.

Testimonio de semejante tarea de demolición son las lecturas que los colombianos tienen de esas instituciones. No solo en las encuestas sino en la calle misma. Eso que algunos gobernantes suelen tratar con tanto desprecio por ser simple ‘percepción’.

Y ocurre que las que menos culpa tienen son esas entidades (entre otras el Congreso, las Cortes, las Fuerzas Militares y todas las ‘ías” -Fiscalía, Procuraduría, Contraloría y Defensoría), hechas para trabajar y servir, como lo hacen a diario y en silencio miles y miles de ejemplares funcionarios.

Solo que como todas esas instituciones se convirtieron en botín de la feroz rapiña, pues terminamos cargando contra ellas, mientras sus depredadores hacen las que hacen, para largarse luego con el género y sin el pecado. No contentos con eso, suelen convertirlas en plataformas de lanzamiento de carreras políticas que terminamos costeando, como contribuyentes que somos.

Eso cuando no se les ocurre pelechar en la burocracia. Pero no en cualquier burocracia, sino en la más suculenta, a la que llegan por caminos torticeros. Después, ya montados en el caballo de turno, sacan pecho por lo que llaman “sus brillantes vidas públicas”.

Así, sin vergüenza alguna, salen a autoproclamarse los mejores o los máximos merecedores de ocupar esas sillas. Ya sea antes, durante o después de sus, vamos a llamarlas, gestiones. O de eso es que se habla en sus pomposos obituarios, donde nunca es más cierto que no hay muerto malo.

Es entre compadrazgos, amiguismos y entuertos cuando la institucionalidad se va al piso para llegar a momentos como este de ahora, donde nadie cree en nadie. Ahí es donde resulta muy probable que, tal cual lo enseña la historia de la humanidad, los pueblos terminan por hacer dócil entrega de su alma al diablo, a ver si los saca del infierno, lo que, por supuesto, para él no es negocio.

Y como ha pasado tantas otras veces, ellos, los que hieren de muerte las instituciones, saben que no hay mejor momento como el actual para tirar piedras al tejado. Para decir que si ganan, solo si ganan, respetarán el resultado de las elecciones. O que ahora que el escrutinio dice otra cosa, no dar por válidos los comicios del pasado 13.

No quiero ni imaginar qué pueda pasar en Colombia después del 29 de mayo y, de ser necesario, del 19 de junio. Porque de seguir así, vamos directo al abismo. O más al fondo, ya que desde hace rato nos empujaron hacia él y seguimos cayendo, sin que muchos se enteren.

Aunque quizá sí hay una salida: darles la espalda a los dos.

Sigue en Twitter @VictorDiusabaR

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