Columnistas
Paloma o constituyente
Así, con esta espada de Damocles sobre la democracia colombiana, la ciudadanía debe votar y decidir.
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17 de may de 2026, 01:04 a. m.
Actualizado el 17 de may de 2026, 01:04 a. m.
Si Paloma no pasa a la segunda vuelta, podríamos estar allanando el camino a una constituyente, dadas las preferencias de los electores.
Hace cuatro años, Petro se presentaba como el impoluto demócrata para derrotar a Hernández. Decía que no iba a convocar a una asamblea constituyente y que, por supuesto, iba a respetar la Constitución y la ley. Indicaba que lograría la paz, frenaría la rampante corrupción, corregiría el abandono de los ‘nadies’ y la Colombia profunda y sería el adalid de la meritocracia. Toda una gran mentira.
El balance del Gobierno Petro ha sido, en realidad, un desastre en seguridad, respeto del Estado de derecho, lucha contra la corrupción, salud, energía, soberanía energética, inclusión de los territorios, educación, crecimiento económico, vivienda, lucha contra la inflación y, ante todo, en confianza y esperanza.
Su excusa: no lo han dejado gobernar. Para Petro, el debido proceso legislativo y la separación de poderes son las barreras que imposibilitan la realización de “los cambios que el pueblo necesita”. Quiere el poder absoluto y, aunque se le acabó el tiempo para él, aún lo tiene para otro. Su afán es que Cepeda llegue al poder y, sin desgastarse, tenga el camino expedito hacia una constituyente.
En este camino, Petro logró la inscripción del comité promotor. En un acto insólito, durante un Consejo de Ministros, el gabinete en pleno suscribió el respaldo oficial a la iniciativa. Además, en un claro abuso de poder, divulgó en la plataforma X los datos de una cuenta de ahorros para recibir aportes. Para rematar, en la marcha proselitista del 1 de mayo, apoyó de manera formal la constituyente.
Cepeda, con su discurso pausado, calculado y ambiguo, ha indicado que su prioridad es un acuerdo nacional y que no ha pensado en la constituyente como primer paso. Para él, sería una posibilidad, si es necesaria. Indica que, hablar de una constituyente cuando lo que él busca es un acuerdo nacional, no sería coherente; aun cuando lo claro, para quien quiera entender, es que su afirmación de que una constituyente solo sería posible “si es necesaria”, es la muestra evidente de su congruencia e intención de llevarla a cabo a toda costa. Mejor dicho: constituyente no, pero de pronto; pero sí, siempre que sea indispensable para sus propósitos, en caso de que no lo dejen gobernar a sus anchas. Un Petro 2.0 recargado, pero con el trabajo sucio de convocarla, con todos los recursos del Estado, y de manera paralela a la campaña, no lo hace él, sino Petro. Así, con esta espada de Damocles sobre la democracia colombiana, la ciudadanía debe votar y decidir.
La realidad es que la dupla Paloma-Oviedo, que llama a no dividir y a sumar para crecer, con un programa robusto, crece en las encuestas. No obstante, los resultados sobre quiénes pasarían a la segunda vuelta entre las duplas Paloma-Oviedo y Abelardo-Restrepo aún no son concluyentes. En segunda vuelta, lo claro es que Paloma-Oviedo es la más competitiva y tiene más posibilidades de ganar frente a Cepeda-Quilcué que Abelardo-Restrepo. Esta realidad exige una postura seria respecto del voto en primera vuelta, pues, si no es Paloma, el resultado final sería Cepeda y una constituyente al mejor estilo venezolano.
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