De mosquitos y de terroristas

Enero 12, 2022 - 11:55 p. m. 2022-01-12 Por: Rodrigo Guerrero

El jefe de Sanidad del Ejército de EE.UU. en Panamá, el Dr. Walter Reed, sabía que la causa del fracaso de Ferdinand Lesseps en la apertura del canal no había sido la falta de tecnología sino la fiebre amarilla y el paludismo. Por esa razón Reed se propuso a realizar una gigantesca tarea de saneamiento con el propósito de erradicar los mosquitos transmisores de estas dos plagas que habían impedido a los franceses repetir la hazaña de Suez.

“Para poder controlar los mosquitos hay que primero aprender a pensar como mosquito”, sentenció Reed, y por esa razón estudió cuidadosamente el ciclo de vida, los hábitos de picar, sus sitios de reproducción, etc. Y gracias a este conocimiento pudo controlar las dos enfermedades que habían acabado con decenas de miles de trabajadores y que habían impedido la construcción del canal.

He recordado el aforismo de Reed con ocasión del reciente ataque terrorista en Cali, porque “Si no aprendemos a pensar como los terroristas jamás podremos aspirar a controlar el terrorismo”.

La palabra ‘terrorismo’ tiene su origen en el ‘Régimen del Terror’ impuesto por Robespierre en la Revolución Francesa, cuando utilizó la violencia como herramienta política con el fin de lograr una sociedad nueva y mejor.

Podríamos definir el terrorismo como el uso de la violencia para lograr objetivos políticos. Se trata de una violencia planeada, calculada y -en la opinión de quienes la ejercen- necesaria para derrocar un régimen opresivo o crear una sociedad mejor. El terrorista suele definirse a sí mismo como un ‘altruista’ quien, a diferencia del criminal, no busca el beneficio personal, sino que lucha por una causa justa. Por eso suele utilizar nombres como luchador por la libertad, miembro de un ejército de liberación o participante en una guerra santa.

Una célula terrorista que luchaba por la independencia Serbia asesinó al Archiduque Fernando en Sarajevo, crimen que desencadenó la Primera Guerra Mundial. En fecha más reciente, Israel y Argelia, por ejemplo, lograron su independencia con el apoyo de movimientos políticos que utilizaron el terrorismo.

El acto terrorista está diseñado para atraer la máxima atención y lograr a través de la publicidad una amplia difusión del mensaje. La intención terrorista se ve compensada por el afán de sintonía de los medios de comunicación, que actúan, a veces, como cómplices involuntarios. Las noticias violentas y el terrorismo aumentan la audiencia. El drama humano y los testimonios personales de los afectados contribuyen poco a aclarar lo ocurrido, pero mejoran ‘rating’. El síndrome de la ‘chiva’, pasa por encima de toda consideración personal o política. Por eso la Dama de Hierro, la ex-primera ministra inglesa Margaret Tatcher decía que los medios de comunicación son el oxígeno del terrorismo.

El hipotético cálculo de los daños que hubieran podido ocurrir o la frecuente respuesta oficial de amenazar con subir tarifas después de las voladuras de torres de energía parecen diseñados por los terroristas mismos para lograr un mayor impacto a su causa.

El reciente ataque a un grupo policial en Cali es una buena oportunidad para estudio y aprendizaje de cómo responder al terrorismo.

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