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Un sueño cumplido y muchas lecciones del mundial
En lo deportivo, las distancias entre selecciones se acortan fruto del trabajo planificado y organizado.
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25 de jul de 2026, 12:11 a. m.
Actualizado el 25 de jul de 2026, 12:11 a. m.
El Mundial 2026 fue, para mí, la realización de un sueño de infancia: vivir una Copa del Mundo junto a mi mejor amigo y sus hijos, unidos por una pasión que nació con el América de Cali y que, con los años, se transformó en una amistad forjada en valores, esfuerzo y sueños compartidos.
Esta experiencia me reafirmó que un mundial es mucho más que un balón: es el escenario donde convergen el deporte, turismo, la innovación, cultura y el entretenimiento, prueba de que el fútbol es una industria capaz de mover e inspirarnos. Esa misma transformación impone una responsabilidad que la FIFA no puede eludir: por más que el fútbol sea un negocio no puede dejar de ser el deporte de masas y esa esencia se traiciona cuando los precios del espectáculo se convierten en un privilegio reservado para pocos.
En lo deportivo, las distancias entre selecciones se acortan fruto del trabajo planificado y organizado. En el caso particular de España, el campeón, dejó una enseñanza contundente.
Su técnico, Luis de la Fuente, pasó por las selecciones juveniles antes de llegar a la selección de mayores, y su proceso demuestra que los grandes equipos se construyen con formación, confianza, trabajo en equipo y una cultura organizacional sólida, no con atajos. De la Fuente conocía a fondo a sus jugadores (sus fortalezas y también su carácter) y nunca buscó el resultado inmediato: prefirió edificar una base sólida año tras año. Ese es, quizás, el verdadero liderazgo: convertir el talento individual en un propósito colectivo.
Argentina, por su parte, volvió a mostrar que la identidad, la continuidad de los procesos y la fortaleza mental son la razón por la que un país se mantenga entre los mejores del mundo. Scaloni consolidó un proyecto basado en la estabilidad, y en ese camino brilló Lionel Messi, para muchos el mejor futbolista de la historia. Su carrera es la prueba de que el talento solo llega a la excelencia cuando se acompaña de disciplina y aprendizaje permanente; incluso habiéndolo ganado todo, lo que sigue moviéndolo es la competencia misma.
Para Colombia, este mundial deja una reflexión urgente. El talento nunca ha sido el problema: lo hemos demostrado lo que falta es un proyecto que no dependa de una generación, de un técnico o de un sorteo, sino de decisiones sostenidas en el tiempo: formación de jugadores desde la base, estabilidad en los procesos y en quienes los lideran, y una estructura institucional que respalde ese trabajo más allá de cada eliminatoria. Clasificar o hacer una buena campaña ya no puede ser suficiente. El estándar debe ser competir por el título, y eso exige tratarlo como lo que es: un objetivo por el que se trabaja, y en el que se acompaña.
Escribo sobre este mundial porque creo que sus lecciones trascienden la cancha y son aplicables a la vida personal, la familiar y las empresas. Como apasionado del fútbol, mi mayor deseo es que Colombia asuma ese desafío con decisión, y que algún día no muy lejano podamos celebrar un título mundial. Espero tener el privilegio de vivirlo como hincha y colombiano.
Y para cerrar, una mención obligada: quien de verdad no falla a ninguna final del mundial es Shakira. Da orgullo ver a esta barranquillera talentosa, que creyó en sí misma y trabajo con disciplina y constancia, representándonos siempre en la copa mundo.

Gerente de la Corporación para la Recreación Popular, CRP.







