El ojo en el cielo

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El ojo en el cielo

Julio 14, 2013 - 12:00 a. m. Por: Rafael Nieto Loaiza

Si bien, en términos globales, en los últimos treinta años son menos los sistemas políticos totalitarios y la democracia ha ganado terreno (aunque lentamente y con serias regresiones autoritarias en nuestro Continente), las revelaciones de Edward J. Snowden, el contratista de inteligencia norteamericano, ratifican la existencia de una red global de interceptación, almacenaje y análisis de comunicaciones, un gran sistema de vigilancia que todo lo ve y todo lo oye. El nombre técnico de la red es servicio de inteligencia de señales, Sigint, y reune a los organismos de comunicaciones e inteligencia electrónica de Australia, Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña y Nueva Zelanda, los llamados Cinco Ojos.Los Cinco Ojos tienen acceso a los correos electrónicos, llamadas telefónicas y comunicaciones vía Internet, como skype, a lo largo y ancho de todo el mundo. Para ello usan unas plataformas de espionaje electrónico denominadas Prisma y Témpora y han celebrado convenios de acceso, por la puerta de atrás, a los programas y servidores de las empresas de servicios de comunicaciones e Internet más grandes del mundo, entre ellas Apple, AT&T, Facebook, Google, Microsoft, Sprint, Yahoo, You Tube y Verizon. Además, la Agencia para la Seguridad Nacional (NSA) y el Cuartel General de Comunicaciones británico (Gchq) tienen derivaciones directas a los cables de fibra óptica que transportan datos intercontinentales. Como si no bastara, cuentan con la red de satélites espías Echelon, que les permite capturar comunicaciones por radio y satélite en todo el mundo, y con los sistemas de vigilancia y vídeo de los drones, aeronaves no tripuladas.La pieza faltante del rompecabezas es el Utah Data Center, una complejo ultrasecreto de cien hectáreas y cien mil metros cuadrados de espacio cerrado, en medio de una base militar en un desierto del bucólico estado de Utah, que debe entrar en operación en septiembre de este año, y que contaría con los ordenadores informáticos más potentes y veloces del mundo, que tendrían capacidad no solo de encontrar datos y patrones escondidos, cosa que ya hacen, sino incluso de quebrar el llamado Estándar de Encriptamiento Avanzado, la última barrera, con el cual se intenta proteger las transacciones financieras y comunicaciones corporativas y diplomáticas.El Utah Data Center guardaría no solo comunicaciones de todo tipo, sino videos, fotografías, historial de búsqueda en Internet y de uso de Facebook, compras electrónicas y con tarjeta de crédito y transacciones financieras, entre otras fuentes de información. Interceptada y almacenada la información, se analiza en un proceso de “minería de datos” profundo, exhaustivo e integral que le proporcionaría a los Cinco Ojos una historia y un perfil detallado de cada uno de los individuos objeto de su búsqueda.No hay duda, pues, de que los Cinco Ojos no solo pueden interceptar las comunicaciones privadas y públicas y grabar conversaciones y mensajes, sino que acceden a los datos personales de los usuarios y almacenan y analizan toda la información en enormes supercomputadores.La intimidad y la privacidad han dejado de existir. El Gran Hermano omnipresente y vigilante de 1984, la formidable sátira de Orwell, es, apenas treinta años después, una realidad.“Soy el Ojo en el cielo mirando hacia ti, puedo leer tu mente, soy quien crea las reglas lidiando con tontos, puedo engañarte con los ojos vendados, y no necesito verte más para saber que puedo leer tu mente, puedo leer tu mente”: Alan Parsons.

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