Un mundo diverso

Un mundo diverso

Junio 30, 2019 - 11:45 p.m. Por: Paola Guevara

No hay forma más sencilla de desacreditar a alguien, en especial a una mujer, y a una intelectual, que la palabra ‘loca’. La expresión es corta, sonora, cubre una infinidad de matices y lo simplifica todo.

Claro, “está loca”, eso lo explica todo, incluidas sus posturas incómodas que terminarán -convenientemente para el poder establecido- invalidadas. Para la muestra Juana, la loca.

Por eso resulta tan angustiante e iluminador el relato de la intelectual estadounidense Kate Millet, la pionera feminista que entrega su testimonio demoledor en un libro titulado ‘Viaje al manicomio’.

Millet que, tras escribir grandes manifiestos ideológicos y artísticos que cambiaron su tiempo, fue internada por su propia hermana en una institución mental donde perdió todo control sobre sí misma, narra la forma en que con fármacos y métodos represivos intentaban controlar sus fases maniacas. Era preferible y tranquilizante, para los suyos, la depresión o el suicidio de la artista, antes que el escándalo.

Millet compara el trato dado a los pacientes con enfermedades mentales, con lo que hay en común en todo régimen totalitarista: la certeza absoluta, sin resquicio de sana duda, en los métodos violentos, en la represión ‘justificada’.

Millet se convirtió en una de las primeras y más aguerridas defensoras de los derechos humanos de los pacientes mentales. Entre esos los derechos económicos, pues pasó de ser una intelectual autónoma a perder buena parte de su patrimonio y a tener que rogarle a su propia hermana unos dólares extra (de su propio dinero) para comprar Coca-Cola en el manicomio, pues la sed que le causaban los medicamentos que le suministraban era solo una de muchas torturas.

Describe desde adentro cómo bajo el efecto de ciertos fármacos le resultaba imposible escribir, porque estos desarticulan las ideas, ralentizan las sinapsis, disgregan las palabras que deberían unirse para formar ideas, conceptos, discursos capaces de construir nuevas realidades sociales. La angustia de no poder acudir al lenguaje para explicarse, en ella, es lo más parecido al infierno.

Y mi segunda lectura recomendada para este julio que comienza es ‘Un hombre de verdad’, otro relato en primera persona que amplifica las nociones estrechas sobre diversidad sexual.

Allí Thomas Page McBee -primer boxeador transexual en combatir en el Madison Square Garden- relata en primera persona lo que significa ser hombre en el mundo actual.

Aunque nació en un cuerpo de mujer se supo siempre un hombre, y acudió al cambio de sexo. Pero esta que pareciera ser la parte difícil fue en realidad la menos compleja, pues la más dura tarea fue defender su identidad y su auto respeto en un mundo empeñado en negar que existe lo diverso.

Sobre esta obra dijo James Rhode: “Más que un libro, un acto de heroísmo. Inspira, define, alienta y deja huella. Es una muestra de lo que realmente significa ser humano en un mundo que lo está olvidando demasiado rápido”. Todos invitados a sumergirse en estas lecciones de un boxeador que peleaba para abrazar mejor.

Sigue en Twitter @PGPaolaGuevara

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