Pluto populismo

Noviembre 26, 2017 - 06:50 a. m. 2017-11-26 Por: Rudolf Hommes

Martin Wolf, el conocido columnista del Financial Times, publicó un crítico comentario sobre el plan de reducir impuestos de Trump y el partido republicano en Estados Unidos (‘The Republican plan for plutocrats’, 22-11-17). Se pregunta cómo hace ese partido para retener el favor de los votantes promoviendo un plan para plutócratas y cómo hicieron las personas en el 0.1 por ciento más alto de la distribución del ingreso para ganar y conservar el poder que tienen en una democracia en la que el sufragio es universal y la información fluye más o menos libremente. Wolf dice que la explicación es el pluto populismo que llevó a Trump a la presidencia.

Los que apoyan la reforma sostienen que las reducciones de los impuestos corporativos desatan un aumento de la actividad económica. Wolf responde que en la época de Reagan cuando esto se llevó a cabo con ese pretexto no tuvo ese efecto, y que como ahora la economía en Estados Unidos se aproxima a pleno empleo, los beneficios de ese estímulo van a ser pequeños. También aducen los partidarios de esa medida que conduce a un gran aumento en la inversión empresarial privada. Wolf responde que la participación de las utilidades después de impuestos en el PIB de los Estados Unidos casi se ha duplicado desde el comienzo del siglo y que no se ha visto el efecto benéfico en la tasa de inversión. Sostiene adicionalmente que en Inglaterra han reducido la tasa de impuesto a las corporaciones de 30 por ciento en 2008 a 19 por ciento sin que se puedan identificar los efectos de esta medida sobre la inversión.

Agotados estos argumentos sigue sin respuesta la inquietud sobre cómo hacen los republicanos para pasarles a los más ricos recursos de los pobres, de la clase media y hasta de la clase media alta, elevando al mismo tiempo la inseguridad económica de la gran mayoría de los ciudadanos sin que ellos protesten o voten en contra. Una manera de lograrlo es concederles a los más ricos el dominio absoluto sobre la política que hoy detentan. Otra es conseguir que los más afectados no voten, promoviendo la abstención. La tercera manera es inducir polarización cultural, religiosa, ideológica o política. Wolf utiliza como ejemplo extremo de esta opción la forma como los ricos del Sur de los Estados Unidos, que eran los más ricos del país en ese entonces, consiguieron que los pobres y los que no tenían esclavos los apoyaran en la guerra de secesión que impulsaron para conservar sus esclavos apelando a los prejuicios raciales y a los sesgos culturales de los sureños. Murieron alrededor de 300.000 de ellos en esa guerra, defendiendo lo que no era suyo por ‘identidad cultural’.

Desde hace tiempo se preguntan en los Estados Unidos por qué las mayorías se identifican con los republicanos y están de acuerdo en votar recortes de impuestos que los perjudican. Wolf contesta diciendo que “la economía y la política del pluto populismo han provocado indignación cultural, étnica y nacionalista en las bases populares del partido y que hábiles demagogos han sido capaces de explotar esta rabia para ponerla al servicio de sus propósitos”. Son formas de populismo al servicio de la codicia y de otros excesos que amenazan a la democracia y no deben prevalecer.

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