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La educación: eje del futuro

La reconstrucción debe articularse con las apuestas que ya existen en el territorio y evitar la creación de iniciativas aisladas o desconectadas entre sí.

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María Isabel Ulloa, directora ejecutiva de ProPacífico.
María Isabel Ulloa, directora ejecutiva de ProPacífico. | Foto: Cortesía ProPacífico

9 de sept de 2026, 02:03 a. m.

Actualizado el 9 de sept de 2026, 02:03 a. m.

Uno de los efectos más graves que tuvo el terremoto del 10 de agosto es sin duda la afectación a la educación y su infraestructura. En Cali, de 338 sedes educativas, 102 requieren algún tipo de atención y de ellas, 8 presentan requerimientos de obras de gran envergadura. En el Valle del Cauca, de las 1043 sedes educativas 230 están en estado crítico. En Buenaventura, se identifican 31 sedes en colapso parcial y 6 en colapso total. Al final, estos datos son niños que hoy no están yendo a su colegio y tristemente, en los casos que es posible, han tenido que volver a la virtualidad, una metodología que desde la pandemia comprobamos no funciona para nuestros niñas y niños.

Debemos tener claro que garantizar la continuidad educativa debe ser una prioridad de la reconstrucción, sobre todo si tenemos en cuenta que la educación es el vehículo mediante el cual nuestros niños y niñas, adolescentes y jóvenes no solo acceden a este derecho fundamental, sino también a estrategias complementarias de protección, alimentación escolar, cuidado y acompañamiento. Por ello, el retorno a las aulas debe garantizar condiciones de seguridad, protección, acogida y bienestar.

Sin duda el regreso a la escuela es fundamental y urgente, pero más allá del hecho físico de retorno a las aulas, es necesario generar espacios de contención emocional, reconstrucción de vínculos y participación comunitaria, entendiendo la educación como un eje para la recuperación no solo individual sino colectiva.

En el marco de esta necesidad emergente, la Agenda Regional y la Apuesta Departamental por la Educación adquieren un rol estratégico para movilizar esfuerzos colectivos. La reconstrucción debe articularse con las apuestas que ya existen en el territorio y evitar la creación de iniciativas aisladas o desconectadas entre sí. Las cinco líneas estratégicas de trabajo: competencias básicas, habilidades socioemocionales, profesores preparados y motivados, educación inicial y pertinencia educativa, deben dialogar con el propósito de la reconstrucción. Estas apuestas deben contribuir de manera articulada a garantizar la presencialidad y una educación de calidad para todos los niños, niñas, adolescentes y jóvenes.

En Cali, gracias a la mesa de articulación público-privada, más de 13 fundaciones privadas han apadrinado a más de 46 instituciones educativas de Cali, movilizando capacidades y recursos alrededor de la recuperación de las comunidades educativas. De manera complementaria, a través de El Mejor Lugar para CreSER, se viene apadrinando a más de 23 municipios del Valle del Cauca con acompañamiento psicosocial dirigido a más de 5200 niños y niñas, lo que representa una oportunidad para construir una respuesta regional que garantice integralidad, articulación y pertinencia territorial frente a los desafíos de la reconstrucción.

El Plan Decenal de Educación que venimos construyendo en Cali, con el liderazgo de la Secretaría de Educación Municipal, cobra una relevancia aún mayor en este contexto, al constituirse como la oportunidad para trazar una hoja de ruta clara sobre el futuro de la educación durante los próximos diez años. La emergencia debe incorporarse como un elemento que permita repensar las prioridades, capacidades y condiciones necesarias para garantizar una educación resiliente y de calidad. El diagnóstico participativo de este plan decenal será fundamental para orientar esta visión de futuro. Escuchar a las comunidades educativas permitirá comprender no solo las afectaciones actuales, sino también identificar problemáticas estructurales, prioridades territoriales, ejes de trabajo, aspiraciones y la visión de educación que los diferentes actores proyectan para Cali y el Valle del Cauca.

Estamos viviendo un momento crítico que exige actuar con sentido de urgencia, pero también con visión de futuro. La reconstrucción de las instituciones educativas no puede limitarse a reparar lo que se perdió en términos de infraestructura únicamente. Debe ser una oportunidad para reconstruir con propósito: fortalecer el tejido social, recuperar la confianza, garantizar el retorno seguro y acogedor a las aulas y movilizar una gran alianza territorial que permita potenciar la educación que queremos para Cali y el Valle del Cauca. Porque reconstruir una escuela es también reconstruir oportunidades, trayectorias de vida y el futuro de una región.

Los próximos 22 y 24 de septiembre convocamos a toda la comunidad educativa ampliada del Distrito para construir, en el marco del Plan Decenal, la hoja de ruta de la educación que soñamos. Porque reconstruir va más allá de levantar paredes: significa volver a tejer confianza, esperanza y comunidad, haciendo de la educación el motor de las grandes transformaciones de nuestra región.

Abogada de la Universidad de Los Andes con maestría en Administración Pública de la Universidad de Nueva York. Fue Viceministra de Minas de Colombia. Se desempeñó como coordinadora del grupo de Regalías en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, Directora Ejecutiva de Propacífico

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