La gran estrategia

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La gran estrategia

Enero 07, 2020 - 11:55 p. m. Por: Santiago Gamboa

Empezar un año es como iniciar un viaje: hay cosas que se deben planear por ser nuevas (nuevas ideas, nuevos proyectos) y otras a las que les basta el mínimo soplo vital, pues vienen desde muy atrás. A una cierta edad uno es casi siempre el mismo y cambia poco, hay que decirlo, y el sustrato que permanece y salta de año en año es el resultado de la vida vivida y del tiempo aprovechado o dilapidado, de las empresas realizadas como de las estruendosas derrotas. Porque al igual que la ciencia y el arte, uno también progresa en la vida de fracaso en fracaso. Pase lo que pase, el día siguiente siempre llega.

Por eso los años nuevos y los cuadernos nuevos nos invitan a soñar con nuevas empresas y tribulaciones (como las del Gaviero Maqroll), y debe ser por eso también que, en la sección ‘Autoayuda’ hay tantos libros de estrategia que, por lo general, me son indiferentes. Hasta que por casualidad encontré un extraordinario ensayo que lleva por título Grandes estrategias, de John Lewis Gaddis, Premio Pulitzer 2012.

La contra solapa del libro presenta a Gaddis como “el mayor experto mundial en pensamiento estratégico”, historiador de la Guerra Fría y director del programa de Estrategia de la Universidad de Yale. ¡Qué referencias! Lo que más me llamó la atención fue ver cómo en librerías cierto tipo de gente, de aire culto y sabio, preguntaba por él y se lo llevaba sin titubear. Hice lo mismo y al llegar a mi casa ya no pude soltarlo. Y no sólo, volví luego por otros tres ejemplares para regalar en navidades.

El increíble atractivo de este libro (como suele pasar con los buenos libros) está mucho más en el ‘cómo’ que en el ‘qué’. Gaddis despliega su conocimiento sobre estrategias humanas usando casos de la Historia antigua mezclados con hechos modernos, pero lo extraordinario es la sutileza y la poesía con la que interpreta las situaciones de ciertos grandes estrategas del pasado, del modo en que eligieron tomar un camino u otro, con las inevitables consecuencias.

Todo parte de un verso del poeta griego Arquíloco de Paros, que dice: “El zorro sabe muchas cosas. / El erizo sabe una sola, pero grande”. De ahí se sigue una clasificación caracterológica: quienes se mueven por un solo gran objetivo, sin preocuparse por el valor de las circunstancias intermedias, y, al contrario, quienes avanzan despacio porque conocen y analizan cada situación, calculando los posibles obstáculos. El erizo y el zorro. El erizo puede sucumbir al no calcular los pequeños percances, creyendo que la grandeza de su objetivo justifica el riesgo y la improvisación; el zorro puede no avanzar y quedarse para siempre estático, obcecado en evitar cada pequeño problema.

¿Cuál de los dos se mueve mejor? Bueno, obviamente Gaddis pone ejemplos de estrategas que supieron combinarlos. ¿Y cómo es esto en los escritores? Es un terreno que Gaddis conoce menos. Un escritor zorro es el que tiene muchos temas disímiles, a veces fracturados entre sí, como Faulkner o Vargas Llosa, mientras que un escritor erizo es el que tiene un solo tema y cada libro ahonda más en él, como Joyce o García Márquez. Pero a Gaddis le interesa más la historia política y sigue adelante con las Guerras del Peloponeso y las invasiones persas a Grecia, haciendo deslumbrantes análisis que ayudarán a los buenos lectores a organizar sus estrategias futuras.

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