Las mujeres colombianas

Las mujeres colombianas

Julio 19, 2019 - 11:40 p.m. Por: Muni Jensen

Nunca me deja de sorprender la diferencia entre el nivel profesional de las mujeres colombianas y las de otros países. Tanto en Colombia como fuera del país, es común encontrar ejecutivas, académicas, funcionarias públicas y líderes filantrópicas, emprendedoras y artistas de distintas regiones. Es común asistir a conferencias dictadas por expertas en diversos campos, y encontrar agrupaciones privadas y del gobierno lideradas y compuestas mayoritariamente por mujeres.

Hace poco, un colega europeo trató de recordar el nombre de una exministra de Relaciones Exteriores de mi país que le había impresionado favorablemente. Le di cuatro opciones antes de acertar con la quinta. Resulta que desde hace tres décadas Colombia ha tenido cinco mujeres y solo tres hombres en la Cancillería. No conozco ningún país con esa proporción, y si se cuentan las de otras carteras, como Cultura, Defensa, Trabajo y Educación la ecuación se vuelve aún más favorable. Aún antes del bienvenido gabinete paritario del presidente Duque han existido Consejos de Ministros colmados de mujeres brillantes.

Y así con todos los sectores. Recientemente, en un solo día en Washington me reuní con una delegación bancaria que incluía más de una docena de mujeres, visité una gran empresa americana cuyas relaciones gubernamentales están a cargo de una compatriota ultra competente, y rematé con una charla ofrecida por la presidenta de una gran fundación empresarial. Nada fuera de lo común en Colombia, pero un gran motivo de orgullo desde fuera del país.

En todos los oficios triunfan las colombianas aunque sin duda falta camino por recorrer, en un país en el que hace poco más de 60 años no se podía votar. Colombia, como la mayor parte del mundo, está lejos de alcanzar la paridad de género. La violencia doméstica, el abuso sexual, verbal, y físico, y la discriminación aún son problemas sociales sin resolver. El acoso dentro de una sociedad machista está en todas partes y a todo nivel. Pero según cifras de la ONU, todos los indicadores de igualdad han mejorado, incluyendo la participación en política, el acceso al empleo formal y la brecha salarial. En educación el progreso es tal que hoy las mujeres tienen una tasa más alta de educación que los hombres, cifra prometedora para la igualdad en futuro cercano.

Con frecuencia son las leyes las que cambian actitudes y no lo contrario. Aunque Colombia ha avanzado en la firma de tratados internacionales y leyes contra la violencia doméstica, falta mejorar especialmente en el acceso y compensación del empleo. Y serviría aprender de varios países escandinavos, donde la legislación a favor de las licencias de paternidad de varias semanas ha creado cambios profundos en las familias, y transformaciones irreversibles y positivas en el papel del hombre como padre y en el hogar. La igualdad laboral no es solo una buena idea para las familias y la sociedad, sino una fuente de crecimiento económico medible y real.

El país es pionero en mujeres líderes gracias al empuje individual de una generación competente, empoderada y cada vez más educada. El futuro es prometedor, especialmente porque existen miles de ejemplos de mujeres exitosas, madres y profesionales, profesoras y cantantes, embajadoras y ministras, deportistas olímpicas, científicas, una vicepresidenta, millones de estudiantes universitarias y profesionales con posgrado. Hay productoras de documentales, líderes sociales y de innovación, exitosas en el arte, el diseño y la música. De los ejemplos nace el cambio, y estas historias se convierten en sueños y metas para las niñas de todos los rincones del país. Y también con estos casos los niños y los hombres aprenden a vivir y crecer en un mundo de igualdad.

Sigue en Twitter @Muni_Jensen

Conecta con la verdad. Suscríbete a elpais.com.co
VER COMENTARIOS